Así es ‘Sardinator’, el robot viral que publicita caipiriñas de un chiringuito de Málaga

Así es ‘Sardinator’, el robot viral que publicita caipiriñas de un chiringuito de Málaga

Málaga

Así es ‘Sardinator’, el robot viral que publicita caipiriñas de un chiringuito de Málaga: «Quizá haya multa»

El chiringuito Picasso defiende su iniciativa innovadora mientras la concejalía de Vía Pública alega incumplimiento de la ordenanza municipal. Los viandantes, entre escandalizados y sorprendidos

No tiene forma de sardina pero le llaman ‘Sardinator’. Se trata de un robot con ruedas y una gran pantalla que durante unos días se ha movido a lo largo del paseo de La Malagueta llevando anuncios de mojitos y «espetos» (sardinas a la parrilla), al estilo surfista. El dispositivo, que ha sido llamado así debido a su apariencia peculiar, es parte del intento del chiringuito Picasso de llevar el alojamiento de Málaga al siglo XXI. Pero su enfoque creativo de marketing se ha topado con las leyes municipales.

Los que se han topado con él se han sorprendido tanto que muchos se han hecho selfies con el humanoide. Rápidamente, su presencia en redes se ha viralizado y el nombre del chiringuito ha llegado a todas partes. Sí, también al Ayuntamiento (quizá alertado por un transeúnte poco amigo de los robots y o de alguien de la competencia), y ahí se ha topado con la ley. Posible multa y apercibimiento. Sus andanzas, muy sonadas, han terminado aquí. Por ahora.

Para Javier Jiménez, gerente del restaurante, hay diversas razones detrás de este proyecto: «La idea vino de uno de los socios que quería llevar la hostelería a los tiempos modernos. Ya tenemos camareros robot, solo teníamos que agregar una pantalla y las frases que salen de ella». El movimiento es un intento de atraer clientes de una manera única, así como de mostrar la inversión de la empresa en tecnología.

Respuesta ciudadana

La reacción del público fue rápida. Jiménez comenta con orgullo que «la gente llega, el 90 por ciento de los que pasan y son nuestros clientes, sonríen y se fotografían con él. Es una nueva forma de hacer publicidad». De hecho, muchos han pasado y tomado fotos del peculiar robot en las últimas noches para publicarlas en redes sociales.

El gerente responde a los temores de seguridad: «No hemos oído que ningún cliente o peatón en el paseo haya tropezado, se mueve muy despacio y se detiene automáticamente. Es tan autónomo que su diseño parece haber tenido sensores y un movimiento suave adaptado desde cero.»

Aspectos legales en el aire

La situación legal sigue siendo poco clara. Jiménez admite: «Por ahora, puedo decirte que no tenemos una multa asociada, pero tal vez venga algo». El Ayuntamiento de Málaga sigue afirmando que estos dispositivos no están permitidos para ser usados en vías públicas bajo la legislación actual.

La concejala de Vías Públicas, Elisa Pérez de Siles, afirma que ninguna ordenanza municipal aplica a este tipo de publicidad móvil. Las regulaciones, destinadas a estructuras fijas, frente a sistemas como el «Sardinator», se enfrentan a desarrollos tecnológicos que crean un vacío legislativo que ahora es responsabilidad tanto del establecimiento como de las fuerzas del orden llenar. Se dice que se ha abierto un expediente sancionador. Según la concejalía, no cumplen con los estándares ni tienen licencia policial según el informe de infracción presentado.

Por ahora, tras el alboroto sobre las andanzas del robot, se encuentra bajo «arresto domiciliario», dice su propietario entre risas, por miedo a que las multas puedan empezar a caer. Se puede ver en el mismo chiringuito. Lo que sin duda ha logrado es un aumento de publicidad tan obvio como la atención de cientos de peatones que simplemente no pueden pasar por el lugar sin echar un vistazo. Y si intentan lo que se sirve, con esos «espetos» como especialidad local, hay aún más razones para quedarse.

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