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El ministro de Transportes, Óscar Puente, este martes en la MoncloaEFE

Vuelve a las andadas

Puente deja el luto: carga contra Feijóo, Juanma Moreno, la liberalización del sector y la CNMC

El Gobierno aprueba un plan de choque para el sector ferroviario imposible de poner en marcha antes de las elecciones, cuyo objetivo es aliviar la presión política y empezar a reestablecer la confianza

El Consejo de Ministros aprobó este martes un plan de extraordinario de refuerzo de la seguridad en la red ferroviaria tras la tragedia de Urda. Uno destinado, principalmente, a rebajar la presión sobre el ministro de Transportes y sobre el presidente y a reestablecer la confianza de los españoles, que Pedro Sánchez reconoció el viernes «quebrada».

Porque, salvo la inmediata reducción de las frecuencias en el corredor andaluz (cuando pueda reestablecerse el servicio), el resto de las medidas anunciadas llevarán meses, o incluso años. Cuando el hecho de que haya elecciones generales dentro de cuatro semanas pone en duda la continuidad de este Gobierno. Y, aun en el caso de que continuara, la de Óscar Puente al frente de tan sensible cartera, que tiene a uno de sus ex titulares cumpliendo 24 años en la cárcel (José Luis Ábalos) y al actual en la cuerda floja.

Las mejoras pasan por un software para los centros de control que cuente con alertas automáticas, libros electrónicos de telefonemas, 'checklist' de validación y una ergonomía visual mejorada que permita entender con más facilidad la ubicación de los trenes y la situación de las vías. Además de la creación de un agente de inteligencia artificial y un gemelo digital de la red que se encargará de supervisar el funcionamiento del sistema.

El propio Puente compareció este martes en la Moncloa al término de la reunión para desgranar las medidas de primera mano. Horas antes de hacerlo también en la Diputación Permanente del Congreso, donde se enfrentará a las peticiones de dimisión de casi todos los grupos parlamentarios. Desde Sumar al PP. Puente presumió de que ningún ministro del socio minoritario le había pedido que se marchara intramuros del Consejo de Ministros. «Todo lo contrario, ha habido muchas muestras de afecto y cariño que agradezco», añadió.

El ministro de Transportes volvió a recuperar el tono previo a los tres días de luto oficial. Llamó «irresponsable» al presidente de Andalucía por señalar que no volvería a montar en el AVE hasta que no haya «una auditoría y una revisión». Sostuvo que Alberto Núñez Feijóo, al que llamó «individuo» y «sujeto», no está en condiciones de pedirle su dimisión y su partido tampoco.

Además, abjuró de la liberalización del sector: «Nunca he sido un defensor ni un fan», afirmó. Cargó contra la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia por haber vendido las «bondades» de la entrada a Iryo y Ouigo y el descenso del precio de los billetes pero nunca sus inconvenientes. Y lamentó el ruido en los medios de comunicación, donde según él se está mezclando el debate sobre la inversión en manteniendo con la ampliación de la red, la seguridad y todo lo demás. «Es imposible colocar un debate responsable, sosegado, adulto», se quejó.

No obstante, sí fue comprensivo con las peticiones de dimisión de los partidos de izquierdas. Aunque dejó claro que sigue sin estar en su cabeza marcharse, y desde el equipo del presidente también insisten en que ese debate está cerrado porque «la manera de ser responsables es hacerte cargo». Puente aseguró: «Yo puedo entender que Ada Colau diga que presente la dimisión. Lo puedo compartir o no, pero lo entiendo perfectamente. Lo que no puedo entender es que me la pida el señor Feijóo (…). De ese no lo acepto, y de su partido tampoco. Porque ejemplos en los que la acción, la omisión y la falta de respuesta han contribuido a la causación del daño en el PP los hay por docenas».

Con la liberalización del sector fue muy crítico, aunque sí admitió que fue un imperativo de la Comisión Europea y que, en su día, no hubo «grandes voces» en contra. Tampoco en el PSOE. «Yo no soy fan de la liberalización. Yo creo que el ferrocarril español tendría que haber absorbido el incremento a través de su compañía pública, Renfe, de una manera más progresiva y paulatina (…). Dicho esto, la red española no es una red saturada, con liberalización o sin ella. Buscar en la liberalización una causa directa o indirecta del accidente sinceramente creo que no es hacer honor a la verdad», aseguró.