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Miles de marroquíes saltaron ayer la valla entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta

Miles de marroquíes saltaron ayer la valla entre Castillejos (Marruecos) y CeutaEFE

Imagen tercermundista

Ceuta vuelve a ser víctima del chantaje de Marruecos a Sánchez con la mayor avalancha desde 2021

  • El Gobierno pone tan o más empeño en exculpar y disculpar a Mohamed VI que en resolver una crisis a la que llevaba 10 días haciendo oídos sordos

  • Los sindicatos hablan de «invasión orquestada» y de «guerra híbrida»

Empezaron siendo decenas, más tarde fueron cientos y ayer, miles. Entre 20.000 y 40.000 magrebíes. A nado, a pie, a la carrera. Ceuta vivió este jueves una auténtica avalancha humana horas después de que su presidente, Juan Jesús Vivas, hiciera un llamamiento a la desesperada al Gobierno de Pedro Sánchez para que declarase la emergencia nacional y asumiera el mando.

El Ejecutivo se negó a hacerlo con el argumento de que no es aplicable a este caso, porque la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil no contempla los flujos migratorios como motivación (por el contrario, las autoridades ceutíes invocan la Ley de Seguridad Nacional). Aunque sí acabó por enviar al Ejército –la Moncloa no especificó el número de efectivos– reforzando el despliegue de guardias civiles y policías nacionales.

A última hora de la tarde, la Secretaría de Estado de Comunicación anunció también que Sánchez viajará este viernes a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, cuando inicialmente estaba previsto que solo lo hiciese Fernando Grande-Marlaska. Ya bien entrada la noche, el presidente dio orden de cerrar la frontera entre España y Marruecos en Melilla.

El Ejecutivo puso ayer tanto o más empeño en exculpar a Marruecos y a Mohamed VI y en defender la colaboración del país vecino en la lucha contra la inmigración ilegal que en resolver la crisis. Tanto el Ministerio del Interior como el de Asuntos Exteriores se emplearon a fondo en la tarea. Pero hay dos datos irrefutables.

Por un lado, las llegadas empezaron el lunes 20 de julio, coincidiendo con el viaje de Sánchez a Argelia para reunirse con su presidente, firmar algunos acuerdos gasísticos e inaugurar una nueva etapa en las relaciones bilaterales, deterioradas desde el cambio de postura de España respecto al Sáhara Occidental. Por el otro, el 23 de julio la Comisión de Justicia del Congreso aprobó una proposición de ley de Sumar que ha enfurecido a Marruecos. La norma otorgará la nacionalidad española a los entre 70.000 y 80.000 saharauis nacidos en el Sáhara cuando era provincia española, y hasta el 29 de septiembre de 1977. A ellos y a sus hijos. Queda su aprobación en el Pleno, ya en septiembre, y después en el Senado.

Sánchez junto con el presidente de Argel el pasado 20 de julio

Sánchez junto con el presidente de Argelia el pasado 20 de julio

Por el contrario, la versión oficial que defendieron los gobiernos de España y Marruecos es que esta agresión a la frontera española, que lo es también de la UE, se debe única y exclusivamente a la sentencia que el Tribunal Supremo hizo pública el pasado 8 de julio. Según el alto tribunal, alguien que entra a nado por el Tarajal «no supera un elemento de contención fronterizo» y, por lo tanto, no puede ser rechazado en frontera. Es decir, no puede ser devuelto en caliente. La versión oficialista contrasta con la de los sindicatos de la Policía Nacional y las asociaciones de la Guardia Civil. Jucil habló de una «invasión orquestada». Jupol, de una estrategia de «guerra híbrida» de Marruecos y de un «chantaje político».

Vivas ya venía alertando de que la situación se iba pareciendo cada vez más a la de mayo de 2021, cuando Marruecos lanzó sobre el Tarajal a 10.000 de sus ciudadanos en venganza por el tratamiento en un hospital español del entonces líder del Frente Polisario. Y el Gobierno, por su parte, venía mirando para otro lado. Hasta que el polvorín estalló a media mañana de este jueves, con escenas de policías y guardias civiles desbordados por la avalancha, incapaces de contener al gentío. No solo eran jóvenes llegados a nado; también madres con niños y algunos mayores. Al otro lado, brazos caídos por parte de los agentes marroquíes. Cuando no, colaboración directa con los asaltantes. En las redes sociales circulan vídeos de guardias dejando salir a su gente.

Las autoridades ceutíes, el PP y Vox pidieron el cierre de las fronteras y la intervención del Ejército, aunque solo lo segundo concedió el Gobierno. En paralelo, Grande-Marlaska habló con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, con quien acordó «revisar e implementar medidas para la entrega, lo antes posible, de todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta». Pero esas devoluciones en caliente no serán fáciles, ni rápidas.

El comunicado emitido por el Ministerio del Interior ponía la otra mejilla a Marruecos. En él, el departamento de Grande-Marlaska destacaba el apoyo «leal y permanente» del país vecino: «El Gobierno de Marruecos está cooperando de manera leal y permanente con España y colaborando estrechamente para afrontar esta situación. La intervención de las fuerzas de seguridad marroquíes está deteniendo la llegada de numerosas personas que intentan acceder a Ceuta desde territorio marroquí», según el mismo. También desde el departamento de José Manuel Albares destacaron la «relación excelente» con el reino alauita. Por su parte, fuentes diplomáticas marroquíes consultadas por Europa Press negaron que el episodio responda a «una voluntad de las autoridades marroquíes de favorecer la inmigración irregular», culparon a las «organizaciones criminales» y destacaron que la colaboración con España en materia migratoria es «ejemplar».

Pasadas las tres de la tarde, Sánchez anunció que acababa de hablar con el presidente ceutí para comunicarle que el Gobierno de España está «volcado en dar una respuesta inmediata a la situación en Ceuta». Así lo definía, como una «situación». «Estamos movilizando todos los recursos necesarios, trabajando con las autoridades marroquíes e internacionales, y preparando las medidas necesarias para recuperar la normalidad lo antes posible (…). Es el momento de construir soluciones, con responsabilidad y cooperación», escribió el presidente en X, sin dar más detalles hasta la previsible comparecencia que este viernes protagonice Grande-Marlaska desde la ciudad autónoma.

«Es una invasión de nuestra frontera, Sánchez actúa como un enemigo de los españoles», denunció Santiago Abascal. «Tenemos que recuperar el control ya», exigió Alberto Núñez Feijóo. Para los sindicatos, esto último pasa, entre otras cosas, por una modificación urgente de la Ley de Extranjería para permitir las devoluciones en caliente también de quien entre a nado. Y la firma de un acuerdo bilateral de readmisión entre España y Marruecos.

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