Cartel donde se pide justicia para el joven fallecido en accidente de moto

Cartel donde se pide justicia para el joven fallecido en accidente de moto

Málaga

Una madre denuncia que grabaron a su hijo muerto tras un grave accidente de moto en Málaga: «Se hizo viral»

Paqui Ramos rompe su silencio tras perder a su hijo en un siniestro. Según ella, La lentitud judicial permite que aún esas imágenes sigan circulando en las redes sociales y ahonde su dolor

La verdad. Es lo único que anhela Paqui Ramos desde aquella madrugada de julio. Su hijo Javier, de 30 años, falleció en un accidente en la N-340 a su paso por Almayate. «Sólo quiero saber la verdad. Lo necesito para poder seguir respirando», expresa rota de dolor. Seis meses después, el sufrimiento se mezcla con una desesperante falta de respuestas.

El siniestro ocurrió el 20 de julio. Javier, monitor deportivo, se encontraba a solo cinco minutos de su casa. Una colisión entre su motocicleta y un turismo acabó con su vida en el acto. Los servicios de emergencia no pudieron hacer nada. La familia, sin embargo, pronto enfrentó una segunda herida, aún más cruel si cabe.

Un desalmado lo grabó

«Alguien grabó un vídeo de mi hijo muerto en la carretera y lo subió a redes sociales. Se hizo viral», denuncia Paqui con amargura. Para ella, fue como si convirtieran su tragedia «en una película». La familia acudió a la Guardia Civil para intentar frenar la difusión, pero temen que las imágenes sigan circulando. Un agravio insoportable en medio del duelo.

El impacto emocional ha sido devastador. «Mi hija tiene ataques de ansiedad. Y yo no puedo ni coger el coche», confiesa la madre en Málaga Hoy. Todos siguen un tratamiento. Su vida se detuvo, mientras sienten que la investigación judicial avanza a cámara lenta, cuando no está completamente paralizada. La desesperación crece día a día.

Añade, además, otra situación que le resultó profundamente injusta. Recuerda que a ellos no se les permitió acercarse al cuerpo de Javier «para no alterar pruebas», mientras que los allegados de la otra conductora presuntamente implicada sí pudieron hacerlo. Un detalle que le ha dejado una profunda huella de desamparo.

Una justicia estancada

A día de hoy, la familia no tiene los resultados de la autopsia ni un informe detallado del accidente. «No sabemos si está paralizada o simplemente no nos dicen nada», apostilla Paqui. La investigación se vio afectada por el parón vacacional de agosto y desde entonces todo parece sumido en un silencio administrativo abrumador.

«Si te cogen bebido sin provocar un accidente, esa noche duermes en el calabozo. En este caso, ¿qué ha ocurrido?», se cuestiona. La familia no busca venganza, insiste, pero sí justicia y claridad. Quieren que su hijo, un joven vital y comprometido que trabajaba con niños con síndrome de Down, no caiga en el olvido.

«Que digan si la culpa fue de mi hijo o de los dos, pero no queremos suposiciones», remacha. Su llamamiento es un grito desde el dolor más profundo, una petición para que las instituciones no fallen a quienes más necesitan respuestas. La verdad, para ellos, es el primer paso para intentar reconstruirse.

Javier cumplió 30 años en marzo. Ahora, sus seres más cercanos visitan a diario un altar improvisado cerca del faro de Torre del Mar. Dejan flores en el arcén, un recordatorio frágil y persistente de una vida truncada. «Ahora lo tengo en mi casa, en una urna», dice su madre.

Cuando se cumple medio año, su petición sigue siendo la misma. «Que se aclare lo que ocurrió aquella noche. No pedimos más», concluye Paqui. Su fuerza nace de un amor que ni la muerte ha podido apagar. Y es que, a veces, seguir adelante exige, simplemente, saber.

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