Los peregrinos españoles durante el trayecto en autobús que les llevó desde Jerusalén hasta Egipto tras el estadillo del conflicto

Momento del trayecto en autobús que les ha llevado desde Jerusalén hasta Egipto

Los peregrinos andaluces atrapados en Jerusalén regresan a España: «Volvemos con el corazón un poco encogido»

El párroco Antonio Cobo relata a El Debate el viaje en autobús hasta Egipto tras varios días marcados por alarmas antiaéreas, refugios y la incertidumbre por el conflicto en la región

El grupo de 29 peregrinos españoles que se encontraba en Tierra Santa ha logrado finalmente emprender su regreso a España tras varios días de tensión por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. El párroco Antonio Cobo, que encabezaba la expedición, relata una experiencia marcada por la convivencia del grupo, la oración y el descubrimiento de paisajes inesperados durante su salida hacia Egipto.

Una salida por tierra

El grupo, que había quedado bloqueado en Israel tras la escalada bélica conseguía llegar a El Cairo después de una larga travesía en autobús, la alternativa más viable ante el cierre del espacio aéreo israelí.

La expedición estaba compuesta mayoritariamente por vecinos de Cuevas del Almanzora (Almería), aunque también participaban peregrinos procedentes de Málaga, Sevilla y Zaragoza.

El sacerdote almeriense Antonio Cobo, que lidera el grupo, confirmaba a este periódico su llegada a Egipto tras completar el desplazamiento.

«Gracias a Dios, ya hemos llegado, después de un viaje de 1.200 kilómetros», explicaba.

Una vez en la capital egipcia, el grupo descansó en un hotel antes de tomar el vuelo que finalmente les permita regresar a Madrid, desde donde continuarán el viaje hacia sus localidades de origen.

Del Néguev al Sinaí

Cobo nos explica que, incluso en medio de la tensión acumulada, el trayecto por carretera dejó momentos inesperados. El grupo atravesó el desierto del Néguev, la frontera entre Israel y Egipto y posteriormente el desierto del Sinaí, antes de llegar a El Cairo.

«Ha sido algo que no nos esperábamos con unos paisajes impresionantes».

El sacerdote subraya además la dimensión humana que adquirió el viaje para el grupo.

«Lo hemos aprovechado para hacer equipo, para hacer familia porque ya somos una familia», explica.

Los peregrinos españoles tras cruzar la frontera entre Israel y Egipto por el paso de Taba

Los peregrinos españoles tras cruzar la frontera entre Israel y Egipto por el paso de Taba

También destaca la coordinación logística que permitió organizar el traslado, con la colaboración de la agencia de viajes, el operador local en Israel y los guías que acompañaron al grupo en cada tramo del recorrido, desde Jerusalén hasta la frontera y posteriormente en territorio egipcio.

Llamada a la paz y gratitud por el apoyo

Durante el viaje, el grupo recibió además noticias de un gesto institucional: el embajador de España en Egipto y Jordania les esperaba a su llegada al hotel.

«No era necesario, pero nos parece un detalle muy bonito», señaló el sacerdote.

Cobo agradece también la preocupación mostrada por las autoridades españolas, la Embajada, la Junta de Andalucía y todas las personas que siguieron su situación desde España.

«Nos han acompañado con su cariño y su oración», afirma.

El regreso dejó, sin embargo, sentimientos encontrados.

«Volvemos muy contentos, pero con el dolor de dejar allí muy buenos amigos», explicaba, en referencia al personal del hotel y a las personas con las que convivieron durante su estancia en Jerusalén.

«Ellos se quedan en medio del conflicto y nosotros volvemos a España, gracias a Dios un país de paz. Volvemos con el corazón un poco encogido».

Por ello, el sacerdote lanzó también un mensaje de esperanza:

«Que Dios nos conceda el don de la paz e ilumine con sabiduría a los gobernantes para que lleguen al diálogo y a acuerdos».

Encuentro entre religiones

Cobo también destacó uno de los aspectos más enriquecedores del viaje: el contacto con personas de distintas religiones y culturas.

Durante el trayecto, varios de los guías que acompañaron al grupo eran musulmanes, algunos de ellos en pleno Ramadán.

El párroco Antonio Cobo junto al conductor del autobús de camino a El Cairo

El párroco Antonio Cobo junto al conductor del autobús de camino a El Cairo

«Qué bonito es conocerse, conocer distintas culturas y religiones para querernos más. Es muy importante para valorar», resume el párroco, convencido de que la experiencia vivida, pese a las dificultades, les deja una profunda riqueza interior.

Regreso a España y un deseo

Tras lo que define como una «gran aventura», Antonio Cobo no renuncia a regresar a Tierra Santa en el futuro.

El sacerdote asegura que, por su parte, volvería «cada año, si Dios quiere», y expresa su reconocimiento a quienes trabajan cada día en la custodia de los lugares santos.

Mientras tanto, el grupo afronta las últimas horas de regreso a España tras una travesía de casi trece horas por carretera desde Jerusalén hasta Egipto. Ahora, ya rumbo a su hogares. Los peregrinos encaran el final de una experiencia inesperada marcada por la tensión del conflicto, pero también por la convivencia y la fe. Como resume el propio párroco, el deseo con el que regresan es claro: seguir rezando y trabajando por la paz.

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