Las propiedades de esta sopa la convierten en una de las más saludables

Las propiedades de esta sopa la convierten en una de las más saludables

El primer sábado de septiembre

El pueblo de Málaga donde el ajoblanco es fiesta y reivindicación: 4.000 litros gratis para 15.000 personas

Almáchar celebra este sábado la 56 edición de su tradicional Fiesta del Ajoblanco, declarada de Interés Turístico Nacional, que nació en 1968 para reclamar una carretera

Ajoblanco, esa sopa fría que combina almendras, ajo, pan, aceite, vinagre y sal, es el punto focal de una celebración única el primer sábado de septiembre. Se espera que Almáchar, un pequeño pueblo en la región de la Axarquía de Málaga, reciba a más de 15.000 personas el 5 de septiembre y distribuya 4.000 litros de esta antigua sopa.

Ahora es un festival que celebra su 56ª edición y sus calles están festivamente encaladas con platos de cerámica, abanicos, espejos, pinturas y mantones. Pero lo que hace diferente a esta celebración no es solo su gastronomía. Son sus orígenes como una forma de protesta.

De protesta a tradición

El año era 1968. Los residentes de Almáchar, cansados de intentar comunicarse con los políticos de Málaga en la región, organizaron un festival para atraerlos. La excusa fue el ajoblanco, esa humilde comida que los campesinos comían para sobrellevar el duro trabajo en el campo.

El alcalde de Almáchar, Antonio Yuste, había dicho: «El pueblo de Almáchar celebró este festival para que los políticos entendieran el viaje que sus habitantes tenían que hacer para llegar a la capital». Esta estrategia funcionó: tres años después, se construyó la carretera de ocho kilómetros que conecta el pueblo con Moclinejo. Pero el festival en sí no fue cancelado. Ya se había convertido en parte de la identidad de esta localidad.

La fiesta no es solo gastronómica: el pueblo se engalana con bailes y colores

La fiesta no es solo gastronómica: el pueblo se engalana con bailes y colores

Reconocimientos y productos locales

El Festival del Ajoblanco está declarado de Interés Turístico Nacional en Andalucía y es una Singularidad Turística Provincial. Y además de la sopa fría, el día está dedicado a la uva moscatel, un cultivo que forma parte del sistema agrícola reconocido por la FAO como Patrimonio Agrícola Mundial.

En diferentes puntos del pueblo, la gente puede degustar ajoblanco con uvas, pasas y vino moscatel. Hay talleres para aprender a preparar la receta tradicional y visitas guiadas gratuitas para explorar Almáchar en español e inglés. El día concluirá con una Noche Flamenca gratuita y un baile solidario.

Ajoblanco en botijos de barro

Ajoblanco en botijos de barro

Un plato con 2.000 años de historia

Para la ocasión Yolanda, Francisco y Ana, nativos de Almáchar, serán los responsables de hacer los más de 4.000 litros que se distribuirán el sábado según la receta de la Axarquía: almendras, ajo, aceite de oliva, vinagre y sal, y uva moscatel para darle esa acidez y dulzura que caracteriza al plato. Un festival que sigue siendo revelador, 56 años después, de que la gastronomía es mucho más que un alimento: es identidad, protesta y un lugar de encuentro.

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