Sánchez no se olvida de elogiar a Marruecos desde Ceuta: «Es un país aliado»
Un presidente entregado
Sánchez escenifica su sumisión a Marruecos en una insólita comparecencia desde la Ceuta atacada
Evita el más mínimo reproche al país vecino, agradece su cooperación y compra la excusa marroquí de que la avalancha se debió a la «lectura interesada» de las mafias de una sentencia del Supremo
El presidente del Gobierno de España escenificó este viernes su sumisión a Marruecos en una comparecencia institucional desde la Ceuta atacada en las últimas horas tan insólita como reveladora. Pedro Sánchez no solo evitó hacer el más mínimo reproche a las autoridades marroquíes pese a su evidente papel en lo sucedido en la ciudad autónoma, sino que además les dio pública y repetidamente las gracias por su cooperación para devolver a los marroquíes que han entrado ilegalmente y compró por completo la excusa del país vecino: la de que la avalancha de 50.000 personas no tiene un trasfondo político, sino que se debe únicamente a la «lectura interesada de las mafias de una sentencia del Supremo». Según la Moncloa, al final de la mañana de este viernes 25.000 ya habían retornado a Marruecos, la mitad. Por la tarde elevaron la cifra a 37.500 primero y a 48.300 después, siempre según su versión.
«Parece que esta lectura ha corrido como la pólvora por las redes de las mafias y ha producido una avalancha de las características que vivimos ayer», afirmó Sánchez, en alusión a la sentencia del alto tribunal del 9 de julio, según la cual alguien que entra a nado por el Tarajal «no supera un elemento de contención fronterizo» y, por lo tanto, no puede ser rechazado en frontera. Es decir, no puede ser devuelto en caliente. Una versión, la que niega la implicación del reino alauita, que ha sido ampliamente rebatida por los sindicatos de la Policía Nacional y las asociaciones de la Guardia Civil, así como por centenares de vídeos difundidos por las redes sociales que muestran la inacción de los gendarmes marroquíes.
El presidente calificó lo ocurrido como «un ataque, una violación de la integridad territorial de España» ante el que expresó «toda nuestra condena y todo nuestro rechazo», pero en ningún momento señaló de quién. No puso sujeto a la frase. El cuidado de Sánchez por no importunar a Mohamed VI fue tal que, cuando un periodista le preguntó después a bocajarro: «¿De verdad cree que existe colaboración por parte de Marruecos, cuando han entrado como el que entra en una feria?», se zafó de la pregunta y se limitó a insistir en la idea de que Marruecos ha venido cooperando con España en estos años.
«No olvidemos el marco, el contexto. Durante estos últimos años, de manera sostenida, lo que se ha registrado ha sido una reducción del flujo de la migración irregular, esto es así», afirmó, y especificó que ese flujo irregular ha caído un 36 % este año y el 40 % en 2025. A renglón seguido, Sánchez habló de un «repunte» en Ceuta en los últimos días, «como consecuencia de una propagación en las redes sociales, a través de las mafias, de una lectura, yo creo que también interesada, de una sentencia del Tribunal Supremo».
A propósito de esto último, el presidente anunció que, «a la espera de ver modificaciones legales -en la Ley de Extranjería- si es que las hubiera», ha dado orden de desplegar boyas en el Tarajal. Para «crear una barrera física para que en lo administrativo se pueda facilitar la repatriación en frontera».
Sánchez no se marcó plazos para el retorno de los asaltantes e incluso llegó a presumir de ser el presidente que más ha visitado Ceuta. «El Estado está aquí», aseguró, a pesar de que su Gobierno desoyó durante días las peticiones de ayuda por parte del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, que ayer invocó la Ley de Seguridad Nacional en vano.
Sánchez ha viajado a Ceuta en compañía del ministro Fernando Grande-Marlaska, que permanecerá unos días más en la ciudad autónoma, según anunció. El responsable de Interior tenía previsto ayer acudir a una fiesta en la embajada de Marruecos en España en honor a Mohamed VI, por el vigésimo séptimo aniversario de su entronización, pero finalmente no fue. Sí fueron, en cambio, la portavoz del Gobierno y el ministro de Agricultura, que fue embajador en Marruecos.
Que esta avalancha coincidiera con el Día del Trono en el país vecino es uno de los motivos para pensar que no hubo combustión espontánea en el Tarajal, sino mucho más. Eso y otros dos hechos ocurridos en los últimos días, como ha venido contando El Debate: Por un lado, las llegadas empezaron el lunes 20 de julio, coincidiendo con el viaje de Sánchez a Argelia para reunirse con su presidente, firmar algunos acuerdos gasísticos e inaugurar una nueva etapa en las relaciones bilaterales, deterioradas desde el cambio de postura de España respecto al Sáhara Occidental.
Por el otro, el 23 de julio la Comisión de Justicia del Congreso aprobó una proposición de ley de Sumar que ha enfurecido a Marruecos. La norma otorgará la nacionalidad española a los entre 70.000 y 80.000 saharauis nacidos en el Sáhara cuando era provincia española, y hasta el 29 de septiembre de 1977. A ellos y a sus hijos. Queda su aprobación en el Pleno, ya en septiembre, y después en el Senado.