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Un grupo de policías custodiando a un grupo de inmigrantes ilegales en Ceuta

Un grupo de policías custodiando a un grupo de inmigrantes ilegales en Ceuta(EPA) EFE

 Todos avisaron: CNI, inteligencia militar y Policía detectaron el riesgo de una entrada masiva en Ceuta

La crisis migratoria que golpeó Ceuta a partir del 30 de julio no se produjo sin señales previas. La información conocida hasta ahora confirma que los principales organismos de seguridad e inteligencia españoles habían detectado y alertado, desde diferentes ámbitos, de un escenario de riesgo de entrada masiva desde Marruecos. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional emitió alertas concretas en los días inmediatamente anteriores, mientras que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) también trasladaron la información y los correspondientes avisos dentro de los cauces establecidos.

La propia ministra de Defensa, Margarita Robles, ya había defendido en el Congreso que los organismos de inteligencia habían cumplido las funciones que tenían encomendadas. Según explicó, «operativamente en Ceuta nuestras Fuerzas Armadas, los Servicios de Inteligencia y obviamente el CNI realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible y que compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y con el personal de la Delegación del Gobierno».

FOTODELDIA CEUTA, 21/08/2026.- La policía vigila a inmigrantes que continúan viviendo en las inmediaciones de la playa del Trampolín en Ceuta, este viernes. El secretario de Estado Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa, ha considerado "factible" llevar a cabo "en un plazo de pocas semanas" el traslado de 500 niñas migrantes no acompañadas desde Ceuta a la Península y, para ello, confía en la "voluntad" del Gobierno de la ciudad autónoma. EFE/Reduan

La policía vigila a inmigrantes en las inmediaciones de la playa del Trampolín en CeutaEFE

Robles quiso además establecer una separación clara entre las responsabilidades de inteligencia y las competencias operativas sobre la frontera. El control fronterizo corresponde al Ministerio del Interior y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no a las Fuerzas Armadas. La función de los servicios de inteligencia consiste en obtener, analizar y difundir información relevante para la seguridad, mientras que corresponde a los organismos competentes adoptar las decisiones operativas.

La ministra insistió también en que tanto el CNI como el CIFAS «realizaron la labor que les es exigible y dieron la información requerida». En el caso del CNI, explicó que la situación de Ceuta era objeto de seguimiento desde distintas perspectivas, entre ellas las mafias, el terrorismo yihadista y la inmigración irregular. El carácter reservado de buena parte de esa actividad, añadió, constituye una garantía para el funcionamiento de los servicios, aunque también limita públicamente la posibilidad de explicar qué información se obtuvo, cuándo se obtuvo y a quién fue comunicada.

Una decena de avisos

La documentación policial conocida ahora permite reconstruir otra parte de esa cadena de información. El CENIF detectó la confluencia de varios factores que podían favorecer un incremento extraordinario de la presión migratoria: la sentencia del Tribunal Supremo de julio, la proximidad de la festividad marroquí del Día del Trono, el aumento de los movimientos migratorios y la aparición de mensajes en redes sociales que convocaban una entrada masiva.

Con esos elementos sobre la mesa, el CENIF emitió el 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, una primera alerta de riesgo de entrada masiva para su difusión a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla a través del Centro Nacional de Coordinación de Puestos Fronterizos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras. La información policial señalaba expresamente el riesgo de entradas durante el día 30 de julio.

La alerta no quedó aislada. El CENIF fue actualizando posteriormente el escenario y emitió nuevas comunicaciones relacionadas con el posible traslado hacia la Península de las personas que consiguieran entrar irregularmente en Ceuta, así como con una eventual extensión de la presión migratoria hacia Canarias.

Entre las comunicaciones figura una alerta del 30 de julio dirigida a los puestos fronterizos de Algeciras, Tarifa y Ceuta, en la que se advertía del posible intento de entrada en la Península de inmigrantes que hubieran accedido previamente a Ceuta. Ese mismo día se emitió otra comunicación dirigida a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla ante el riesgo de colapso provocado por las entradas.

El 31 de julio, cuando la dimensión de la crisis ya era evidente, el CENIF volvió a actualizar ese riesgo de colapso. Ese mismo día trasladó además una alerta a la Jefatura Superior de Policía de Canarias ante el posible incremento de llegadas de embarcaciones irregulares al archipiélago.

Cadena de avisos

La cadena de avisos continuó después de las primeras entradas. El 1 de agosto se comunicó a las Jefaturas Superiores de Ceuta y Andalucía Occidental el riesgo de llegadas de embarcaciones con inmigrantes irregulares procedentes de Ceuta hacia las costas de Cádiz. Ese mismo día se alertó también del riesgo de nuevas entradas irregulares en Ceuta y Melilla para el 15 de agosto.

El 4 de agosto, finalmente, el CENIF advirtió a las Jefaturas Superiores de Policía de Ceuta y Melilla de convocatorias de movilización relacionadas con el movimiento juvenil GenZ212 y de su posible influencia sobre una nueva convocatoria de entrada irregular prevista para el 15 de agosto.

La información conocida dibuja así una cadena de alertas que no corresponde a un único organismo. La propia evolución de las alertas resulta especialmente significativa. No se limitaron a advertir de una presión migratoria genérica: se identificó el riesgo de una entrada masiva, se contempló específicamente la posibilidad de cruces a nado y posteriormente se alertó sobre el riesgo de colapso y sobre posibles movimientos secundarios hacia la Península y Canarias. El informe policial conocido ahora señala además que ya el 28 de julio se había producido un incremento súbito de mensajes que alentaban a cruzar hacia Ceuta.

Es cierto que la magnitud final de los acontecimientos tuvo un carácter desconocido. Pero la enorme dimensión de la crisis no elimina la existencia de los avisos previos de los organismos de seguridad, que funcionaron correctamente.

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