Provincias donde PP y Vox estuvieron más cerca de arrebatar el último escaño a PSOE, Sumar o Junts
Elecciones generales 2026
¿Dónde se escapó la victoria a la derecha en las elecciones de 2023? Los escaños clave para el PP y Vox
En nueve provincias estuvieron cerca de arrebatar un diputado a la izquierda y los nacionalistas
La derecha se quedó a cinco diputados de la mayoría absoluta en las elecciones de 2023. La historia habría cambiado por unos votos en nueve provincias, donde estuvo cerca la posibilidad de que PP o Vox arrebataran un escaño a las formaciones de izquierdas y nacionalistas que permitieron la investidura de Pedro Sánchez. En Gerona, al PP le habrían bastado 285 papeletas más para ganar ese último diputado a repartir, que finalmente se llevó Junts.
El diputado al Congreso que no ganó por muy poco el PP en Gerona habría sido el único de la derecha nacional en la provincia, una de las tres donde ni PP ni Vox transformaron sus votos en escaños. PP y Vox tampoco sumaron ninguno en Lérida ni Guipúzcoa, donde se quedaron aún más lejos de poder arañar un asiento.
En Lérida, el Partido Popular fue el partido que más cerca estuvo de poder arrebatar el último escaño, que finalmente se quedó el PSOE. Al PP le faltaron 3.509 votos, el 1,1 % del censo electoral, en una provincia donde Vox sumó 12.560 papeletas que, como las 23.699 del PP, se quedaron sin representación. Los votos unidos del PP y Vox se habrían traducido en un diputado por Lérida.
En Guipúzcoa, la otra provincia donde la derecha nacional se quedó sin escaño, la posibilidad era remota, ya que ni PP ni Vox fueron la fuerza más próxima para disputar el último escaño en reparto, ganado por el PNV con Sumar a sus puertas.
Cataluña y País Vasco
Cataluña y el País Vasco fueron los mayores impedimentos para la victoria de la derecha, con un escaso botín en unos territorios que deciden la quinta parte de hemiciclo. En Cataluña, que reparte 48 escaños, PP y Vox sumaron sólo ocho asientos: siete en Barcelona (cinco PP y dos Vox) y uno en Tarragona (PP). En el País Vasco, que reparte 18 diputados, Vox no sacó nada y el PP tan sólo uno por Vizcaya y otro por Álava. No estuvieron cerca de sacar nada más.
Los resultados en el resto de España no compensaron la escasa recompensa en Cataluña y el País Vasco. Después de Gerona, Albacete fue la provincia donde el escaño estuvo más cerca para la derecha. Vox se quedó a 1.412 votos de arrebatar el último escaño repartido en la provincia, que finalmente ganó el PSOE. Vox se quedó sin representante en la provincia.
Sevilla y Murcia
En Murcia, el PP se quedó a 7.379 votos de ganar el último escaño repartido en la circunscripción. Un puñado de votos comparado con las más de 300.000 papeletas que los populares recogieron de los murcianos. Finalmente, el último asiento se lo llevó el PSOE, que sumó tres, el PP se quedó con cuatro, Vox dos y uno Sumar. En Sevilla, Vox se quedó a 7.659 votos de arrebatar uno a Sumar y conseguir su segundo escaño en la circunscripción. De nuevo, un puñado de votos teniendo en cuenta que en la provincia sumó más de 140.000 papeletas.
La siguiente tabla muestra las nueve provincias donde PP y Vox se quedaron a las puertas de arrebatar el último escaño a alguna de las formaciones que apoyaron la investidura de Sánchez. Además de Gerona, Albacete, Sevilla, Murcia y Lérida, ya mencionadas, PP y Vox también fueron el partido más próximo de ganar el último escaño en Córdoba, León, Burgos y La Rioja, aunque a una distancia mayor de votos.
En el resto de provincias, o bien el PP o Vox fueron las formaciones que se llevaron el último escaño, como ocurrió en 31 circunscripciones —entre ellas la de Madrid, donde el PP arrebató el último al PSOE gracias al voto exterior —, o bien se quedaron a las puertas de robarse el último escaño entre ellos. En este último caso, la suma de la derecha no habría variado. Ocurrió en nueve provincias, entre ellas Cantabria, donde el PP se quedó a 404 votos de arrebatar el último escaño a Vox.
En las otras doce provincias, ni PP ni Vox estuvieron en la pelea por el último escaño, puesto que ni recogieron el último escaño ni se quedaron a las puertas de arrebatarlo, como ocurrió en las tres provincias vascas.