Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta
Crisis migratoria
La llamada de auxilio de Ceuta: su presidente ha viajado a Madrid más que ninguno para verse con el Gobierno
La insistente llamada de atención del presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, al Gobierno de España viene de lejos. Su determinación para que las autoridades nacionales atiendan a las necesidades de sus ciudadanos, y sus fronteras, queda reflejada en la estadística que muestra que es el presidente autonómico que en más ocasiones ha viajado a la capital para reunirse con Pedro Sánchez y sus ministros. Si el Gobierno no viaja a Ceuta, el presidente ceutí viaja a la capital.
Vivas se ha trasladado a Madrid hasta en 12 ocasiones esta legislatura para comunicar en primera persona los problemas de la ciudad autónoma al Gabinete de Sánchez, según el análisis de la Agenda del Gobierno de España realizado por El Debate. Tan sólo le iguala, sin superarle, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, otra región en primera línea de la inmigración irregular, que vivió su propia crisis migratoria hace dos años.
El presidente de la menos poblada de las ciudades y comunidades autónomas no ceja en su empeño por la atención del Gobierno a sus ciudadanos, a pesar de las reticencias de los miembros del Ejecutivo para cruzar el Estrecho. Sánchez y sus ministros se han reunido con él en Ceuta tan sólo en cinco ocasiones, la última con la visita del presidente del Gobierno y su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a cuenta de la crisis migratoria con 72.000 inmigrantes irregulares cruzando la frontera a nado por el Espigón del Tarajal.
La situación de Ceuta contrasta, entre otros, con la de Canarias, con cuyo presidente se han reunido en las Islas hasta en 15 ocasiones. Aunque hay que tener en cuenta que seis de esas reuniones han sido con el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, con predilección por llenar su agenda con actos en su región natal.
Más reuniones con socialistas
Los 15 encuentros con miembros del Gabinete de Sánchez mantenidos con el presidente canario en Canarias son, en cualquier caso, superados por las reuniones con presidentes de comunidades autónomas gobernadas por el PSOE. Esta legislatura, en Cataluña han mantenido 29 citas con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa (y su predecesor, Pere Aragonès), mientras que sólo ha habido cinco en Madrid.
En Navarra, se han reunido con su presidenta, la socialista María Chivite, hasta en 18 ocasiones, más otras 11 en las que ella ha viajado a Madrid para mantener encuentros con los miembros del Gobierno. Con el socialista Adrián Barbón se han reunido en 15 ocasiones en Asturias más otras siete en Madrid.
Con el presidente socialista más crítico con Sánchez, Emiliano García-Page, en cambio, sólo se han reunido una vez en la capital y dos en Castilla-La Mancha. El cómputo es incluso más bajo que el de la mayoría de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular. La tabla la cierra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sin ninguna reunión con Sánchez o sus ministros a pesar de convivir en la ciudad sede del Gobierno de España.
A diferencia de su homólogo ceutí, el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, no ha mantenido reuniones con ministros en la capital. Tan sólo un encuentro con Sánchez el año pasado. En la ciudad autónoma ha mantenido dos reuniones con miembros del Gobierno de Sánchez.
Advertencias desoídas
El presidente de Ceuta está desarrollando una insistente reclamación al Gobierno de España para que preste atención a la crisis migratoria y a las fronteras de la ciudad. De hecho, según ha señalado, la semana antes de que se produjera la avalancha se puso en comunicación en repetidas ocasiones con el Ejecutivo porque había señales de alarma que indicaban una preocupante intensificación de los flujos migratorios. No fueron atendidas, como se pudo comprobar con la mayor crisis migratoria de la historia de España.
A pesar de estas advertencias, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se excusó el martes, cinco días después de la entrada masiva de inmigrantes irregulares, con un «hay muchas cosas que ocurren y no necesariamente tiene que haber ninguna responsabilidad».