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Alberto Núñez Feijóo saluda a Sergio Sayas el viernes tras el debate de los decretos de viviendaEFE

La difícil papeleta del PP para levantar cabeza en Navarra tras la sustitución de su líder por Sergio Sayas

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha decidido reestructurar el partido por completo a las puertas de nuevas elecciones

La dimisión del presidente del Partido Popular en Navarra, Javier García, el pasado viernes 25 de septiembre fue titulada como de «sorpresiva», aunque lo cierto es que en la Comunidad Foral era un secreto a voces. Sin ir más lejos, hace un año, uno de los periódicos locales, el Diario de Noticias de Navarra, ya titulaba: «El PP da por amortizado a Javier García y piensa en Sergio Sayas para la dirección en Navarra». Exactamente un año después, dicho y hecho, Javier García dimitió y Sergio Sayas fue puesto como presidente de la nueva gestora que llevará las riendas del partido hacia las elecciones municipales y forales del próximo 23 de mayo.

Los buenos resultados electorales obtenidos por el PP en Navarra en las pasadas elecciones generales de 2023, donde logró el 16,7 % de los votos con Sergio Sayas de cabeza de lista, frente al 7,19 % obtenido en las forales del mismo año con Javier García como candidato y la proyección del primero como diputado de UPN aclaró las cosas en Génova, a pesar de que en las generales el voto se dilucidaba más entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo que entre los candidatos locales.

Además, desde su llegada al PP en 2023, Sergio Sayas entró por el ojo de la dirección de Génova. Prácticamente en el acto fue introducido en el Comité Ejecutivo. En 2025 ya fue nombrado secretario general del partido en Navarra e, incluso, sin ir más lejos, este mismo viernes ejerció de portavoz en el trascendental debate sobre los decretos de vivienda en el Congreso de los Diputados.

«Nadie me ha obligado. Nada tienen que ver las lecturas que se están haciendo con la realidad», aseguró el ya dimitido Javier García el pasado jueves al ser preguntado por los motivos de su decisión. Prefirió dimitir por las buenas antes de que le apartaran por las malas.

«Cojo el testigo con el objetivo de seguir creciendo y construir un PP con más presencia en todo el territorio navarro», señaló el presidente de la gestora Sergio Sayas al recoger el testigo de la dirección del partido planteando ya un trabajo a medio y largo plazo a pesar de que su puesto es provisional hasta el congreso del PP que, en teoría, debería celebrarse en los próximos meses.

No obstante, el previsible adelanto electoral que podría anunciar Pedro Sánchez en las próximas horas retrasaría el congreso y alargaría la supervivencia de la nueva gestora, como mínimo, hasta las próximas elecciones municipales y forales de mayo.

En Navarra se da por descontado que Sayas será el candidato a la presidencia del Gobierno Foral, pero la verdad es que al todavía diputado del PP le queda una papeleta complicada. Navarra es una de las comunidades donde menos presencia tiene el Partido Popular. Nada tiene que ver lo que se vota en las generales, donde las fuerzas se miden entre PP y PSOE, y lo que se vota en las forales y municipales, donde Unión del Pueblo Navarro (UPN) tiene su fuerte y el PP apenas puede aspirar a quitarle unos miles de votos. En mayo del 23, UPN logró 15 escaños por 3 del PP.

De ahí que hace ya un año, el candidato del PP a la alcaldía de Pamplona y también diputado, Carlos García Adanero, abogó por la unión de las derechas para tratar de sumar escaños que hagan frente al tripartito de socialistas, nacionalistas y comunistas con el apoyo de Bildu que gobierna en Navarra.

Pero lo cierto es que la apuesta de Feijóo para que Sergio Sayas dirija el partido en Navarra no facilita demasiado un acercamiento a UPN. Tanto Sayas como Carlos García Adanero fueron expulsados de UPN después de que desobedecieran a la dirección en la votación de la reforma laboral de 2022. Y lejos de cumplir el castigo, se dieron de baja en el partido regionalista y se afiliaron al Partido Popular.

Además, la gestora que ha convocado Sayas para dirigir la formación, además, está plagada de ex cargos de UPN, por lo que el entendimiento entre regionalistas y los que consideran «traidores» se vislumbra difícil.