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Alberto Núñez Feijoó y Santiago Abascal, en una sesión de control al Gobierno, en el Congreso

Alberto Núñez Feijoó y Santiago Abascal, en una sesión de control al Gobierno, en el CongresoEuropa Press

PP y Vox se dan una nueva oportunidad y ensayan en los gobiernos la alternativa a la política de Sánchez

Los partidos de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal inician una nueva etapa tras poner fin a varios meses de negociaciones que han culminado en la firma de cuatro acuerdos de gobierno con unos ejes de acción más o menos comunes, junto a las particularidades de cada región, y el compromiso de dar estabilidad a estas cuatro comunidades -Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía- para los próximos cuatro años.

Vox finalmente ha entrado en los cuatro gobiernos, de nuevo -salvo en Andalucía, donde se estrenan-, presididos por el PP, y se ha hecho por tanto con cuatro vicepresidencias y en total nueve consejerías. Es común en todas estas regiones, sumada a diferentes competencias dependiendo de cada comunidad, la de desregulación, que es una de las novedades que el partido de Abascal ha introducido y uno de los ejes que marca su acción política. No en vano, Vox presentó el pasado fin de semana su programa de desregulación con varias medidas que quiere extender a otras regiones y al plano nacional en un futuro.

Además, ha conseguido introducir un porcentaje de sus propuestas, en proporción al resultado de las urnas, en esos acuerdos, como las que tienen que ver con hacer frente a la inmigración ilegal, en especial a la cuestión del reparto de menores no acompañados, con el rechazo a la Agenda 2030 y al Pacto Verde, el recorte de las subvenciones a sindicatos, o la novedad que ha introducido Vox, y que además considera un principio irrenunciable, la prioridad nacional como principio inspirador para políticas públicas como la vivienda social o las ayudas sociales.

Los acuerdos contemplan medidas en materia de vivienda, de sanidad, de educación, rebajas fiscales, apoyo a la familia o eficiencia en el gasto público. Con plazos de cumplimiento para cada una de ellas. Y recogen el compromiso de aprobar presupuestos anuales que otorguen la estabilidad de la que, como le recriminan, carece el Gobierno central, rodeado de escándalos y sin una mayoría parlamentaria que le permita aprobar cuentas públicas -no se han aprobado en toda la legislatura- e impulsar leyes.

Las dos partes han cedido y han logrado sellar unos acuerdos que durante el tiempo que quede de legislatura, ejerzan una oposición al Gobierno de Pedro Sánchez y que, por otro lado, marcan el rumbo de lo que podría ser un futuro Gobierno de coalición, que es lo que dibujan los sondeos de cara a unas generales en estos momentos y desde hace más de un año, con el PP a la cabeza y Vox en alza.

De hecho, Alberto Núñez Feijóo hace unas semanas abría la puerta a esa coalición, si bien mostraba su deseo de gobernar en solitario, exponiendo algunas de las «líneas rojas» para ese hipotético acuerdo, como el respeto a la Constitución, al modelo autonómico o a las políticas de igualdad, las políticas de género y las políticas LGTBI, entre otras, según expuso en El Hormiguero.

En ese momento, desde Vox evitaron hablar de líneas rojas, y afearon al PP que 'venda la piel del oso antes de cazarlo' y dé por hecho el cambio de gobierno. «¿Qué gobierno? Ya llegaremos a esa etapa si llegamos», expresó José Antonio Fúster al respecto. Y aunque Bambú no quiere adelantarse y hablar de 'líneas rojas', sí entiende que Génova ha estado en esas negociaciones autonómicas y, por lo tanto, sabe por dónde va Vox y qué hay encima de la mesa. Que ya se dibuja en cierto modo en esos acuerdos programáticos.

No obstante, el cambio en el tono por parte de ambas partes se ha evidenciado en las últimas semanas. Acabado el ciclo electoral y con varios gobiernos puestos en marcha, desde el PP defienden los pactos con Vox con claridad. Su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, señalaba hace unos días en una entrevista en La Razón que «hace mucho que pactar con Vox no penaliza» al PP. «La gente no tiene miedo a que gobierne la derecha; la gente tiene miedo a que siga Pedro Sánchez», manifestó, erigiendo a la derecha como «la gran esperanza nacional». Y este fin de semana, el secretario general, Miguel Tellado, describió a Vox como «el partido más afín, más próximo» y con el que su formación comparte «un espacio ideológico, el centro derecha».

Y desde Vox, si bien han presionado a los populares para que presenten una moción de censura contra Pedro Sánchez y para que no aprueben nada del PSOE en las Cortes, han pasado de referirse al PP como «estafa» durante estos últimos meses, en el marco de la campaña electoral, a centrarse en señalar al Gobierno socialista, que califican de «mafia», por sus escándalos de corrupción y ante las sospechas de que intente un «pucherazo» en las generales.

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