Las obras que se acometen en Pedregalejo está destruyendo la actividad comercial y de servicios
Dos chiringuitos han cerrado y el resto sobrevive
Las obras del paseo marítimo se llevan por delante a un histórico bar de camperos de Málaga
El mítico local de Pedregalejo, abierto desde los años 80, echa el cierre tras quedarse sin terraza y con la plaza levantada por zanjas y maquinaria
El bullicio de los camperos y el ir y venir de los bañistas se ha apagado en una de las esquinas más emblemáticas del paseo marítimo de Pedregalejo. Mafalda, el histórico establecimiento que lleva más de cuatro décadas sirviendo sus famosos camperos, ha echado el cierre. El motivo: unas obras de renovación integral que han convertido su plaza en un solar impracticable.
«Mientras esté así la plaza no podemos abrir, seguiremos informando», reza el mensaje que el propio local ha difundido en sus redes sociales. La decisión no ha sido fácil para Herminia, su propietaria, que regenta el negocio desde hace más de 50 años. «Estamos que ya no podemos más», confiesa.
Ocho meses de retrasos
El proyecto de remodelación del paseo marítimo de Pedregalejo fue adjudicado por el Ayuntamiento de Málaga por más de 5,7 millones de euros. El plazo de ejecución era de diez meses, con el objetivo de que el nuevo paseo estuviera listo para el verano de 2026. Sin embargo, los trabajos, que arrancaron en octubre de 2025, acumulan ya ocho meses de retrasos.
Lo cierto es que el tramo que afecta a Mafalda empezó a complicar su actividad de forma determinante en marzo, cuando se retiró la terraza. Allí se desarrollaba toda su actividad comercial. Desde entonces, la zona ha quedado reducida a zanjas, tierra y maquinaria pesada. Y la situación apenas ha cambiado en tres meses.
El calendario inicial situaba el final de los trabajos en torno a agosto de 2026. Pero distintas fuentes apuntan a que la intervención se está viendo afectada por la continuidad de la actividad de numerosos negocios hosteleros en la zona. La obra se ha tenido que ajustar a los establecimientos que han seguido funcionando, lo que ha ralentizado el avance.
«Se van a cargar el verano»
El anuncio del cierre de Mafalda ha provocado una oleada de mensajes de apoyo y también de indignación entre vecinos y clientes. «Se van a cargar el verano, esto es una decisión que parece hecha para destruir», lamenta una vecina en declaraciones. «Se van los comercios que son de la tierra, no hay derecho a lo que les están haciendo», añade otro cliente con nostalgia.
La desesperación de Herminia es palpable. «Ahora estamos con el local cerrado desde marzo, porque en principio iban a abrir nuestra puerta para poner tuberías, y todavía estoy esperando desde marzo», cuenta a la Cadena Cope. Y añade: «Estoy a menos cero». En febrero le dijeron que iban a instalar una bomba de aguas fecales justo bajo su terraza, algo que en los planos originales iba varias decenas de metros más hacia la playa. El motivo del cambio: cuando fueron a picar se encontraron con una tubería de gas.
Nueve empleados en el limbo
Normalmente, Herminia tiene nueve empleados contratados. Tres de ellos ya han encontrado otro trabajo «y no sé si volverán»; los otros seis «están en el paro y no se sabe cuándo se puede abrir, si es que se puede». Así que cuando suba la persiana, también se encontrará con el problema de volver a buscar personal en un sector con una coyuntura complicada.
Lo que más desespera a la propietaria es la falta de certidumbre. En un primer momento le garantizaron que la obra estaría disponible en julio, pero distintos cambios de última hora hacen que tenga la calle abierta casi como hace tres meses. Y ninguna garantía municipal de que vaya a poder abrir en julio. Tampoco en agosto, cuando cumple el plazo que se marcó en el proyecto.
Más víctimas
Mafalda no es el único negocio golpeado por las obras de Pedregalejo. También han sufrido cierres o parones temporales locales como Miguelito El Cariñoso, Las Palmeras, Los Cuñaos, Kanaloa o la Coctelería Vox. El histórico chiringuito Miguelito El Cariñoso, abierto desde 1975 y con un Solete en la Guía Repsol, cerró sus puertas tras medio siglo de historia. La jubilación de su propietaria y la incertidumbre por las obras precipitaron el adiós definitivo.
Según el testimonio de otro hostelero de la zona, Antonio, ya hay al menos tres negocios que no volverán a abrir sus puertas. Los que resisten, lo hacen «en precario», como describe Herminia, que asegura que sus compañeros le confiesan que no están vendiendo «ni el 50 % de lo que tienen que vender».
La imagen actual de Pedregalejo es un contraste desolador. Mientras la playa luce un aspecto espléndido, con el mar en calma y familias disfrutando del sol, el paseo marítimo es un campo de batalla. Vallas metálicas que cierran el paso, montañas de tierra y escombros, tuberías al aire y profundas excavaciones impiden el tránsito normal. Un panorama muy diferente al que recuerdan los asiduos de la zona.
Este puede ser el primer mes de julio que Mafalda no esté sirviendo sus camperos a todos los que lo esperan para pasar un día de playa. O antes de recogerse tras la jornada. Y la incertidumbre sobre cuándo volverá a abrir sus puertas mantiene en vilo a sus clientes y a sus trabajadores. Mientras, las obras siguen su curso lento entre zanjas y promesas incumplidas.