Desalojo de la playa de El Trampolín en Ceuta
Ceuta, 100 días después: «La normalidad está lejos, aquí sigue quedando gente, no puedo salir por la noche tranquila»
La dispersión de los inmigrantes ha complicado también el seguimiento de una población cuyo número sigue siendo objeto de discrepancia entre las administraciones
En la playa de El Trampolín, en Ceuta, llegó a funcionar un pequeño mercado en el que se podía comprar ropa, zapatos, comida y hasta contratar los servicios de una peluquería improvisada. También se alquilaban o vendían chabolas levantadas junto al mar, algunas por apenas 30 o 40 euros. Aquel escenario se convirtió en una de las imágenes más visibles de las consecuencias que sufrían los ciudadanos ceutíes de la invasión sufrida a finales de julio.
Cien días después, aquellos grandes campamentos del litoral han sido desalojados, pero la crisis dista de haber desaparecido. La presencia de inmigrantes se ha desplazado a otros puntos de la ciudad, los dispositivos de acogida siguen atendiendo a miles de personas y una parte de los ceutíes continúa denunciando que la situación está lejos de haberse normalizado. «Como madre, la situación en Ceuta ya es insostenible y mañana cumplimos cien días en este abandono. La normalidad está lejos, aquí sigue quedando gente, no puedo salir por la noche tranquila porque la sensación de inseguridad y la falta de control en las calles nos tienen a todos viviendo con miedo por nuestros hijos», traslada a El Debate María Jesús, madre de dos hijos en la ciudad autónoma.
El malestar también se percibe entre los agentes que trabajan sobre el terreno, que entienden la preocupación de los vecinos y advierten de las dificultades para hacer frente a la situación. «Entiendo perfectamente el miedo de los vecinos; la presión migratoria en el perímetro y la falta de medios nos impiden mantener el control en las calles como deberíamos», señala una fuente policial. Una percepción que contrasta con el mensaje que ha venido trasladando el Gobierno central, que considera que los retornos y el desmantelamiento progresivo de los dispositivos temporales permitirán recuperar cuanto antes la normalidad en la ciudad autónoma.
Los asentamientos se han desplazado, pero no han desaparecido todos sus ocupantes
El Gobierno anunció el pasado 11 de octubre que había concluido las operaciones de desalojo de los principales puntos de concentración, entre ellos El Trampolín, Benítez y El Guano. Sin embargo, el fin de esos campamentos no ha supuesto necesariamente que todas las personas que permanecían en ellos hayan abandonado Ceuta. Durante las actuaciones policiales, algunos inmigrantes se desplazaron a otros lugares para evitar ser localizados, buscando refugio en montes, barriadas periféricas, garajes, azoteas y naves del entorno del Tarajal. La situación quedó especialmente de manifiesto el pasado 23 de octubre, cuando la Policía Nacional y la Guardia Civil desplegaron un operativo en la barriada de El Príncipe para desalojar a cerca de 300 inmigrantes que se encontraban en garajes y azoteas.
La dispersión de los inmigrantes ha complicado también el seguimiento de una población cuyo número sigue siendo objeto de discrepancia entre las administraciones. El pasado martes, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, informó de que 14.818 personas habían regresado a Marruecos desde la entrada masiva, de las cuales 14.180 lo habían hecho mediante retornos voluntarios y 638 a través de expulsiones.
Pero la fotografía que ofrece el Ejecutivo contrasta con la que mantiene el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, quien tres meses después de la entrada masiva elevó a cerca de 100.000 el número de personas que habrían llegado a la ciudad y aseguró que todavía permanecían allí unas 15.000. Una estimación similar maneja una fuente civil consultada por este periódico, aunque no existe un recuento independiente que permita confirmar cuántas personas continúan actualmente en Ceuta.
Imagen de archivo de la frontera del Tarajal, en Ceuta
A las cifras del Gobierno se ha sumado ahora un informe de la Guardia Civil presentado ante la Audiencia Nacional, que sitúa en 88.146 los posibles retornos a Marruecos hasta el pasado 27 de octubre. El documento recoge asimismo 862 personas rescatadas en aguas de soberanía española y 90 fallecidos en el lado español de la frontera. El dato de los retornos, superior incluso a las estimaciones de entradas que el Ejecutivo ofreció durante aquellos días, vuelve a poner de manifiesto las dificultades para reconstruir con precisión la dimensión de la avalancha.
A su vez, la situación de los menores constituye otro de los principales problemas. Elma Saiz informó el pasado martes de que 3.650 menores inmigrantes se encontraban bajo el sistema de protección autonómico, una cifra que da cuenta de la presión que continúa soportando la Administración ceutí. De los menores trasladados a la Península, 135 habían sido reagrupados con familiares y otros 181 habían sido reubicados en distintas comunidades autónomas mediante el mecanismo previsto en el artículo 35 de la Ley de Extranjería. El Gobierno también había remitido 89 informes a Marruecos para intentar facilitar la reagrupación familiar de niños y adolescentes en su país de origen.
Una crisis que sigue marcando el enfrentamiento político
Mientras tanto, y en vísperas de unas elecciones generales, la invasión ha convertido a Ceuta en uno de los principales escenarios de confrontación entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el Partido Popular. El presidente del Ejecutivo visitó la ciudad el 31 de julio, acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aunque no ha regresado al lugar. Alberto Núñez Feijóo, por su parte, se ha desplazado a la ciudad en varias ocasiones para denunciar la gestión del Gobierno y reclamar una respuesta más contundente.
El malestar también se trasladó a las calles, como quedó visible en las manifestaciones y concentraciones que se sucedieron y denunciaban la situación de inseguridad con la que convivía la ciudad. Con el paso del tiempo, las reivindicaciones han encontrado continuidad en iniciativas como la manifestación de Mujeres Caballas celebrada en Madrid el pasado 25 de octubre, bajo el lema «Por una Ceuta segura, española y europea», que trasladó a la capital las preocupaciones de parte de la sociedad ceutí.