Avenida Juan XXIII de Málaga

Avenida Juan XXIII de Málaga

Los niveles triplican los recomendados

Así quieren los vecinos limpiar el aire de una avenida de Málaga, la segunda más contaminada de España

Tres asociaciones respaldan un proyecto que desvía camiones del puerto y autobuses para frenar los 31 microgramos de dióxido de nitrógeno que triplican lo que recomienda la OMS, en plena batalla contra el plan municipal para una plaza cercana

Hay una avenida en Málaga donde el aire se ha convertido en una amenaza silenciosa. La Juan XXIII acumula 31 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico, según el informe de Ecologistas en Acción con datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Solo la Plaza Elíptica de Madrid la supera. Y lo que respiran cada día miles de vecinos triplica los 10 microgramos que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

El problema no es nuevo, pero la paciencia de los vecinos se ha agotado. Las asociaciones Proyecto Carranque, Corazones del Carmen y José de Salamanca han respaldado una propuesta de movilidad que pretende atacar la raíz del mal: el tráfico pesado y los autobuses interurbanos. El proyecto, elaborado por Miguel Ángel Medel, vecino, gestor de Movilidad y experto en Seguridad Vial, ha sido presentado ya a Movilidad y a la Gerencia de Urbanismo.

Camiones pesados, a la autovía

La medida estrella es clara y contundente. El estudio propone desviar el tráfico pesado que viene del Puerto, que ahora sube por la calle Princesa, atraviesa Juan XXIII y sale por Blas Infante, para que circule por la autovía MA-22. Es decir, por el paseo marítimo Antonio Machado hasta el Martín Carpena. Para ello, piden reforzar la señalización de forma que quede «muy claro que existe prohibición de entrada y acceso a todo tráfico pesado al eje avenida Juan XXIII, salvo casos específicos y autorizados». Una actuación que consideran «prioritaria».

Desvío de autobuses interurbanos

Pero los camiones no son los únicos que envenenan el aire. La propuesta también plantea desviar los autobuses interurbanos que salen de la Estación de Autobuses. En lugar de enfilan el Paseo de los Tilos y Ortega y Gasset para subir por Juan XXIII hasta Manuel Azaña, el estudio sugiere obligarles a tomar la avenida del Conde del Guadalhorce. Así se evitarían, según Medel, «tramos de embotellamiento» que solo añaden humo y exasperación.

Y es que el plan municipal para la plaza de Manuel Azaña ha sido la chispa que ha encendido la mecha vecinal. Medel lo califica de «caótico» y critica que solo traslada los problemas a los barrios de alrededor. Juan Carlos Campoy, presidente de Proyecto Carranque, lo expresa sin rodeos: «Ni a nosotros, ni a la gente de Portada Alta ni de los Corazones del Carmen nos parece bien lo que el Ayuntamiento quiere hacer, que es meternos más tráfico por las barriadas y complicarnos más la vida».

La propuesta vecinal también incluye alternativas concretas para la plaza Manuel Azaña. Sugiere, por ejemplo, no desplazar la parada del autobús 2003 hacia la avenida de Andalucía, sino retranquearla hacia la calle Don Quijote, imitando la solución de la Cruz del Humilladero. Pequeños gestos que, sumados, podrían aliviar una presión que los vecinos llevan años soportando.

El Ayuntamiento, por su parte, defiende que la reordenación de Manuel Azaña mejorará la seguridad vial. Pero los vecinos no lo ven así. Y mientras el debate sigue abierto, la avenida Juan XXIII sigue registrando niveles de dióxido de nitrógeno que superan con creces los 20 microgramos que la Unión Europea exigirá en 2030. El aire, de momento, no espera.

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