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Teresa Peramato, fiscal general del Estado, en la apertura del Año Judicial 2026El Debate

Apertura del Año Judicial

Peramato se defiende frente a las críticas: «No pueden confundirse con la descalificación sistemática» de la Fiscalía

La fiscal general del Estado ha inaugurado, por primera vez desde que llegase al cargo, el acto solemne presidido por el Rey Felipe VI en el Supremo donde ha pedido respeto a la institución

Por primera vez desde que está al frente de la Fiscalía General del Estado, Teresa Peramato, se ha dirigido a la comunidad judicial en el solemne acto de apertura del Supremo y lo ha hecho apelando al «enorme honor» de pertenecer al Ministerio Público, «pieza esencial» en el funcionamiento del Estado de Derecho que se ha visto afectado en Ceuta, a la que ha dado palabras de ánimo al comienzo de su intervención, con una referencia especial a la «protección de la infancia» y de las «víctimas» de ciertos tipos de delitos, a los que ha dedicado una buena parte de su intervención. Además, Peramato ha arrancado confirmando que enviará a tres fiscales de refuerzo para atender las nuevas necesidades de la ciudad autónoma, fruto de la situación excepcional que vive, tras la invasión sufrida el pasado día 30 de julio.

Peramato ha expresado su «firme respaldo» a las reformas del Gobierno que aspiran a entregar a la Fiscalía «la dirección de la investigación penal» a través del Proyecto de Ley de Enjuiciamiento Criminal, actualmente en trámite. «No debe olvidarse que el nuevo modelo de investigación penal ha recibido el aval del Consejo General del Poder Judicial, que aprobó el informe sobre el anteproyecto, acompañado de observaciones dirigidas a reforzar las garantías del sistema, y que también ha sido respaldada, recientemente, por la Comisión europea en su informe sobre el Estado de Derecho fechado en Bruselas el 17 de julio de 2026», ha reivindicado la sucesora de Álvaro García Ortiz.

Frente a las críticas que ha recibido la modificación, en una Fiscalía fuertemente politizada, Peramato ha puesto en valor desde su cargo la «lucha contra la corrupción» y ha aceptado las «críticas legítimas» si bien ha reclamado que éstas no se confundan con «la descalificación sistemática, ni con la proyección sobre la institución de una imagen que no se corresponde con la realidad».

«En ocasiones se pretende presentar la actuación procesal de los fiscales mediante simplificaciones incompatibles con la complejidad jurídica de los asuntos en los que intervenimos; se cuestionan duramente decisiones procesales concretas sin atender a los fundamentos legales que las sustentan; se atribuyen gratuitamente motivaciones espurias donde únicamente existe una valoración jurídica. Se distingue entre buenos y malos fiscales según que la posición procesal que adopten convenga a unos o a otros, olvidando que todos y todas pertenecemos a una institución única que actúa de forma imparcial en los procedimientos, con sujeción exclusivamente a la Ley», se ha lamentado Peramato frente a las «visiones parciales».

Mano tendida a la base de la Carrera

En un intento por reconciliara a la Fiscalía con la base de la Carrera, Peramato ha aprovechado sus palabras para «expresar públicamente» su «reconocimiento y gratitud a todos los miembros de la carrera fiscal». «A todos los y las fiscales; desde quienes ejercen en pequeñas fiscalías territoriales, hasta quienes lo hacen en las grandes como las de Madrid o Barcelona, y a quienes desarrollan su labor en órganos especializados. A los compañeros y compañeras que intervienen en procedimientos de relevancia pública sobrellevando el peso, frecuentemente indeseado, de la notoriedad mediática y también a quienes trabajan cotidianamente en el anonimato».

Los y las fiscales españoles desempeñan su trabajo en condiciones de enorme
exigencia profesional (...) con discreción, con rigor y con una lealtad total y absoluta a los valores constitucionales

«Todos ellos contribuyen diariamente a garantizar la vigencia efectiva de los principios de legalidad y de igualdad de todos ante la ley y a dignificar con su entrega la función fiscal», ha defendido la titular del Ministerio Público.

Y, acto seguido, ha defendido que la fortaleza del Ministerio Fiscal «no descansa en quienes, de forma transitoria, ocupamos puestos de responsabilidad. Se sustenta en la integridad, la profesionalidad y la dedicación de quienes integran la carrera fiscal y, sobre todo, en el compromiso cotidiano de sus 2.804 miembros, que pronto serán más de 3.000, con el servicio público de la Justicia. La defensa de esa idea de la Institución no puede quedar únicamente en manos de terceros».

«Nos corresponde también a nosotros, como fiscales, contribuir a poner en valor y dar a conocer la labor del Ministerio Fiscal: su compromiso con la defensa de los derechos de los ciudadanos, su actuación incansable en protección de las víctimas y de los más vulnerables, y el servicio esencial que presta al Estado de Derecho. Debemos, asimismo, reivindicar el rigor, la independencia y la profesionalidad de nuestros compañeros. Por ello, en esta solemne ocasión, os convoco a todos los y las Fiscales de España a asumir también esta responsabilidad compartida», ha reflexionado Peramato en un gesto de mano tendida con los miembros de la institución.