Bidones de gasolina preparados para abastecer a narcolanchas en Málaga
Málaga
Interceptan en Málaga más de medio centenar de garrafas de gasolina en la conocida como 'ruta del petaqueo'
La Policía Local de Málaga sorprende a varios individuos descargando combustible en la orilla de la playa de Guadalmar para abastecer a una narcolancha y detiene al conductor de la furgoneta
Los narcos no descansan, tampoco aquellos que les abasecen de combustible. El aviso de un coche sospechoso aparcado el pasado viernes 6 de marzo en la zona hizo que varias patrullas de la Policía Local pusieran sus sentidos en alerta. Lo que encontraron cuando llegaron a la playa, sin embargo, superaba cualquier sospecha previa: una furgoneta cargada hasta los topes con decenas de garrafas de combustible y un grupo de individuos descargándolas a toda prisa mientras una narcolancha se acercaba sigilosamente a la orilla.
La escena, pura logística del narcotráfico en la Costa del Sol, se desencadenó en cuestión de minutos. Los agentes, actuando con rapidez, sorprendieron 'in fraganti' a los sospechosos y lograron interceptar el vehículo antes de que pudiera darse a la fuga. El conductor, un hombre cuya identidad no ha trascendido, fue detenido en el acto y puesto a disposición de la Policía Nacional, mientras que la Guardia Civil se hizo cargo de la investigación y de la custodia del material intervenido.
Ruta conocida del 'petaqueo'
Lo cierto es que Guadalmar no es un lugar extraño para este tipo de operativos. La playa, con su acceso relativamente sencillo y su cercanía a zonas pobladas, se ha convertido en un punto caliente para el aprovisionamiento de las narcolanchas que operan en la provincia. El combustible incautado, según las primeras investigaciones, iba destinado a abastecer a estas embarcaciones en alta mar, en una práctica conocida como 'petaqueo' que resulta esencial para mantener operativas a las organizaciones criminales.
Y es que sin gasolina, las potentes planeadoras que cruzan el Estrecho cargadas de hachís o cocaína son simplemente un montón de fibra varado en la arena. De ahí que los cuerpos de seguridad lleven meses intensificando la presión sobre esta infraestructura logística. Hace apenas unos meses, en diciembre, la Guardia Civil incautaba cerca de 10.000 litros de combustible en operaciones simultáneas en Manilva, Casares y Estepona, además de seis embarcaciones neumáticas utilizadas para el trasvase en alta mar.
Cuando la huida deja rastro
No es la primera vez que este rincón de la costa malagueña protagoniza una intervención de este calibre. Quienes patrullan la zona aún recuerdan lo ocurrido hace aproximadamente un año, cuando un tráiler que transportaba una lancha motora derribó siete u ocho postes de alumbrado en su huida hacia la playa. Los servicios de emergencia encontraron entonces el remolque adaptado para embarcaciones, varios turismos y, otra vez, decenas de garrafas de gasolina esparcidas por la arena junto a ropa de agua.
En aquella ocasión, dos individuos trataron de escapar de los agentes y fueron detenidos. La imagen de las farolas caídas sobre el asfalto y los bidones desperdigados se convirtió en un símbolo de hasta qué punto el narcotráfico está dispuesto a arriesgar con tal de mantener la maquinaria engrasada. Ahora, un año después, la historia se repite con ligeras variaciones, pero con el mismo denominador común: la orilla de Guadalmar sigue siendo testigo de la batalla sorda entre la ley y el crimen organizado.
Un detenido e investigación en marcha
Por el momento, las fuerzas de seguridad mantienen un hermetismo lógico mientras avanzan en la investigación para esclarecer si detrás de este cargamento hay una red más grande o si, por el contrario, se trata de un grupo autónomo dedicado al suministro. La Guardia Civil, que asumió la custodia del vehículo y las garrafas, trabaja ahora para identificar al resto de implicados que lograron huir antes de que los agentes cerraran el cerco.
Mientras tanto, en la costa malagueña, el baile continúa. Hace apenas unos días, otra narcolancha aparecía abandonada en la misma playa de Guadalmar, a la espera de que el temporal permitiera su traslado al depósito judicial. Era la segunda hallada en la provincia en menos de una semana y la tercera en la Costa del Sol, según informaba Canal Sur. Una prueba más de que, pese a los golpes, la actividad no cesa. Las embarcaciones más nuevas se destinan al tráfico de cocaína; las que empiezan a deteriorarse, al hachís; y las viejas, al 'petaqueo'. Un círculo vicioso que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tratan de romper garrafa a garrafa, noche tras noche.