Merendero situado en una playa virgen de la Axarquía malagueña

Merendero situado en una playa virgen de la Axarquía malagueñaJonatan Oliva

Málaga

Ni espetos ni pescaíto: el merendero de la Axarquía que arrasa con su pata asada en la arena

Cinco templos gastronómicos de la Costa del Sol donde el producto fresco, las brasas y el trato familiar siguen siendo los reyes, desde Torremolinos hasta Almayate

Antes de hablar de estos rincones con solera, conviene aclarar una diferencia que a menudo se difumina. El merendero es el auténtico abuelo del chiringuito: aquel lugar donde lo importante era el producto, la brasa y la conversación, no la decoración de diseño ni los cócteles de autor. Los merenderos nacieron al abrigo de caña y barro, sin agua corriente, y su esencia sigue siendo la misma décadas después.

Miguel Cerdán, el más antiguo

Fundado en 1941 en Torremolinos, el merendero Miguel Cerdán es el más longevo de todo el litoral malagueño. Situado a los pies de El Bajondillo, su construcción enclavada en una enorme roca crea un microclima natural que lo convierte en un oasis incluso en los días más calurosos. Su especialidad: el arroz con bogavante, los langostinos al whisky y los postres caseros, además de una carta que se lee hasta en cuatro idiomas.

El Saladero, producto de una lonja

En Caleta de Vélez, la familia de Juan de Dios Jiménez lleva seis décadas al frente de El Saladero, un merendero que empezó como un bar de pescadores. Su gran baza es confiar siempre en el producto de calidad que llega a la lonja de Caleta de Vélez. En la cocina, Purificación Molina, madre de Juan de Dios, imparte diariamente lecciones de maestría en guisos y potajes marengos. Para los espetos, Antonio Ruiz es el encargado de darles el punto exacto a sardinas, salmonetes, brecas o calamares.

La Plata-Casa Matilde, chivo al ajillo y arroces

Junto al mar en Benajarafe, La Plata-Casa Matilde es otro de esos chiringuitos con una fiel clientela que no falla. Rocío Gálvez está al frente de los fogones y la carta varía en función de lo que cada jornada se recibe del mar. Su especialidad es el chivo al ajillo, aunque también destacan los espetos de sardinas y el arroz de carabineros, uno de los platos más pedidos. La fritura, con aceite siempre limpio y un rebozado ligero, es otro de sus grandes reclamos.

La pata asada de Playa Vargas

Una barca en Pedregalejo

En el barrio de Pedregalejo, Miguelito el Cariñoso es uno de los merenderos más afamados de la zona. Su seña de identidad es una barca varada en la arena reconvertida en cocina al aire libre, donde preparan los espetos con las brasas en su punto exacto. Su personal, amable y siempre dispuesto a recomendar lo mejor de la carta, es otro de los motivos que lo convierten en un clásico de la Málaga marinera.

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