Vista general de la fachada principal de la Ciudad de la Justicia de Málaga

Vista general de la fachada principal de la Ciudad de la Justicia de MálagaÁlex Zea | Europa Press

Málaga

Archivada la causa contra el profesor acusado de abusos a menores en Cártama: 17 alumnos le señalaron

La jueza sobresee el caso del docente de Religión mientras Fiscalía y familias recurren para reabrir la investigación

El Juzgado de Instrucción número 3 de Málaga ha dado un giro inesperado al caso que conmocionó al colegio de Cártama. La magistrada ha decretado el sobreseimiento provisional de la causa contra el profesor de Religión. Sin embargo, la lucha continúa. Tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares ya han presentado recursos para que la Audiencia Provincial lo reabra.

Fuentes judiciales confirman que el volcado informático del sospechoso no arrojó los resultados esperados. «No se han hallado indicios en sus dispositivos», coinciden. Se analizó a fondo el ordenador, la tableta electrónica y el móvil del docente. Y es que, a pesar de la magnitud de las acusaciones, los agentes no localizaron material relevante.

El 'secreto' y el peluche

El caso estalló a finales de octubre de 2025 con solo cuatro denuncias. Pero aquello fue un efecto dominó. Según han ido avanzando las pesquisas, la cifra de menores presuntamente afectados creció hasta alcanzar, al menos, los 17 testimonios. Algunas fuentes cercanas al procedimiento elevan la cifra a 19. No todas las declaraciones hablan de tocamientos; algunas describen «comportamientos inapropiados» que los niños llegaron a presenciar.

La mecánica de los hechos, siempre según el relato inicial de los denunciantes, resultaba especialmente perturbadora para los padres. El profesor impartía clase a niños de infantil y primaria. Supuestamente, utilizaba un peluche como gancho. «Creó un personaje para llevar a cabo los tocamientos en contextos de juego», explican las familias. Los menores relataron que recibían pulseras como recompensa. Incluso, aseguran que el docente les pedía guardar un «secreto» sobre lo ocurrido.

Fue la curiosidad de una niña la que abrió la caja de Pandora. Sus padres se helaron al escucharla pronunciar una palabra de carácter sexual que jamás se usa en su hogar. Al preguntar por ese vocabulario, la pequeña señaló al personaje del peluche. A partir de ahí, los progenitores hablaron con otras familias del centro educativo. La angustia se extendió rápidamente al comprobar que sus hijos relataban dinámicas similares.

En medio de la tormenta, la institución eclesiástica salió al paso. El Obispado de Málaga emitió un comunicado donde defiende la presunción de inocencia. «Afirma su inocencia y cuenta con más de 30 años de servicio sin una sola denuncia previa», señaló entonces la entidad. Mostraron su «confianza en que se esclarezcan los hechos por el bien de todas las partes», especialmente de los alumnos y sus familias, colaborando con las autoridades.

Aunque la jueza ha cerrado temporalmente esta vía, la sensación en el ambiente es de incertidumbre. Los padres, que acudieron a la Guardia Civil tras sonsacar a sus pequeños sobre los tocamientos, se sienten ahora en un limbo. La decisión de la magistrada no absuelve al profesor, pero deja la acusación en el aire. Ahora, la pelota está en el tejado de la Audiencia Provincial, que decidirá si la investigación debe continuar o si se apagan definitivamente las luces de este caso.

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