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Miles de jóvenes han colapsado los centros de acogida de adultos y menores de Ceuta tras la avalanchaEFE

Marruecos niega las acusaciones por el asalto de Ceuta y rechaza ser chivo expiatorio de la política española

Lamenta que «partidos políticos de larga trayectoria hayan caído en este atolladero donde la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común»

«El Reino de Marruecos se niega a ser utilizado como peón político preelectoral, ni aceptará ser el chivo expiatorio en los ajustes de cuentas políticos» en España, alertó hoy el Ministerio marroquí de Relaciones Exteriores, que ha rechazado las acusaciones sobre la participación del país en el asalto migratorio a Ceuta.

Rabat se pronunció así en una declaración sobre las relaciones con España en la que lamenta que «algunos círculos políticos y mediáticos españoles persistan en explotar al Reino con fines políticos internos».

«Es particularmente lamentable que partidos políticos de larga trayectoria, a pesar de su amplia experiencia en el gobierno, hayan caído en este atolladero donde la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común», agrega el comunicado.

Tras lamentar la instrumentalización que se hace del reino con fines de política interior en España, Rabat considera «especialmente lamentable que partidos históricos, con experiencia en la gestión gubernamental, hayan caído en este terreno pantanoso donde la retórica populista y desmesurada se impone al sentido común».

Igualmente, lamenta que «instituciones legislativas y judiciales respetables incurran en iniciativas desafortunadas que abonan el terreno para el desencuentro», en aparente alusión al paso dado este jueves por el Congreso de los Diputados de dar luz verde a la ley que otorgará la nacionalidad a los saharauis, a falta del aval del Senado.

Miles de marroquíes entrando en CeutaEFE

Para el reino alauí, «estas derivas, en las que el discernimiento cede paso al simplismo y el análisis objetivo a la acusación, forman parte de una estrategia del miedo perjudicial para todos».

Dicho esto, el Ministerio de Exteriores marroquí deja claro que «el Reino de Marruecos rechaza ser utilizado como baza electoralista y tampoco acepta convertirse en chivo expiatorio de ajustes de cuentas políticos» en España, al tiempo que advierte de que la vecindad entre los dos países es «una realidad inmutable».

«Son los responsables políticos quienes, mediante su valentía y altura de miras, convierten (la vecindad) en un activo para el futuro», sostiene el departamento que encabeza Naser Burita, advirtiendo de que por el contrario «la ceguera estratégica transformará este capital en una fuente de desconfianza crónica y tensiones recurrentes».

Así las cosas, tras resaltar que Marruecos eligió soberanamente una relación de «buena vecindad» con España que se ha traducido en «resultados tangibles» en el plano económico, de seguridad y migratorio, el Gobierno marroquí considera que necesario, «lejos de toda polémica», responder a una serie de cuestiones.