Tren de Sóller
Mientras se hundía el Titanic, Mallorca estrenaba el viaje más bonito de su historia: el tren de Sóller
Nacido en 1912, este medio de transporte tan auténtico como mítico retoma su actividad este lunes, después del parón invernal
El Tren de Sóller es una línea ferroviaria histórica que une Palma con Sóller atravesando la Serra de Tramuntana. Inaugurado en 1912, sigue en funcionamiento con buena parte de su trazado y material original, lo que lo ha convertido en una de las excursiones más populares de Mallorca y en uno de los pocos ferrocarriles privados que se conservan activos en España.
Este lunes, el mítico convoy retomará su actividad regular el tras el parón invernal, periodo durante el cual se han llevado a cabo los trabajos habituales de mantenimiento y puesta a punto del tren y el tranvía, además de su infraestructura.
La empresa indica que durante este último mes se ha realizado el acondicionamiento de los vagones del tren centenario y de las vías, así como la reparación y mejora de distintos tramos del recorrido que sufren un desgaste progresivo a lo largo del año debido a la climatología. Y todo, para que esta joya de la Mallorca auténtica tenga una nueva temporada a todo gas.
La historia de una leyenda aún en movimiento
A principios del siglo XX, Sóller ya era una de las zonas más ricas y activas de Mallorca gracias a la industria y, sobre todo, al comercio de cítricos. Las naranjas del valle se exportaban a Francia y a otros puntos de Europa, y muchas familias vivían del negocio. Sin embargo, el gran problema era la dificultad para comerciar con la capital de su propia isla.
Ese aislamiento empezó a verse como un gran obstáculo para el desarrollo y el crecimiento del municipio. Sóller tenía un gran producto, dinero y contactos comerciales, pero le faltaba lo más básico, una conexión moderna con el resto de la isla.
Cómo se fraguó la gran obra
Jeroni Estades, diputado provincial, empresario solleric y cercano al entorno de Antoni Maura, una de las figuras más influyentes de la política española del momento, puso en marcha el plan que llevaba un tiempo sobre la mesa, después estar años escuchando las constantes reivindicaciones y necesidades de sus vecinos.
La primera idea fue construir un ferrocarril por la costa, pasando por Valldemossa y Deià, pero el coste era tan alto que se descartó. Finalmente, se tomó una decisión a priori mucho más arriesgada: atravesar directamente la montaña, perforar la Serra d’Alfàbia y conectar Sóller con Palma por el camino más difícil.
Las obras comenzaron en 1907 y fueron una auténtica proeza para la época. Se excavaron túneles a pico y pala, se abrieron trincheras en la roca, se levantaron viaductos en zonas de relieve extremo y se construyó un túnel principal de casi tres kilómetros bajo la sierra. Durante esos trabajos se hizo legendaria una pequeña locomotora de maniobras, la «María Luisa», que acabó convertida en símbolo de la obra.
En 1911 el primer tren de obras llegó al mirador del Pujol d’en Banya, desde donde se ve todo el valle de Sóller. Pocos meses después, el ferrocarril entraba por primera vez en el pueblo. Se había obrado el milagro.
Tren de Sóller
La inauguración oficial tuvo lugar en abril de 1912. A partir de ese momento, el viaje que antes se hacía en horas interminables por caminos de montaña pasó a realizarse en poco más de una hora, de forma regular, cómoda y segura.
La fecha quedó marcada por una coincidencia histórica. Mientras en Mallorca se celebraba la puesta en marcha de una de las mayores obras de ingeniería realizadas en el territorio hasta la fecha, ese mismo día el mundo se despertaba con la noticia del hundimiento del Titanic, el transatlántico que representaba el máximo orgullo tecnológico de la época, cuya tragedia traumatizó al mundo entero.
Para Sóller, el tren supuso un cambio radical. Permitió exportar la producción agrícola con facilidad, recibir mercancías, atraer visitantes y consolidar su poder económico en Mallorca. El pueblo dejaba de ser un valle encerrado en sí mismo, para empezar a crecer hasta convertirse en lo que es hoy, uno de los destinos más visitados de la isla.
Un año después, en 1913, se inauguró el tranvía que unía Sóller con su puerto, completando el sistema. Por primera vez, montaña, pueblo y mar quedaban enlazados por una red moderna.
Trayecto: ciudad, montañas y mar
El recorrido entre Palma y Sóller tiene algo más de 27 kilómetros, en un tren que mantiene sus vagones de madera de principios del siglo XX, asientos corridos, ventanas abatibles y un traqueteo constante que convierte el viaje en una experiencia física.
No es un tren rápido ni moderno, como era para la época cuando se fundó. Ahora funciona como un histórico monumento histórico en movimiento, un trayecto precioso por la Serra, escuchando el sonido de la vía y notando los cambios de luz a medida que se entra en la montaña.
El tren sale de la estación histórica de Palma y atraviesa primero zonas urbanas y agrícolas hasta llegar a Son Sardina y Bunyola. A partir de ahí comienza realmente la subida hacia la Serra de Tramuntana, con curvas cerradas, pendientes suaves y una sucesión de túneles excavados directamente en la roca, en algunos tramos tan seguidos que apenas hay tiempo de volver a ver la luz antes de entrar en el siguiente.
Uno de los puntos más reconocibles del trayecto es el viaducto de los Cinc Ponts, un puente de cinco arcos desde el que se abren vistas amplias sobre los valles interiores y los cultivos de la zona. Es uno de los momentos en los que el tren reduce la velocidad y el viajero casi se ve obligado a asomarse por la ventana.
Poco antes de llegar a Sóller, el convoy se detiene en el mirador del Pujol d’en Banya, el punto álgido del camino para disfrutar de las mejores vistas a la Serra de Tramuntana, con el pueblo en el centro, rodeado de montañas y el mar Mediterráneo asomándose al fondo. Una parada breve pero tremendamente bella, y muy interesante para entender por qué Sóller estuvo tan aislado durante siglos y lo importante que fue el tren para cambiar su historia.
El tranvía y la magia del pueblo
Después de esa parada, el tren desciende suavemente hasta la estación de Sóller, situada prácticamente en el centro del pueblo. Desde la misma estación parte el tranvía de 1913 que conecta Sóller con el Port, y recorre casi cinco kilómetros atravesando el casco urbano, cruzando huertos de naranjos y siguiendo una línea recta hasta desembocar en la bahía.
Durante décadas no solo transportó pasajeros, sino también pescado, carbón y mercancías, siendo indispensable para la economía local. lo que lo convirtió en una pieza fundamental de la economía local.
Hoy, hacer el recorrido completo, tren más tranvía, es una de las pocas experiencias en Mallorca que permite pasar de la ciudad a la montaña y de la montaña al mar, en una infraestructura que sigue funcionando a la perfección más de un siglo después.