Un vídeo demuestra que la Policía Nacional de Torremolinos usó pistolas táser

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Málaga

Una nueva autopsia halla marcas de Táser «cerca del corazón» en la muerte de Haitam Mejri en Torremolinos

Los abogados de la familia sostienen que las nuevas lesiones halladas son compatibles con una actuación desproporcionada, mientras reclaman todas las diligencias sin demora

La familia de Haitam Mejri, el hombre fallecido en Torremolinos tras una intervención policial, que no cesan en su empeño por demostrar que la policía se excedió en su detención, ha costeado una segunda autopsia. Sus hallazgos preliminares, según sus abogados, apuntan a una violencia innecesaria. Samuel Tejada y Miriam Rosales, los letrados, hablan de «infiltraciones sanguíneas» en el cuello y un gran hematoma craneal. Lesiones, dicen, infligidas en vida.

Traumatismos «con compresión»

«Las observaciones revelan decenas de hematomas», explican los representantes legales. Su voz es firme pero con un tono de urgencia palpable. Señalan marcas atribuidas al uso de un Táser cerca del corazón, algo que los protocolos desaconsejan. Además, insisten en que había sujeciones innecesarias, a pesar de que Haitam estaba ya engrilletado de pies y manos.

La familia aún no tiene el informe completo, pero la apreciación forense ya alimenta su búsqueda de respuestas. «Cuanto más revisamos las grabaciones, más detalles nuevos aparecen», afirman los abogados. Están analizando el audio, separando voces y limpiando sonidos. Están completamente convencidos que la actuación policial fue desproporcionada y la muerte se pudo evitar.

La defensa solicita que se practiquen todas las diligencias «sin demora». Su teoría es clara: la muerte pudo deberse a una conjunción de asfixia mecánica y el uso simultáneo de dos pistolas Táser. «Los hallazgos refuerzan la tesis de que los daños fueron antes de la muerte», sostienen. Mientras, la versión oficial vinculó el hecho con un presunto intento de robo.

La madre de Haitam regenta un negocio en el barrio de Las Delicias. Allí, decenas de personas se concentraron semanas atrás para clamar justicia. Sus allegados rompen una lanza por su memoria: «No era un ladrón». Aquel día, dicen, solo entró al locutorio para cargar su móvil y pedir un taxi. La comunidad se mantiene unida, exigiendo que se aclare la verdad.

Por su parte, la jueza no autorizó la presencia de un perito ajeno en la segunda autopsia, un recurso que la familia pretendía como medida de contradicción. Ahora, esperan que los criterios médicos y periciales definitivos determinen si el uso de la fuerza fue excesivo. El camino judicial se prevé largo.

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