Don Felipe y Pedro Sánchez, en el despacho de finales de julio en el Palacio de La Almudaina
Una crisis enquistada
Moncloa deja en el aire que Sánchez acompañe al Rey en Ceuta ante el riesgo de enfadar a Mohamed VI
La visita de Felipe VI, que no será inminente, ha puesto al presidente ante la encrucijada de viajar con él y enojar a Marruecos o seguir ausente
El Rey despacha con Sánchez el mismo día en que éste le reprocha no haber visitado nunca Ceuta
La Moncloa deja en el aire, por el momento, la posibilidad de que el presidente acompañe al Rey en la visita que Felipe VI efectuará a Ceuta próximamente, y que Pedro Sánchez adelantó este lunes en la SER mientras atacaba al monarca. Ello después de que el portavoz del PP, Borja Sémper, retara al presidente a acompañar al jefe de Estado, lo que enviaría a Marruecos un mensaje contundente. Pero es que esa contundencia es, precisamente, de lo que lleva un mes huyendo Sánchez, quien ayer volvió a exculpar al reino de Mohamed VI y a alabar su cooperación. Sánchez no quiere enfadar a este último.
Fuentes del Gobierno consultadas por El Debate señalan que el viaje aún no está organizado con Zarzuela porque no es inminente, y que nada es descartable. No obstante, ya anticipan que la agenda del presidente podría imposibilitar su presencia. Como cada mes de septiembre, el presidente se desplazará a Nueva York para participar en la Asamblea Anual de la ONU a partir del martes 22 y ahí tendría coartada. En cualquier caso, las mismas fuentes adelantan que, «de momento», «no está previsto que el presidente regrese a Ceuta estos días».
El presidente lanzó este lunes un ataque sin precedentes al Rey en la radio de Prisa al recriminarle que, durante todo su reinado (habló de 20 años, aunque son 12), no haya viajado ni a Ceuta ni a Melilla. Cuando la realidad es que Don Felipe lleva años queriendo visitar las dos ciudades autónomas, pero ni antes el Gobierno de Mariano Rajoy ni hasta ahora el de Sánchez encontraron el momento oportuno, informa Almudena Sánchez Fornés. Después, a última hora del día, el Gobierno informó de que ambos habían mantenido este lunes un despacho, cuando ni el Ejecutivo ni Zarzuela tienen por costumbre hacer públicas este tipo de reuniones.
«¿Cuántas veces ha ido el Rey a Ceuta y Melilla? No ha ido ninguna vez. Con administraciones del PSOE y del PP (…). Yo no voy a compartir las conversaciones que tengo en los despachos con el jefe del Estado. Pero sí le digo que yo he sido el presidente del Gobierno que ha ido en ejercicio por primera vez en la historia de la democracia a Ceuta y a Melilla. Creo que hay argumentos y razones suficientes para que, por fin, el jefe del Estado visite por fin después de 20 años Ceuta y Melilla. Es lo que he compartido con el jefe del Estado y es lo que se va a hacer. Cuando se den las condiciones para ello, pero esa visita se hará. Es una visita que lógicamente tendremos que coordinar y trabajar la Casa Real y el Gobierno de España. El Rey lleva reinando más de 20 años, yo llevo ocho años», señaló, reincidiendo en su error.
Silencio en Zarzuela
La Casa del Rey ha optado por no contestar a Sánchez, pero la tensión es palpable. A principios de agosto, el Gobierno sondeó a Felipe VI para que hiciera una llamada de agradecimiento a Mohamed VI en línea con la sumisión mostrada por el propio Sánchez al rey marroquí, algo que Zarzuela descartó de plano. Lo que no gustó en la Moncloa. Por el contrario, Don Felipe recibió al presidente de Ceuta el 6 de agosto en el Palacio de Marivent. Poco después, el ministro Óscar Puente, portavoz oficioso del Ejecutivo, cargó contra Don Felipe por fotografiarse junto al periodista Javier Negre, algo que calificó de «ignominia».
El Rey, junto al presidente de Ceuta en Marivent
La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, que forma parte de la dirección del grupo parlamentario popular en el Congreso, escribió este lunes en X lo que muchos en su partido piensan: que la ofensiva contra el monarca no es casual, sino causal. «Sánchez tiene un grave problema con el Rey. Y cada día lo disimula peor. Es un problema personal: no le perdona su coraje en Paiporta. Pero, sobre todo, es un problema institucional: el Rey encarna y garantiza el orden constitucional que pone límites a los delirios autoritarios de Sánchez», señaló, y advirtió de que el presidente pretende convertir las elecciones generales en «un plebiscito para que los españoles no elijamos Gobierno, sino régimen»: la Monarquía parlamentaria del 78 frente a una «República plurinacional».
El presidente lleva evitando acompañar a Felipe VI por todos los medios posibles desde los altercados de Paiporta en noviembre de 2024, cuando los Reyes se quedaron a aguantar la indignación de los ciudadanos mientras él era evacuado en su coche oficial. Con motivo de la final del pasado Mundial, la intención de Sánchez en un primer momento era no asistir porque, estando Don Felipe, él no iba a tener ningún papel. Y además tenía que coincidir con Donald Trump. Se escudó en que al día siguiente tenía previsto un viaje a Argelia. Sin embargo, en el último momento decidió apuntarse al carro.
En su primera aparición pública desde que visitó Ceuta el 31 de julio, Sánchez defendió a Marruecos y se defendió a sí mismo Por este orden. Del país vecino agradeció su supuesta ayuda en el retorno de inmigrantes y advirtió: «Si no hay cooperación con Marruecos esta crisis no se soluciona. Al contrario, se agrava». De sí mismo y sus largas vacaciones señaló: «He trabajado y he descansado, también ese es mi derecho». Por lo demás, ni empatía con los ceutíes ni autocrítica. Solo un presidente que empieza el nuevo curso como terminó el anterior: a la defensiva.