Vista de La Quinta de los Molinos, con más almendros que nunca

Almendros en flor que aún se pueden visitarFelipe Nombela

Málaga

El campo malagueño se viste de gala: ruta de floración del almendro en ocho pueblos de la provincia

Senderismo, fotografía y tradiciones se dan cita en los pueblos del interior, donde el espectáculo efímero de los almendros en flor alcanza su máximo esplendor entre enero y febrero (aún están en apogeo)

Málaga estrena primavera con varios meses de antelación. Desde mediados de enero y hasta finales de febrero, como está ocurriendo este año, las laderas y montes de la provincia se cubren de un manto blanco y rosáceo gracias a la floración de los almendros. Este árbol, introducido por los fenicios hace más de dos milenios, se convierte estos días en el gran protagonista del paisaje rural malagueño. Un fenómeno breve, intenso y profundamente fotogénico que cada invierno atrae a visitantes de toda Andalucía.

El calendario de floración varía según la meteorología, pero mantiene una pauta reconocible. Los primeros almendros suelen abrirse en torno a mediados de enero en enclaves térmicamente más suaves, como algunos parajes próximos a Ardales o determinados puntos del Valle del Guadalhorce. El momento de mayor esplendor se concentra entre finales de enero y la primera semana de febrero, periodo en el que destacan áreas de la Axarquía, los Montes de Málaga, Casabermeja o Almogía.

Lo cierto es que, aunque se pueden ver en prácticamente todos los municipios, hay comarcas donde la floración resulta especialmente visible. La Axarquía, la Sierra de las Nieves, el Bajo Guadalhorce y los Montes de Málaga se convierten en escenarios privilegiados para perderse entre almendros y descubrir rincones con encanto.

Arenas y la ruta de los almendros

En el interior de la Axarquía, el municipio de Arenas ofrece una de las estampas más bonitas de la provincia. Antes de entrar en su casco urbano, el viajero se topa con una colorida estampa de tonalidades blancas y rosáceas que invita a detenerse y respirar hondo. Merece la pena no solo visitar la localidad, sino también acercarse a su aldea de Daimalos o subir a pie hasta las ruinas del castillo de Bentomiz. En ambos casos, los almendros hacen de excelentes compañeros de viaje.

Entre todos los recorridos que permiten disfrutar de este fenómeno, el sendero de las Fuentes y de los Almendros, en Arenas, se ha consolidado como uno de los itinerarios más completos. Se trata de un recorrido circular de varios kilómetros que parte del aparcamiento junto al cementerio municipal y que alcanza la fuente Pintá, primera de las surgencias históricas que jalonan el trazado. La entrada en Daimalos permite contemplar uno de sus elementos más singulares: el alminar árabe que hoy forma parte de la iglesia.

Guaro en flor

En la Sierra de las Nieves, Guaro se ha convertido en un referente obligado. El municipio celebra cada año una jornada temática en torno a los almendros en flor, una cita que combina senderismo, gastronomía y actividades culturales. Este 2026, la Ruta del Almendro se celebró el pasado 1 de febrero, con dos recorridos adaptados a distintos niveles: uno largo de 10 kilómetros para senderistas experimentados y otro corto de 4 kilómetros, pensado para familias con niños.

La ruta larga, de carácter circular y dificultad alta, atraviesa distintos parajes del entorno de la Sierra de las Nieves ofreciendo vistas panorámicas del paisaje invernal. La ruta corta, lineal y de dificultad baja, permite un paseo más tranquilo. Además de las caminatas, la jornada incluye degustaciones gastronómicas relacionadas con la almendra y un mercado de productores artesanales.

Totalán y el Paseo de la Salud

Este pueblo axárquico, situado en las estribaciones de los Montes de Málaga, es otro de los lugares idóneos para disfrutar de los almendros en flor, muy repartidos por su entorno más inmediato. Hay rutas especialmente indicadas para verlos junto al camino, como la que une la localidad con Moclinejo. También existe una opción más corta, el sendero peatonal conocido como el Paseo de la Salud, que permite disfrutar del paisaje sin grandes exigencias físicas.

Además de recorrer el casco urbano y perderse por sus calles más angostas en torno a la iglesia, merece la pena tomar la carretera que pasa por la barriada malagueña de Olías. En ese camino, los almendros en flor también estarán muy presentes, regalando estampas que parecen sacadas de una postal.

Casabermeja, en plena naturaleza

Aunque oficialmente pertenece a la comarca de Antequera, Casabermeja tiene mucho que ver con los Montes de Málaga. En el entorno de su casco urbano aguardan numerosos almendros en flor. Lo más recomendable es tomar el paseo peatonal que asciende junto a la carretera que circunvala el pueblo y que llega hasta el área recreativa El Chorro. También se puede continuar por ese camino, la antigua carretera que unía Málaga con Antequera, pasar junto al histórico Ventorrillo Patas Cortas y disfrutar del paisaje de almendros en flor y olivos.

Las colinas que rodean el casco urbano y las rutas que conducen a Torre Zambra permiten observar amplios almendrales que, en días despejados, ofrecen panorámicas que alcanzan incluso la ciudad de Málaga. La subida a Torre Zambra, un sendero homologado, recompensa no solo con la floración sino también con vistas que llegan hasta el Torcal de Antequera.

Cártama y las Tres Cruces

En el Bajo Guadalhorce, Cártama es uno de los municipios con más diseminados rurales de la provincia. Para ver los almendros en flor, lo mejor es dejar atrás los abundantes campos de cítricos y buscar en las lomas de las colinas. Quienes quieran disfrutar del paisaje lo tendrán muy fácil si hacen la ruta que lleva hasta la ermita de las Tres Cruces, una capilla emblemática en el punto donde se unen los términos de Cártama, Almogía y Álora.

Ese camino, transitable también en bicicleta o en coche, es solo una de las opciones. Desde Cártama Pueblo se pueden hacer incursiones por la sierra de los Espartales, con rutas tan atractivas como la que lleva hasta Torrealquería, ya en Alhaurín de la Torre.

Almogía, tierra de almendrales

Este pueblo asomado al Valle del Guadalhorce consagra cada año una fiesta al almendro, aunque en su caso lo hace en torno a su fruto a finales de septiembre. No es casualidad que le rindan tributo a este cultivo, ya que es una de las localidades con más territorio dedicado a los almendrales. Buena cuenta pueden dar quienes acceden al pueblo desde los dos caminos posibles: desde la barriada malagueña de Puerto de la Torre o desde el interior, por Arroyo Coche.

Los amantes del senderismo tienen una buena opción para disfrutar de los almendros en flor si se atreven con la segunda etapa del Camino Mozárabe. Otra opción más corta y de menor complejidad es la ruta circular Lo Bernabé-Charamuza.

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