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Contra el relatoIsabel Durán

La verdadera bomba de relojería de la ley de nietos: los nacionalizados de la red de Puebla y de la Internacional Socialista

  • El CERA de los 19 países de los líderes Iberoamericanos del Grupo de Puebla ha incorporado 270.386 electores desde la instrucción de Sofía Puente y concentran casi el 60 % del crecimiento mundial de votantes procedentes del exterior.

  • El despliegue capitaneado por Pilar Cancela, el eslabón de Sánchez en el Grupo de Puebla, invocada como autoridad política del cambio de la instrucción, se concentra en los países donde los dirigentes de las dictaduras y autocracias comunistas disponen de relaciones, organizaciones y capacidad de movilización política. Sánchez convierte así a los elegidos por los principales proveedores de la fábrica de nacionalizaciones de la ultraizquierda en Iberoamérica en el caballo de Troya de España y de Europa

El mapa de la ley de nietos y las redes de la Internacional Socialista y el Grupo de Puebla

No conviene comenzar las historias por su final. Pero en este caso se hace imperioso. Los dos millones y medio de futuros nuevos españoles fabricados por Sánchez llevan dentro el caballo de Troya de España y Europa. El presidente del Gobierno español es el porteador que a estas alturas ha introducido ya a cuatrocientos mil votantes en el censo español a través de una gigantesca red apoyada por la ultraizquierda del centro y sur de América. Su base de operaciones es el Grupo de Puebla, la que integra más de medio centenar de líderes de las autocracias y dictaduras comunistas del continente americano con la izquierda europea. Allí incrustó a Pilar Cancela, su actual secretaria de Estado de Migraciones, quien durante todos estos años ha reclutado a miles de elegidos por la red ultraizquierdista para concederles la carta de ciudadanía española. Cancela constituye así, por mandato de Sánchez, el vértice del triángulo del Grupo de Puebla cuyas otras dos aristas las conforman el faro moral de las joyas, José Luis Rodríguez Zapatero, y el factótum jurídico de la tupida plataforma transnacional descrita magistralmente por el politólogo alemán Sebastian Grundberger en su obra La galaxia rosa.

Con ellos el presidente español pretende sembrar, como establecen los objetivos de Puebla, un campo de minas plagado de agentes destinados a hacer saltar por los aires la paz social y socavar los pilares democráticos de una España convertida, a su vez, en el caldo de cultivo para desestabilizar la ya de por sí debilitada Europa de los Veintisiete. Ahí están también los convenientemente engrasados planes de retorno y ayudas sociales procedentes del ministerio cuya alma mater es Cancela bajo la cobertura de Elma Sáiz, la pieza que entregó a los proetarras de Bildu el ayuntamiento de Pamplona. El triángulo formado por Cancela, Zapatero, Garzón incorpora a España y Europa a los peones de Castro, Alberto Fernánez, Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Ernesto Samper, Gustavo Petro, Evo Morales, Fernando Pereira entre más de cincuenta dirigentes. Prueba de ello es la nacionalidad concedida al exdirigente Chavista, Nervis Villaobos, publicada por este periódico.

La Internacional Socialista

Con Cancela ya en Puebla, el 7 de septiembre de 2022 Sánchez se reúne en Ferraz con el entonces George Papandreou, y con el secretario general, Luis Ayala, para preparar el Congreso que iba a celebrarse en Madrid. Quince días después anuncia formalmente su candidatura durante una reunión del Presidium en Nueva York.

Sánchez anuncia su intención de presentar su candidatura a la Internacional Socialista

Sánchez es el único candidato a la presidencia. Es elegido el 25 de noviembre de 2022, un mes después de la instrucción de Sofía Puente. Víctor de Aldama entrega físicamente un sobre en la Audiencia Nacional un sobre de la petrolera pública venezolana, PDVSA que contiene la presunta financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista con la actual presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez y entonces número dos de Nicolás Maduro actualmente en prisión en EE.UU. Previamente, había tenido lugar el famoso episodio de las maletas del Delcygate, dos de cuyos principales protagonistas el exministro José Luis Ábalos, mano derecha de Sánchez en Ferraz y en el Gobierno, y su asesor, Koldo García, se encuentran en prisión condenados a más de una veintena de años de cárcel por organización criminal. La red de Sánchez en la Internacional Socialista es tupida y en muchas ocasiones se solapa, cuando no se funde, con la de Puebla.

La bomba de Puebla y de la Internacional Socialista no necesita que voten millones

La verdadera bomba de relojería no consiste en afirmar que todos los nuevos nacionales votarán al PSOE. No existe prueba de ello y la participación exterior sigue siendo baja: el 23-J de 2023 sólo votó el 8,95 %. El hecho cierto y constatable es que, tras la instrucción de Sofía Puente, el CERA de Sudamérica y Centroamérica ha incorporado 182.188 electores hasta julio de 2026, un 19,5 % más. Esas dos regiones concentran el 40,9 % de todo el crecimiento del voto exterior español producido desde noviembre de 2022.

Unas elecciones no se deciden por millones de votos. Bastan unos centenares o miles en las circunscripciones decisivas para mover los escaños que conforman las mayorías en el Congreso. En los pasados comicios generales catorce diputados se decidieron por menos de 3.000 votos. En los próximos, podrían superar la veintena de escaños en el alero si se moviliza convenientemente el voto exterior. Ésa es la dimensión electoral real: basta con movilizar una fracción en las circunscripciones donde unos cientos o unos pocos miles de papeletas modifican el reparto.

Y ahí entra la red de Puebla. El PSOE no controla ideológicamente a todos los descendientes, ni cada nuevo español es un votante socialista, comunista o partidario de los gobiernos de su país de residencia. Sería falso y absurdo afirmarlo. Lo que el PSOE sí posee es una colosal infraestructura política para acercarse a ellos que ha sido alimentada, activada y extendida mediante el engrasamiento de las agrupaciones exteriores, asociaciones, actos sobre nacionalidad, campañas específicas, dirigentes implantados en los países de origen y una red iberoamericana que proporciona interlocución con buena parte de las élites gobernantes de esos territorios. No se nacionaliza al Grupo de Puebla. Se despliega la nacionalización en los países donde Puebla, los aliados de Sánchez, Zapatero y Garzón disponen de relaciones, organizaciones y capacidad de movilización política.

Los «objetivos políticos del Grupo» y los personales de Sánchez

Su entramado fue viento en popa hasta que se topó con tres reveses con los que el Ejecutivo no contó: las investigaciones de El Debate, las joyas de Zapatero y el mismísimo Tribunal Supremo que ha terminado congelando la incorporación al censo electoral de la red de sus cientos miles de votantes muchos de ellos activados para cambiar los restos que le otorgarían la victoria en las próximas elecciones generales. Lo dijo Puebla: Cancela se integraba para contribuir a los «objetivos políticos del Grupo». Por eso, el presidente ha reaccionado como un animal político herido acusando al Tribunal Supremo de socavar la democracia tras paralizar sus incorporaciones al CERA. Este domingo Sánchez ha proclamado con una extraña contundencia «hasta el 31 y mucho más». Ojo a la fecha. Porque en 2031 los republicanos –socialistas, comunistas, independentistas vascos y catalanes–, el sanchismo al completo conmemora el centenario de la Segunda República. Si como advertimos en agosto Sánchez fuera el cisne negro con Ceuta como polvorín de enganche, su horizonte es el cambio de régimen. Una distopía cada día más real, en todos los sentidos.