El presidente del Gobierno, en la anterior cumbre de la OTAN
Los datos del Gobierno
Sánchez llega a la cumbre de la OTAN con la intención de presumir de cumplidor ante Trump
Desde el Gobierno aseguran que España ha pasado con creces el examen de los técnicos de la Alianza en cuanto a capacidades y objetivos para 2025. Reconocen que sigue la discrepancia sobre el 5 %
Sin la compañía de Begoña Gómez, a quien el juez no ha autorizado viajar al tener retirado el pasaporte, Pedro Sánchez aterrizará este martes en Ankara para participar en la cumbre anual de la OTAN. En la Moncloa aseguran que España llega como un alumno aventajado, con los deberes hechos: habiendo consolidado el 2 % del PIB de gasto en defensa y los objetivos de capacidades que los aliados se marcaron para 2025, y en línea con las proyecciones para 2030. Incluso por encima de la media de la OTAN y de la UE, presumen.
Fuentes gubernamentales esgrimen que España ha pasado con creces el examen que, en junio, el Comité de Política y Planificación de la Defensa de la OTAN sometió a todos los aliados, como cada año. Según las mismas fuentes, España es un aliado clave de la OTAN: el séptimo de 32 en grado de cumplimiento, el tercero con más efectivos desplegados sobre el terreno, el segundo mayor contribuyente de capacidades navales, el cuarto en cuanto a las aéreas y el sexto país que más ha aumentado su inversión militar en los últimos ocho años, hasta llegar a 35.419 millones de euros en 2025. De los cuales el 44 % va destinado a tecnologías de vanguardia. Los más incumplidores son República Checa, Albania y Eslovenia, que siguen sin alcanzar ese 2 %.
Puedes descargar el pdf desde aquí: El informe sobre el grado de cumplimiento de España difundido por el Gobierno
Sin embargo, tanto Donald Trump como Mark Rutte continúan cuestionando el compromiso del Ejecutivo de Sánchez en cuanto a inversión, toda vez que en la cumbre del año pasado el presidente español se negó a alcanzar el 5 % en el horizonte 2035. Ello enfadó sobre todo al presidente de Estados Unidos, que amenazó a Sánchez con aranceles. Pero no solo a él, sino también a otros aliados, que no entendieron cómo era posible que su colega español hubiese suscrito lo mismo que todos dentro de la reunión para después salir a jactarse en rueda de prensa de que bajo ningún concepto iba a cumplir el 5 %.
España no ha cambiado de postura. Es más. En el Ejecutivo señalan que sigue habiendo una discrepancia de base en torno a ese compromiso del 5 % para 2035, que en el caso español supondría un gasto extra de 780.000 millones hasta 2035, calcula el Gobierno. Así que es probable que Trump o el secretario general de la Alianza vuelvan a recriminar a Sánchez su actitud.
Cosa que, por otra parte, a este último le vendría muy bien, aunque en la Moncloa no puedan reconocerlo abiertamente: el presidente español siempre encuentra la manera de confrontar con el mandatario norteamericano, e incluso con el resto de sus homólogos si es necesario. En la cumbre de La Haya llegó a colocarse mal en la foto de familia para escenificar su distanciamiento respecto a lo que allí se iba a debatir, ese 5 % del gasto en defensa, como reveló entonces El Debate.
No obstante, en esta ocasión le ha salido competencia. Trump llega a esta cumbre peleado con Giorgia Meloni, de quien ayer se mofó colgando una foto en sus redes sociales de la primera ministra italiana poniéndole ojitos, según él.
En cualquier caso, en el Gobierno consideran que esta cumbre servirá para visibilizar que existe un bloque europeo frente a Trump y un mayor grado de unidad del viejo continente; conscientes como lo son los gobiernos europeos de que Estados Unidos cada vez mira menos al Atlántico y más al Pacífico, y que por tanto Europa tiene que reforzar su defensa y su industria militar.
La Moncloa no ha informado de si el presidente español mantendrá alguna reunión bilateral en los márgenes de la cumbre porque dicen estar cerrando la agenda, aunque en el Gobierno adelantan que el tiempo es muy limitado en este tipo de cónclaves. La jornada central será el miércoles, pero este martes habrá una cena ofrecida por el anfitrión, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan.
Ni a la cena ni al resto de los actos podrá acudir la mujer de Sánchez, a quien este lunes el juez sustituto de Juan Carlos Peinado denegó el permiso para viajar a Ankara, aunque sí la autorizó a viajar a Londres para la graduación de una de sus dos hijas. Gómez llevaba dos años sin ir a la cumbre anual de la OTAN, puesto que en 2025 no estuvo en La Haya ni en 2024 en Washington. Sin embargo, después de que Peinado le retirara el pasaporte, pidió ir a la de este año. El magistrado que lo sustituye consideró este lunes que estaba invitada por meras «razones de cortesía institucional» y que no tiene «una intervención activa» en la cumbre. De manera que su presencia es totalmente prescindible.