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José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del GobiernoEP

Caso 'Plus Ultra

Anticorrupción pide imputar a Zapatero también por un delito de malversación con hasta ocho años de cárcel

  • El durísimo escrito presentado por el Ministerio Público contra el expresidente del Gobierno complica su futuro procesal, desmontando el argumento de la prescripción que alegaba su defensa

  • Fiscalía apunta a condenas graves de prisión e inhabilitación de 20 años para el ejercicio de cualquier cargo público

Se complica el escenario judicial para el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que, este viernes, ha conocido el último escrito presentado por la Fiscalía, instando al juez José Luis Calama a que le impute un nuevo delito de malversación de caudales públicos, al hilo de las joyas que recibió, presuntamente, como pago en especie de Arabia Saudí. En el documento, al que ha tenido acceso El Debate, el Ministerio Público considera que «procede dirigir la investigación» ya abierta también por la presunta «comisión de un delito de malversación del artículo 432 del Código Penal», dado que, hasta la fecha, el veterano socialista no ha podido explicar el origen de las joyas que los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional encontraron en la caja fuerte de su despacho profesional durante el registro instado por la causa principal del caso Plus Ultra.

Anticorrupción considera, con base en el valor inicial del ajuar incautado, que los hechos serían merecedores de una pena de «prisión de cuatro a ocho años e inhabilitación absoluta de 10 a 20 años» para el ejercicio de cualquier cargo público.

No en vano, cabe recordar que el supuesto presente de la monarquía saudita habría sido recibido por Zapatero y posteriormente ocultado tanto a Patrimonio Nacional como al fisco durante su etapa como líder del Ejecutivo. El fiscal tacha de «escuetas» las justificaciones dadas por el investigado hasta el momento, con las que pretende «sin más datos documentales, que el juzgado, en un puro ejercicio de automatismo procesal, emita una comisión rogatoria de Arabia Saudí, y de paso dé por buena su versión del origen de las joyas».

Un escenario en el que Anticorrupción ve «injustificado» dirigirse a un país en el que «no se entregaron los bienes y en relación con un monarca, al parecer, ya fallecido».

«El foco no debe ponerse en ese país sino en España y más concretamente en la sede de la Presidencia del Gobierno que es donde, según él, las controvertidas joyas le fueron entregadas», abunda la Fiscalía.

Desmonta la prescripción del delito

Además, de acuerdo con la tesis presentada por la Fiscalía al magistrado Calama y lejos del cronograma planteado por la defensa del propio Zapatero, la obtención de las joyas «no puede considerarse, en principio, prescrita», toda vez que, teniendo en cuenta la fecha en la que se consignaron otro tipo de objetos en la relación de regalos institucionales, oficialmente acreditados, de la visita del rey de Arabia Saudí, en marzo de 2012, los 15 años de vencimiento del subtipo agravado del delito se situarían en 2027.

Como resultado de lo anterior, el juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso Plus Ultra ya ha solicitado a la Subdirección General de Patrimonio del Estado, a través de la correspondiente providencia, que aporte una copia del acta de «los obsequios institucionales efectuados a la Presidencia del Gobierno durante las legislaturas 2004-2008 y 2008-2011».

El magistrado pide, en concreto, que se le haga llegar «a la mayor brevedad y, en todo caso, en el plazo de dos días» el «acta de aceptación en el patrimonio de la Administración General del Estado, y afectación al Ministerio de la Presidencia» de dichos regalos.

La Moncloa como «vivienda familiar»

Por su parte, Zapatero precisó en un escrito que la colección de joyas de más valor que le incautó la Policía «se entregó en Madrid en su vivienda familiar», ubicada entonces en el palacio de la Moncloa, «con motivo del viaje oficial realizado a Madrid por el monarca saudí Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud los días 18 y 19 de junio de 2007».

El expresidente señaló que la colección recibida consta de tres juegos de joyería «de similar estructura, basados en un mismo diseño tradicional y diferenciados esencialmente por las gemas que los componían», rubíes, esmeraldas y zafiros, que son «la parte más valiosa de las piezas a las que se refiere la investigación, hasta superar el 90 por ciento del valor total».

Argumentó también que «se trató de una atención estrictamente personal, aceptada por deferencia y como muestra de agradecimiento y respeto» hacia el monarca saudí.

«Por eso las piezas a las que hacemos referencia se guardaron y permanecieron guardadas durante todo este tiempo, junto a las de origen familiar y otros regalos de amigos, sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material», agregó su defensa.