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Uno de los vagones del Iryo accidentado en Adamuz es transportado por una grúa, a 23 de enero de 2026, en Audaz, Córdoba, Andalucía (España). Los trabajos en la zona del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) continúan hoy centrados en la retirada de los restos de ambos trenes y la limpieza de las vías, todo ello después de que hayan finalizado las labores de emergencia tras localizarse en la tarde de este pasado jueves a las dos últimas víctimas desaparecidas, que han elevado a 45 el número de personas fallecidas en este siniestro.

Europa Press / Europa Press
23 ENERO 2026;PIXELADA
23/1/2026

(Foto de ARCHIVO) Uno de los vagones del Iryo accidentado en Adamuz es transportado por una grúaEuropa Press

Accidente ferroviario

Emergencias atendió llamadas del accidente de Adamuz con papel y lápiz por el bloqueo del sistema informático

Las víctimas del siniestro aseguran que el personal del Centro Coordinador de Emergencias Sanitarias 061 de Córdoba «tuvo que gestionar las llamadas con teléfonos particulares de los gestores y sin contacto con el 112», tras volver a fallar el sistema que se utiliza habitualmente

La catástrofe de Adamuz fue consecuencia de múltiples factores que inevitablemente, incidieron todas en el balance trágico final. Unos, de mayor gravedad, como demuestran los informes de la Guardia Civil. Por ejemplo, la rotura de la vía sobre la que nadie reparó antes de la tragedia y que habría provocado la catástrofe. Pero otros, con el accidente ya sucedido, que contribuyeron a aumentar el retraso en la respuesta.

Así lo entiende la Asociación de Víctimas Descarrilamiento de Adamuz, que ha enviado un escrito al presidente de la Junta, Juanma Moreno, criticando «los gravísimos acontecimientos sucedidos con respecto a la gestión sanitaria de asistencia del 061 y el 112» tras el accidente del 18 de enero, que causó 46 víctimas mortales.

Tras unas semanas de guerra política entre el PP y el PSOE a cuenta de las grabaciones registradas en el teléfono de Emergencias reclamadas por la jueza, la asociación cree que «conviene destacar que el mal funcionamiento de comunicación con los servicios de emergencias» se produjo tanto a nivel autonómico «como a estatal».

En ese sentido, recuerdan que el reciente informe de la Guardia Civil señala que el estudio inicial de las grabaciones de los distintos operadores de emergencias, desde el 112 de Andalucía al Centro de Regulación y Circulación (CDR) de Atocha en Madrid, «demuestra que existió una importante confusión inicial debido al gran volumen de llamadas simultáneas y desconcierto, vinculándose todas las llamadas de emergencia recibidas».

Confusión y caos

En su escrito, lamentan que la confusión inicial fue provocada al vincularse «todas las llamadas de emergencia recibidas, como relacionadas con el tren Iryo» mientras que «las llamadas que alertaban del tren Alvia se interpretaron, bien como un accidente en el que no interviene una colisión con el Iryo y de menor gravedad o se confundieron como relacionadas con el accidente del citado tren Iryo», continúa el texto.

Además, según se recoge en el escrito, «el personal encargado de gestionar las llamadas de emergencia del 061 tuvo que atender el accidente ferroviario Adamuz 'con papel y lápiz' debido al bloqueo del sistema informático» y el personal del Centro Coordinador de Emergencias Sanitarias 061 de Córdoba «tuvo que gestionar las llamadas con teléfonos particulares de los gestores y sin contacto con el centro coordinador 112», tras volver a fallar el sistema que se utiliza habitualmente.

El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta, Antonio Sanz, ha negado este extremo. «No se cayó el sistema, eso es falso, y se duplicaron los servicios del 061. Si en esos momentos, alguien apuntó algo con lápiz y papel, también es tan legítimo como hacerlo con el ordenador», ha dicho.

Carencias del sistema

Desde este colectivo se ha subrayado que «solo la actuación de los profesionales, con muchísimos años de experiencia, hizo posible sacar adelante lo que desde el punto de vista técnico fue un caos», poniendo el foco en «la gravedad de la situación vivida durante una emergencia de gran magnitud».

Además, el escrito incide en que estos problemas «no son nuevos», ya que «gestores telefónicos, técnicos de sistemas y coordinadores médicos de todas las provincias andaluzas sufren múltiples carencias y deficiencias desde la implantación del sistema actual», una situación que según señalan desde la asociación, «ha sido denunciado en numerosas ocasiones sin obtener respuesta».

La información no fluyó correctamente

Por otro lado, el escrito indica que «fuentes próximas al operativo de rescate han asegurado públicamente que la información sobre el siniestro no fluyó correctamente entre la central de la Agencia de Seguridad y Gestión de Emergencias de Andalucía (Asema) y el COS (Centro Operativo de Servicios) de la Comandancia de Córdoba», por lo que, «según esta versión, no se habrían cumplido 'protocolos básicos' en la comunicación de la emergencia», por ejemplo, «indicar cuántos focos de siniestro y dónde estaban».

La entidad subraya que «es posible que esta gravísima falta de coordinación y asistencia inmediata de los medios sanitarios haya podido presuntamente provocar más víctimas, más heridos y de mayor gravedad», ya que, «si los anteriores protocolos no hubiesen fallado, la magnitud de las consecuencias del siniestro hubiesen sido menores».

La entidad subraya que «es posible que esta gravísima falta de coordinación y asistencia inmediata de los medios sanitarios haya podido presuntamente provocar más víctimas, más heridos y de mayor gravedad», ya que, «si los anteriores protocolos no hubiesen fallado, la magnitud de las consecuencias del siniestro hubiesen sido menores».

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