El títere de Rabat trama la «operación salida» de los ceutíes
Lejos de acometer la urgente devolución de los miles de invasores que Marruecos dejó dentro de Ceuta, Sánchez propicia su desestabilización hasta transmutarla en inhabitable. De esta guisa, el títere del sultán favorece el irredentismo de Mohamed VI y trama con él una «operación salida» escalonada que destierre de por vida a unos caballas a los que pretende robarles su existencia como antes les arrebataron los caladeros que explican su apodo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Cuando hace ahora un mes, en concreto el 11 de agosto, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, inflamado como un palomo buchón, se mostró tajante al asegurar que quienes entraron irregularmente en Ceuta o Melilla en el curso de la «marcha azul» marroquí de la tarde-noche del 30 de julio serían devueltos sin «poder alcanzar la Península ni el continente europeo» y que «no podrían quedarse de manera indefinida» en la ciudad autónoma, incluidos los menores, nadie podía llevarse al engaño salvo a aquellos a los que el viento les hubiera hinchado la cabeza como a un globo. Con sólo manifestarlo mentía quien arribó al Palacio de Santa Cruz después de que la detección por los servicios secretos alauitas de la presencia secreta en España del jefe del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser tratado de Covid en un hospital de Logroño, obligara a Pedro Sánchez a entregar al sultán del que es tributario la cabeza de su antecesora, Arancha González Laya, y, por ende, a su jefe de gabinete, Camilo Villarino, hoy jefe de la Casa Real. Como se evaporó nada más salir de su boca la denuncia inicial de «Noverdad» Sánchez en cuanto a una «violación de la integridad territorial» que ha sido reafirmada de facto por Mohamed VI a través de la cascada de declaraciones de su ministros reivindicando –incluso con apelaciones a la «guerra santa»– la falaz marroquinidad de las ciudades españolas del norte de África.
Pero sus embustes de tenores huecos, más los de tantos ministros que se sumaron al zureo del canciller «Napoleonchu» (Pérez Maura dixit), se están revelando ultrajantes. Tanto para los ceutíes convertidos en carne de mercadeo de Sánchez desde el hackeo de su teléfono móvil por el espionaje alauita y ejecutor de la invasión de este 2026 a recaudo de aquella otra de 2021 a causa de la cual el jefe del Ejecutivo entregó por su cuenta y riesgo el exSáhara español contraviniendo su compromiso con la ONU, como para el conjunto de los españoles que, conscientes de ello, salieron en protesta este Día de Ceuta.
Lejos de acometer la urgente devolución de los miles de invasores que Marruecos dejó dentro de Ceuta, Sánchez propicia su desestabilización hasta transmutarla en inhabitable
Como consecuencia de tal deserción, el sanchismo ha logrado que las cuatro siglas del PSOE sean otras tantas falacias, al ser una partida de bandoleros de la política, no quedar ápice casi de socialdemocracia al adoptar la hoja de ruta podemita, brillar por su ausencia los obreros suplidos con asalariados del partido con nómina pública y postergar los intereses de los españoles a quienes socaban la nación tanto dentro como fuera de sus confines (hablar de fronteras suena pretencioso a la luz de la actualidad). Con relación al vecino del sur, llama poderosamente la atención como cierran el pico los dirigentes socialistas del Viejo y el Nuevo Testamento con algunos de ellos llenando abultadamente sus faltriqueras, siendo además una de las escasas materias en las que Felipe González no profesa de «Pepito Grillo» de «Pedro el Cruel».
Lejos de acometer la urgente devolución de los miles de invasores que Marruecos dejó dentro de Ceuta, Sánchez propicia su desestabilización hasta transmutarla en inhabitable. De esta guisa, el títere del sultán favorece el irredentismo de Mohamed VI y trama con él una «operación salida» escalonada que destierre de por vida a unos caballas a los que pretende robarles su existencia como antes les arrebataron los caladeros que explican su apodo. Así, después de rendir las fronteras coincidiendo con la Fiesta del Trono, a modo de dosis de refuerzo de Mohamed VI por su canita al aire con su enemigo argelino y por la exigencia de la izquierda comunista de naturalizar como españoles a los hijos de la antaño 53 provincia española, el Gobierno destina militares y recursos, no a expulsarlos, sino a arraigar la intrusión al aguardo de su cédula de vecindad y sus pagas de subsidio.
A este respecto, pone a los mismos uniformados que custodian las fronteras de países aliados a levantar un poblado bajo lonas en el muelle donde el ministro Óscar Puente ha impuesto el montaje de este campamento para más de 1.000 ilegales. Poco le ha importado la resolución contraria de la Autoridad Portuaria por ser incompatible «con la normal explotación del puerto» y de los técnicos por encontrarse en una zona con «infraestructuras críticas» como un almacén con 42.000 toneladas de combustible para el suministro de buques. Ni que decir tiene que ello supone instituir a Ceuta como punto de atraque de esa emigración que Marruecos maneja cual ejército sin uniforme para adueñarse de lo que es territorio español y cuyo acoso graduara en función de sus intereses, así como avivara disturbios a conveniencia por medio de esta quinta columna guiada por sus servicios de inteligencia, como acredita el informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional remitido a la juez de la Audiencia Nacional, María Tardón.
Pero, ¡que le ha de importar a un Gobierno que, con una mano, promueve otra especie de Gaza en Ceuta saboteando su «modus vivendi» al estrangular su economía y, con la otra, le dispensa unos calmantes que palie la amputación que la invalida! Sin embargo, para curarse en salud, ese Gobierno que arrima yesca al fuego para que Ceuta arda le echa por anticipado la culpa de la tensión social que ello pueda suscitar a PP y Vox. Como Nerón le endosó el incendio de Roma a los cristianos o Hitler la quema del Reichstag (Parlamento) a sus enemigos en la fase terminal de la República de Weimar. En este país del revés, como decía Ortega y Gasset, al que grita fuego lo tildan de pirómano.
Al dejar el informe del CENIF a los pies de Mohamed a Sánchez y tener su contenido en un ataque de nervios a La Moncloa al derivarse del mismo responsabilidades gubernamentales, por lo que Fernando Grande-Marlaska trata de invalidarlo con otros de su cosecha con generales de la Guardia Civil de su cuerda, se entiende que el principal afán del Gobierno sea sabotear las pesquisas judiciales y que el titular de Interior haya tratado de condimentar otro faisán como aquel del exministro Rubalcaba cuando él se disponía, como juez de la Audiencia Nacional, a atrapar en 2006 a la red de extorsión de ETA que actuaba en el bar irunés Faisán, siendo saboteada la operación por una filtración de la Policía para preservar las negociaciones de Zapatero con la banda criminal.
Una vez superadas las pruebas de sangre a las que le ha sometido «Il capo di tutti capi» sirve de escudo protector de quien necesita de la mentira permanente para asistir su carácter tiránico
Lo sorprendente es que aquel juez que instó a abrir una investigación por parte de la Guardia Civil sobre aquel chivatazo envíe hoy una queja a la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, contra la magistrada Tardón por requerir al CENIF esa rigurosa reserva sobre las investigaciones encomendadas. Aunque ello le haya reportado el reproche de la presidenta CGPJ y de la Sala de Gobierno de la Audiencia Nacional, a donde retornará al dejar el ministerio, ello le granjea la estima de Sánchez al hoy esclavo moral y antaño juez modélico que ha pasado de ser víctima de las cloacas socialistas a servirlas con denuedo tragándose sapos que le saben a faisanes.
De esta forma, quien aúna la maldad como la cobardía, una vez superadas las pruebas de sangre a las que le ha sometido «Il capo di tutti capi» sirve de escudo protector de quien necesita de la mentira permanente para asistir su carácter tiránico. Mas cuando le acecha el peligro judicial por su servilismo a Mohamed VI, de paso que le hace la cama a Felipe VI al que le puede poner en su anunciada visita a Ceuta una trampa pareja a la que le tendieron a su joven padre algunos gerifaltes del franquismo cuando estaba lista la retirada del Sáhara antes de que Hassan II pusiera a andar la marcha verde de 1975.
Entretanto, Marruecos se expande territorialmente y se desarrolla económicamente gracias a la agonía de Sánchez, con Ceuta y, con ella, España pagando una factura que la mutila y empobrece viéndose rebasada por Polonia en renta por habitante en paridad de poder adquisitivo cuando en 2005 era la mitad. Un declive que simboliza el anuncio de la desaparición de la marca SEAT como símbolo de la empresa automovilística señera del desarrollismo español a la misma hora que los ceutíes pueden verse obligados a participar en su particular «operación de Paso del Estrecho» sin pasaje de vuelta. Todo por mor de un traidor consumado que ha puesto La Moncloa bajo pabellón marroquí al resultarle más comprometedor, a lo que parece, las gigas de información del teléfono que le aprehendieron que las grabaciones registradas de los prostíbulos de su padre político, Sabiniano Gómez, y que están en el arranque de su carrera política.