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Representación de cada provincia en escaños en el Congreso en relación al tamaño de su población

Representación de cada provincia en escaños en el Congreso en relación al tamaño de su poblaciónL. C. / El Debate

Elecciones generales 2026

Madrid gana un escaño en el Congreso pero sigue siendo la provincia peor representada

Cada diputado de la circunscripción representa a 188.655 madrileños, cuatro veces más habitantes que otras provincias

La circunscripción de Madrid repartirá estas elecciones un escaño más debido al aumento de su población, 38 en total, más que ninguna otra provincia. Aun así, los madrileños siguen siendo los peor representados en la Cámara Baja. Cada diputado por Madrid representa a 188.655 madrileños, mientras que la ratio en Soria o Teruel es de poco más de 45.000 vecinos por parlamentario.

Mientras que en Madrid su población supone el 14,5 % de la población total de España, tan sólo reparte el 10,9 % de los escaños del Congreso. Son 3,6 puntos de diferencia, la mayor distancia entre todas las circunscripciones. En Barcelona, la segunda más infrarrepresentada, la diferencia es de 3,0 puntos: el 12,1 % de la población española pero el tan sólo el 9,1 % de la Cámara Baja.

El número de escaños del Congreso de los Diputados está limitado a 350. Cada provincia cuenta con dos diputados, independientemente del tamaño de su población. Ceuta y Melilla reparten un diputado cada una. Los 248 restantes se reparten en función del número de habitantes y, por tanto, su cálculo está sujeto a variaciones en función de la evolución demográfica de cada provincia. Este año, Cádiz ha perdido uno en favor de Madrid.

Ahora Cádiz ha pasado de estar en equilibrio a estar ligeramente infrarrepresentada (2,6 % de la población y 2,3 % del hemiciclo). Además de Madrid y Barcelona, sólo Valencia, Alicante, Sevilla, Málaga, Murcia y Baleares están peor que Cádiz en representatividad en el Congreso en comparación con el tamaño de su población. En el lado opuesto están Salamanca, La Rioja, Lugo, Zamora, Orense, Ávila, Segovia, Palencia y Teruel, con un porcentaje de hemiciclo superior al porcentaje de su población sobre el total de España.

Variaciones desde 1977

Madrid ha ganado seis escaños desde los 32 con los que empezó en las primeras elecciones democráticas, en 1977. Es la provincia que más asientos ha sumado, por delante de Málaga, Alicante y Baleares. Este aumento, sin embargo, no ha sido suficiente para reducir su infrarrepresentación, aunque sí para contenerla parcialmente. En 1977 la distancia entre el porcentaje de población y el porcentaje de escaños en el hemiciclo era de 3,0 puntos frente a los 3,6 puntos actuales.

Barcelona, por su parte, empezó con una más que Madrid, 33, pero actualmente está en 32. Asturias es la provincia que más escaños ha perdido en comparación con 1977, tres en medio siglo. Ahora está en siete, ligeramente infrarrepresentada en comparación con su población. Dos asientos han perdido Vizcaya, León, Badajoz y Jaén. Vizcaya está ligeramente infrarrepresentada, mientras que las otras tres están sobrerrepresentadas en la Cámara Baja, teniendo en cuenta el tamaño de su población.

Calidad del sistema electoral

La representatividad es el aspecto con peor puntuación del sistema electoral español en los estudios internacionales. El estudio de referencia internacional en la medición de la calidad del sistema electoral, Percepciones de la Integridad Electoral (PEI, por sus siglas en inglés), liderado por investigadores de la Universidad de Harvard, puntúa el parámetro de las circunscripciones españolas en un 59 sobre 100, el más bajo de todos los indicadores.

En recuento de votos, procedimiento electoral y labor de las autoridades, por ejemplo, el sistema electoral español se acerca a la excelencia, con puntuaciones por encima de los 90 puntos. Son 30 puntos de diferencia en comparación con la confección de las circunscripciones, según el PEI, cuyo último estudio en España se refiere a las elecciones generales de 2023. La confección del censo electoral obtiene una nota de 93 sobre 100, según la evaluación del estudio, elaborado antes del caos generado por la ley de nietos en el voto exterior.

El estudio apunta a la desproporcionalidad propia de la circunscripción provincial, donde el coste en votos para lograr un escaño es mucho mayor en provincias muy pobladas que en provincias pequeñas. La consecuencia es un perjuicio a la representatividad de partidos de ámbito nacional de tamaño medio frente a partidos grandes o regionales, que concentran su voto. Una situación que ha perjudicado históricamente a Izquierda Unida y en comicios recientes a Vox, mientras que ha beneficiado a los nacionalistas vascos y catalanes.

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