Imagen del Alvia siniestrado en Adamuz
El cuñado del camarero del Alvia, sobre los policías a los que no dejaron ir a Adamuz: «¿En qué país se ve esto?»
Javier Pacios ha revelado en la Cadena COPE que Agustín, fallecido en el accidente, les recomendó que no viajaran en tren
Pasan los días de la tragedia de Adamuz y los testimonios de supervivientes y allegados arrojan a menudo más luz que las tablas de Excel o las estadísticas sobre mantenimiento o millones de euros no destinados a mejora de la infraestructura.
Javier Pacios es el cuñado de Agustín, el camarero del Alvia siniestrado. Este miércoles, en víspera del funeral que tendrá lugar en Huelva, ha explicado cómo se encuentra la familia, detallando que han pedido ayuda psicológica para afrontar estos días de pérdida y enfado. «Ahora sabemos que viene lo peor, el día a día cuando él no esté», ha explicado a Pilar García de la Granja en la Cadena COPE.
Sobre el deterioro de las vías, Pacios ha recordado cómo hace solo unos meses (a finales de octubre) su cuñado les recomendó no coger el tren para un viaje que tenían previsto a Zaragoza. Esta advertencia, viniendo de alguien que trabajaba a diario en los trenes, da buena medida del estado de las vías. Cabe recordar que Agustín, al ser camarero, veía de primera mano cómo afectan esas vibraciones al pasaje, las bandejas... en definitiva, a la estabilidad de los trenes. «Hay días que no podemos poner café porque las cafeteras no paran de vibrar», recuerda que les dijo.
Pacios ha dicho que ojalá lo ocurrido sirva para reforzar la seguridad de las vías y los trenes, compartiendo además una reflexión de su suegra, que es la madre del fallecido: «Si es que a mí que me paguen una indemnización por la muerte de mi hijo, no me vale de nada, que utilicen ese dinero para arreglar todo», ha revelado en antena.
Sobre la información que ha adelantado este periódico sobre el grupo de policías a los que no dejaron asistir al lugar del suceso por una orden política, Pacios ha reconocido que no lo sabía, aunque se ha preguntado: «Es que en la dana pasó algo parecido con la gente. Tengo amigos y compañeros a los que mandaron darse la vuelta. ¿Por qué? Van a ayudar, no es nada malo. No se entiendo esto. Alguien que va a ayudar, ¿le echamos para atrás? ¿En qué país se ve esto?».