Un tren AVE parado en la estación de Delicias de Zaragoza

Un tren AVE parado en la estaciónEUROPA PRESS

Málaga

El AVE Madrid-Málaga no estará operativo al menos hasta finales de febrero o comienzos de marzo

La incertidumbre sobre la reparación del deslizamiento en Álora, sumada al corte en Adamuz, deja a Málaga sin su conexión ferroviaria más rápida con Madrid, amenazando la imagen de la provincia ante citas inminentes como el Festival de Cine y la Semana Santa

El temporal no ha dado tregua, ni a la tierra ni a las infraestructuras. La frustración crece entre malagueños y visitantes mientras el corredor de alta velocidad hacia Madrid permanece silenciado. La huelga de maquinistas de ayer fue apenas un eco en un sistema ya muy resentido.

El último gran contratiempo comenzó el 5 de febrero. Un talud de cinco metros se vino abajo sobre las vías a su paso por Álora, cortando de raíz la circulación. Desde entonces, el reloj corre en contra. Fuentes de Adif han explicado, con visible cautela, que «no hay fecha exacta porque el tiempo no nos ha dejado trabajar al ritmo habitual».

Un plazo que no para de alargarse

Las primeras estimaciones, ya pasada una semana del derrumbe, no son optimistas. Los técnicos hablan de «algo más de dos semanas de trabajo» una vez puedan empezar, lo que prácticamente alinea la posible reapertura con el 1 de marzo. Ese es, precisamente, el día hasta el cual Renfe ha dejado de vender billetes desde Málaga.

La angustia no es solo por los días perdidos. Lo cierto es que la provincia mira con inquietud hacia un calendario repleto de citas cruciales. El Festival de Málaga de Cine, del 6 al 15 de marzo, atrae a miles de profesionales. Después, la Semana Santa marcará el pistoletazo de salida de la temporada turística alta.

El sector no oculta su alarma. Ya se habla de un «serio daño reputacional» si la ciudad no recupera con urgencia una conectividad «fiable y competitiva». Cada día sin AVE erosiona la confianza en el destino, un golpe que la economía local no necesita.

Este problema en Álora se solapa, además, con otro corte anterior. Desde el accidente en Adamuz el 18 de enero, ese tramo también sigue inoperativo, con una reapertura prometida para el 12 de febrero tras varios plazos incumplidos. Allí, al menos, Renfe había establecido un servicio alternativo con autobuses, algo que no existe para el corte malagueño.

La única solución contemplada ahora sería un engorroso transbordo en Antequera-Santa Ana, alargando el viaje de forma considerable. Málaga, la joya de la costa, se encuentra así en un incómodo limbo ferroviario, pendiente de que la tierra se seque y los plazos se cumplan, mientras los viajeros siguen aguardando anuncios serios.

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