La presa fantasma de Montejaque, a punto de rebosar, lo que ha tenido en vilo a Benaoján
Málaga
La presa fantasma que protegió y luego amenazó con riadas a la Serranía de Ronda tras las borrascas
El histórico embalse del Hundidero, abandonado hace un siglo, se llena y provoca desalojos preventivos en Benaoján
Las torrenciales lluvias han devuelto la vida, y la preocupación, a un gigante de hormigón olvidado. La fallida presa de los Caballeros, en Montejaque, almacena más agua que nunca en décadas. Este espectáculo inédito ha obligado a desalojar a más de 200 vecinos de la Estación de Benaoján por miedo a posibles inundaciones. La vigilancia ahora es extrema.
Monitorización con drones
Militares y Guardia Civil, apoyados con drones, monitorizan sin descanso el estado del viejo embalse desde el martes. La Junta de Andalucía prevé que el agua rebase la coronación y se vierta al sistema de cuevas antes de llegar al río Guadiaro. Aunque insisten en que es una situación controlada, la alarma entre la población es palpable. Los operarios trabajan contrarreloj.
La presa en su estado más habitual, sin agua que contener
Obra pionera marcada por el fracaso
Construida en 1924, esta presa de doble curvatura fue en su día la más moderna de España y una obra pionera en Europa. Se levantó en solo seis meses con 725 trabajadores. Su objetivo era ambicioso: producir energía para 50.000 habitantes. Sin embargo, las filtraciones a través de la roca caliza la condenaron al abandono. Nunca llegó a funcionar.
Un imán peligroso para curiosos
La inusual imagen del embalse lleno ha atraído este domingo a numerosos curiosos, deseosos de fotografiar el fenómeno. La Guardia Civil ha tenido que cortar el acceso para garantizar la seguridad. La presa, declarada Bien de Interés Cultural, se alza sobre el río Gaduares con una capacidad de 36 hectómetros cúbicos. Es un monumento a un sueño truncado.
El eterno problema de la filtración
Tras la Guerra Civil, se buscaron soluciones desesperadas. Incluso se probó a sellar grietas con asfalto solidificado. Nada funcionó de forma rentable. Las anotaciones técnicas se prolongaron hasta 1947, pero el problema era insalvable. La porosidad de la roca era tal que el agua siempre encontraba un camino. El proyecto se archivó para siempre.
Hoy, este coloso inútil del Parque Natural de la Sierra de Grazalema es testigo de la fuerza de la naturaleza. Mientras los técnicos vigilan sus muros, el agua busca su viejo camino a través del laberinto kárstico de la Cueva del Hundidero. La historia se repite, pero esta vez con toda la atención puesta en ella.