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Zonas agrícolas anegadas en Jimena de Frontera (Cádiz)

Andalucía

El campo andaluz se ahoga tras las borrascas: «Ahora están muriendo corderos por hongos y humedad»

Los sectores agrícola y ganadero de la comunidad cifran en 3.500 millones los daños mientras critican la lentitud en la reacción de las administraciones

El temporal de lluvias ha sembrado caos y angustia en el campo andaluz. Tras semanas de inundaciones, los agricultores y ganaderos empiezan a hacer cuentas, y las cifras son demoledoras. Se habla de pérdidas que superan los 3.500 millones de euros solo en cultivos. Mientras, muchos se sienten abandonados a su suerte.

Lo cierto es que las declaraciones de los afectados reflejan una desesperación profunda. «No estamos ilusionados con ayudas», confiesa Carmen Roldán, ganadera de Algodonales (Cádiz). Su mirada es de cansancio, máxime cuando escucha cómo la ministra María Jesús Montero prometía adelanto de ayudas sin esperar al Fondo de Solidaridad Europeo. «Todavía estamos esperando la de lengua azul», añade, mientras explica cómo sus ovejas enferman por la humedad en las naves.

Ahora, están valorando trasladarlos de la nave «llena de humedades», para dejarlos en otro espacio. Su situación es crítica: «Hay algunos ejemplares que están muriendo por hongos y humedades; además, estamos todavía incomunicados y no nos queda apenas pienso para los animales», denuncia desesperada.

Varios corderos yacen muertos tras las intensas borrascas

Varios corderos yacen muertos en Jimena de la Frontera tras las intensas borrascas

La cosecha se pudre en el barro

El drama se extiende por toda la geografía. En Cuevas del Becerro (Málaga), Juan Antonio García observa impotente cómo se pierde su olivar. Calcula que un tercio de la cosecha se echará a perder, especialmente la aceituna ya en el suelo. Para los cereales, el pronóstico es aún peor: prevé pérdidas del 80 %.

La situación es similar en Jimena de la Frontera (Cádiz). Allí, Manuel Vázquez ha visto desaparecer 700.000 kilos de aguacates. «Eso son unos 300.000 euros», resalta. No está solo. Antonio, un octogenario de la misma localidad y que posee vacas, asegura con incredulidad: «No he visto en mis 83 años algo así en la vida». Su reses, de la prestigiosa raza retinto, han estado cuatro días sin recibir comida: «Se han buscado la vida por el campo».

Los ganaderos andaluces hablan tras el desastre por las borrascas: «Tendremos unas perdidas del 40%»

Los ganaderos andaluces hablan tras el desastre por las borrascas: «Tendremos unas perdidas del 40%»

Las infraestructuras están colapsadas. Los caminos rurales, impracticables, impiden el acceso a fincas y el suministro de pienso para el ganado. La federación de regantes Feragua recibe un aluvión de avisos sobre destrozos millonarios en redes de riego y estaciones de bombeo. Sin estas estructuras, la recuperación se antoja lejana.

La ganadería, una emergencia silenciosa

Para el sector ganadero, la humedad persistente se ha convertido en una pesadilla. Los animales no pueden salir a pastar, lo que dispara los costes de alimentación y propaga enfermedades. En muchas explotaciones, los corderos mueren de frío y los animales débiles no resisten.

Antonio Rodríguez, responsable de Sectores Ganaderos de Coag Andalucía, denuncia la falta de infraestructuras para hacer frente a este nuevo escenario climático: «No estamos acostumbrados a esto y no estamos preparados». El frío extremo está provocando la muerte de chivos pequeños que se amontonan y asfixian, así como de corderos en extensivo que no soportan las bajas temperaturas.

Limones, aguacates, cereales, aceitunas, naranjas... El campo andaluz se ahoga tras la sucesión de borrascas

Limones, aguacates, cereales, aceitunas, naranjas... El campo andaluz se ahoga tras la sucesión de borrascas

A esto se suman las inundaciones en zonas como Sevilla y Cádiz, que ponen en jaque a animales que pastan en terrenos anegados. El estrés térmico les baja las defensas y la producción de chivo, ternero y cordero ya acusa una merma significativa. Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) exigen a las administraciones que agilicen y reconozcan los partes de muerte para que las ayudas lleguen cuanto antes.

La situación es especialmente crítica en comarcas como la Sierra de Segura, donde las bajas superan ya el 40 % y ponen en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones. Antonio Punzano, ganadero de la zona y responsable de Ganado Ovino de COAG Andalucía, advierte de que este golpe llega en el peor momento: «Ya sufrimos con la lengua azul y había déficit de producción, y ahora no sabemos si cumpliremos el umbral de productividad al que estamos obligados».

Los apicultores, como también es el caso de Juan Antonio García, tampoco pueden acceder a sus colmenas, lo que suma otra capa de incertidumbre a un sector ya de por sí amenazado. «No sé cómo estarán, me preocupa su estado, después de que encima muchas de ellas murieran por el ataque del avispón asiático, y ahora esto», dice resignado.

Este cóctel de problemas ha llevado incluso al comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, a mostrar su solidaridad y a anunciar una visita para evaluar los daños directamente sobre el terreno.

El consejero andaluz, Ramón Fernández-Pacheco, ha desplegado a 900 empleados para evaluar los daños. Asegura que las ayudas llegarán, aunque aún no se concretan plazos ni cantidades.

Mientras, en las oficinas comarcales agrarias se empieza a recoger la documentación. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha insistido en que las ayudas serán «rápidas». Pero en el campo, donde el barro aún lo cubre todo, la paciencia se agota y se espera que las palabras se traduzcan en hechos.

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