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Un vehículo de la Policía Nacional, en una imagen de recurso

Un vehículo de la Policía Nacional, en una imagen de recursoPolicía Nacional

Desarticulan una organización criminal que ejecutaba secuestros y que torturó a un español en Bélgica

Según informa la Policía, la organización tenía una estructura «profesional sólida», que ofrecía secuestros por encargo a otras bandas criminales

La Policía Nacional, en una operación conjunta con Europol y las autoridades de Países Bajos, ha desarticulado una organización criminal especializada en ejecutar secuestros por encargo para otras redes delictivas de Países Bajos y Bélgica.

El grupo criminal había raptado a un ciudadano español en Amberes (Bélgica), que permaneció cautivo durante una semana y media, sometido a «graves torturas», hasta que logró escapar saltando de un coche en marcha, de acuerdo con un comunicado emitido por la policía.

En total, se ha detenido a diez personas, siete de ellas en Países Bajos y tres en España, como presuntas responsables de pertenencia a organización criminal y secuestro. Nueve personas han ingresado en prisión y la investigación sigue abierta, por lo que no se descartan nuevas detenciones.

Llamadas y vídeos por plataformas encriptadas

La investigación se inició tras presentarse una denuncia por los familiares de la víctima , secuestrada el 15 de febrero en Amberes. Los familiares explicaron que habían recibido llamadas y vídeos a través de plataformas encriptadas en los que el secuestrado trataba de tranquilizarlos y les decía que pronto estarían juntos, cuando terminara de «arreglar unas gestiones».

Las pesquisas permitieron saber que lo habían secuestrado porque supuestamente era el responsable de la pérdida de 500 kilos de cocaína que transportaba en una furgoneta desde España a Países Bajos, y por lo que le exigían 600.000 euros para su liberación.

Trasteros convertidos en salas de tortura

El secuestro se produjo cuando la víctima paseaba por una calle de Amberes y le llevaron hasta una nave industrial donde la organización tenía una empresa de alquiler de trasteros que se utilizaban para hospedar a los secuestrados. Cada uno estaba custodiado por una persona que poseía un «arma de guerra».

Allí, el español secuestrado fue sometido a graves torturas y agresiones físicas y además, según su propio relato, pudo ver cómo a otra víctima a la que no conocía le amputaron tres falanges de una mano, y cómo otra se hallaba en un estado de extrema inconsciencia.

Saltó de un coche en marcha

Tras varios días en la nave, le trasladaron a un piso de la organización en Países Bajos, donde coincidió con otra persona secuestrada y, según ha manifestado, continuaron las agresiones hasta que los miembros de la red decidieron trasladarle a Bélgica en un vehículo. Temiendo por su vida, durante el trayecto se tiró del coche en marcha y cayó por un barranco hasta llegar a una gasolinera para pedir ayuda.

Según informa la Policía, los hechos muestran que la organización tenía una estructura «profesional sólida», que ofrecía secuestros por encargo a otras bandas criminales, con inmuebles para el cautiverio en Países Bajos y Bélgica y trabajadores con sueldo y distintos roles, como torturadores, vigilantes de seguridad o conductores.

Dos fases y la investigación abierta

La operación se desarrolló en dos fases. La primera, el 24 de febrero en Países Bajos, terminó con siete detenidos, entre ellos el inquilino del piso arrendado por la red y el dueño de los trasteros. La segunda, el 24 de septiembre en España, permitió detener a otras tres personas: el cabecilla de la organización, su mano derecha y el líder del entramado dedicado al narcotráfico para el que trabajaba la víctima.

En los inmuebles se encontraron restos de sangre y de ADN de la víctima y de otras personas aún por identificar, por lo que la investigación continúa abierta y no las autoridades no han descartado que se produzcan más detenciones.

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