Luis Ventoso y Carmen Martínez-Castro durante los Crusos de Verano del CEU
Cursos de Verano CEU-María Cristina
Luis Ventoso, en los Cursos de Verano del CEU: «Lo que no habíamos visto hasta ahora es a un poder del Estado conspirando contra otro»
El director adjunto de El Debate advierte de que el Ejecutivo utiliza la desinformación para desacreditar a la Justicia, mientras Bieito Rubido reivindica el periodismo como «conciencia crítica del poder»
El director adjunto de El Debate, Luis Ventoso, ha advertido de que uno de los fenómenos más preocupantes del momento actual es que el propio poder político recurra a la desinformación para desacreditar a otras instituciones del Estado. «Lo que no habíamos visto hasta ahora es a un poder del Estado conspirando contra otro», ha afirmado durante la conversación que mantuvo con la directora general del Foro La Toja, Carmen Martínez-Castro, en la inauguración del curso Desinformación y poder político, celebrado dentro de los Cursos de Verano CEU-María Cristina de El Escorial.
Ventoso sostuvo que la desinformación ha existido siempre, pero subrayó que la novedad reside en que ahora es utilizada desde el propio poder. «Lo que no es normal es que el poder ejecutivo conspire contra el judicial o amedrente a los medios de comunicación», señaló, aludiendo a los ataques dirigidos desde el Gobierno contra jueces y periodistas.
En este sentido, consideró que el Ejecutivo trata de construir un «estado de opinión» favorable a sus intereses mediante campañas de descrédito contra la Justicia. Como ejemplo, citó la publicación de encuestas sobre el llamado lawfare en distintos medios de comunicación y sostuvo que el objetivo es generar la percepción de que los jueces actúan movidos por intereses políticos.
Durante el diálogo, Carmen Martínez-Castro lamentó el deterioro de las relaciones entre el poder político y los medios de comunicación y recordó que, durante años, existían unos códigos de respeto institucional que hoy, a su juicio, se han perdido. «Los códigos morales han cambiado», afirmó, al tiempo que denunció que la confrontación permanente dificulta el trabajo periodístico y erosiona la confianza de los ciudadanos en las instituciones.
Ambos participantes coincidieron en señalar que las redes sociales y las nuevas plataformas digitales han transformado profundamente la forma de consumir información, reduciendo el papel de intermediación que tradicionalmente desempeñaban los medios de comunicación. También alertaron del riesgo de sustituir el periodismo por un modelo basado exclusivamente en opiniones, espectáculo o creadores de contenido sin los mecanismos de contraste propios del oficio.
La mesa estuvo precedida por una presentación a cargo del director de El Debate, Bieito Rubido, quien centró su intervención en el profundo cambio tecnológico que atraviesa la sociedad y sus efectos sobre la información. Como recordó, «en los últimos diez años se ha generado más información que en todo el resto de la historia de la humanidad» y, según señaló, aproximadamente la mitad de ella es falsa o está orientada a manipular la realidad.
Bieito Rubido, en los Cursos de Verano del CEU
Rubido comparó la revolución digital con la invención de la imprenta por el alcance de la transformación que está provocando y advirtió de que la velocidad con la que hoy circula la información multiplica también el impacto de la desinformación. Frente a ello, reivindicó que la esencia del periodismo permanece inalterable: «Contar un hecho cierto, verdadero, trascendente y contarlo bien».
El director de El Debate defendió además que el periodismo no debe entenderse como un cuarto poder, sino como la «conciencia crítica del poder», cuya función consiste en fiscalizar la actuación de quienes toman decisiones que afectan a la vida de los ciudadanos sin sustituir el papel de jueces, fiscales o policías.
Como metáfora de la sobreabundancia informativa, Rubido comparó la situación actual con el «síndrome metabólico». Si hace décadas el principal problema era la escasez de alimentos y hoy es el exceso, explicó, algo similar sucede con la información: «Tenemos tanta información que ya no sabemos lo que sabemos». En ese contexto, concluyó, corresponde al periodismo ordenar ese «caos» y ofrecer a los ciudadanos información veraz, contrastada y contextualizada.