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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a un Consejo Europeo en BruselasPablo Ojer

El Gobierno pide a Bruselas privilegios para Ceuta y le responde que hable con los Veintisiete

El reconocimiento como región ultraperiférica, donde está Canarias, requiere, además, del consenso de todos los países de la UE

el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares se reunió este miércoles con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, para pedirle «que se tenga en cuenta la especificidad geográfica de Ceuta y Melilla exactamente igual que se tiene en cuenta la especificidad geográfica de otras partes del territorio de la Unión Europea desde un punto de vista comercial, económico y financiero». Era su forma de pedir que, tal y como anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado día 3 de septiembre, Ceuta y Melilla las condiciones económicas y financieras de las regiones ultraperiféricas como son las Islas Canarias, las islas portuguesas de Azores y Madeira o los territorios franceses de ultramar.

Sin embargo, aunque el ministro español no lo dijo en la rueda de prensa posterior a sus encuentros en Bruselas, este jueves el vicepresidente de la Comisión Europea responsable de la Política de Cohesión, Raffaele Fitto, le ha respondido que «esta solución sería una decisión del Consejo (los Estados miembros) porque no es competencia de la Comisión Europea».

De esta forma, Albares solicitó las mismas condiciones de las regiones ultraperiféricas sin que Ceuta y Melilla sin mencionar expresamente que fueran incluidas porque la inclusión en este grupo no solo requiere pedirlo a los Veintisiete estados miembro, sino que, además, lo tienen que aprobar por unanimidad, una condición que frena muchas de las iniciativas de la Unión Europea.

El reconocimiento de región ultraperiférica conlleva un estatus preferente dentro de la Unión que incluye una mayor cofinanciación con fondos europeos, asignaciones de partidas especiales (los fondos FEDER RUP y otros fondos agrícolas y pesqueros específicos al margen de la Política Agraria Común, PAC) o la posibilidad de mantener regímenes fiscales y aduaneros propios.

No obstante, las dos ciudades autónomas ya disfrutan de otros beneficios por formar parte de la categoría de regiones menos desarrolladas del bloque dentro de la Política de Cohesión.