Larga cola para esperar a un autobús de la EMT
Málaga
Málaga se asoma al caos circulatorio ante la amenaza de huelga de la EMT en pleno encendido navideño
Los trabajadores del bus urbano amenazan con paros en Navidad ante la imposibilidad de cumplir los horarios y la antigüedad de los vehículos
Si los trabajadores de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) cumplen la amenaza de ejecutar paros parciales coincidiendo con el alumbrado navideño, el caos circulatorio en la ciudad sería considerable. La coincidencia con el esperado encendido no es trivial y pondría en compromiso la movilidad en la capital. Todo ello teniendo en cuenta que podrían aglomerarse, tal y como se espera en función de años anteriores, unas 250.000 personas en torno a la calle Larios, donde tiene origen el alumbrado.
En ese panorama, con el corte al tráfico habitual en el Centro Histórico y el lógico incremento de vehículos privados, los autobuses de la EMT son el colchón que absorbe a la mayoría del público. Su ausencia durante cuatro horas críticas descargaría una presión insostenible sobre las calles aledañas, colapsando los accesos al área más emblemática de la ciudad. El atasco se extendería como un efecto dominó por las principales arterias de conexión, como en la Alameda Principal, Alameda de Colón o Reding, entre otras.
Origen del conflicto
La plantilla de la EMT de Málaga ha decidido pasar a la acción. Tras celebrar dos asambleas este lunes, una por la mañana y otra por la tarde, el sentir mayoritario fue «favorable» a la convocatoria de paros parciales. Fuentes sindicales explican que la gota que ha colmado el vaso es la situación insostenible que se vive diariamente en muchas líneas, desbordadas por un aumento constante de usuarios. La paciencia de trabajadores y ciudadanos se agota.
Lo cierto es que el problema no es nuevo, pero se ha agravado. «Queremos dar un servicio y unos horarios dignos a la ciudadanía, y no dejar a la gente en las paradas, porque eso genera la lógica frustración de esos usuarios», comentan los portavoces de los trabajadores. Aseguran que se dan casos de autobuses que llegan a las paradas ya completamente llenos, imposibilitando subir a más personas. Además, dicen, hay líneas cuyos recorridos necesitan más tiempo del que el cuadro horario establece, un cóctel perfecto para los retrasos en cadena.
Y es que esta saturación no solo afecta a los viajeros. Los conductores, denuncian, soportan una presión añadida, viéndose incapaces de ofrecer el servicio que desearían. La situación, afirman, «repercute en el estrés que sufren los conductores», atrapados entre su profesionalidad y unas circunstancias que escapan a su control. El malestar, por tanto, es doble: dentro y fuera del autobús.
Según indican desde los sindicatos, la primera jornada de huelga parcial podría convocarse para el último fin de semana de noviembre. Coincidiría, y no por casualidad, con el encendido de las luces de Navidad en la calle Larios y el Centro Histórico, uno de los momentos de mayor afluencia de público en la ciudad. La protesta consistiría en dos horas de parada por la mañana y otras dos por la tarde, buscando un impacto mediático y social que obligue a buscar soluciones.
Pero las reivindicaciones no se quedan solo en los horarios. Otro pilar del conflicto es el estado de la flota. Los trabajadores exigen una renovación urgente de los autobuses más veteranos, algunos con casi 20 años de servicio. Para los trabajadores de la empresa municipal, la modernización no es un capricho, sino una necesidad para garantizar un servicio fiable, eficiente y menos contaminante para la capital malagueña. De momento, la bola de nieve sigue creciendo. Y podría desembocar en más paros durante el mes de diciembre si escalan estos paros.