El estudio pone el foco en niños de entre cero y seis años
Baleares
Nueve de cada diez bebés y niños menores de 6 años hacen un uso abusivo de las pantallas
El Gobierno de Marga Prohens ha encargado un estudio a la Universidad de Baleares y los resultados, en base a casi 9.000 familias encuestadas, son alarmantes: los dispositivos digitales inundan la infancia
Smartphones, tablets, ordenadores, portátiles, televisiones. La era digital devora la infancia y los expertos lanzan el enésimo SOS para preservar el desarrollo cognitivo y emocional de los más pequeños, ante el avance imparable de las pantallas.
En Baleares, un estudio encargado por el Gobierno autonómico y ejecutado por la Universidad de las Islas, revela un dato escalofriante: el 91,6% de los niños de entre cero y seis años hacen un uso abusivo de las pantallas, muchos de ellos antes de cumplir los primeros doce meses de vida. Bebés de pocos meses aparcados frente al móvil o la televisión.
El informe se ha elaborado a partir de las respuestas que 8.991 familias -la mayoría madres y de un nivel socioeconómico medio o alto- dieron a una encuesta sobre los usos de pantallas de sus hijos y de la realización de una quincena de grupos de discusión.
Como primer eje, la encuesta ha abordado la presencia de Internet en los hogares y los resultados son esclarecedores: mientras que el 95,8% de los hogares disponen de acceso a la Red, el 86,6% de las familias aseguran no tener «la formación, las estrategias o las herramientas para acompañarles de manera correcta en el uso de las pantallas», entre las que predominan la televisión (96%) y el teléfono móvil (94,9%).
A partir de aquí, casi 92 de cada 100 padres encuestados manifiestan que han detectado un uso abusivo de las pantallas de sus hijos, muchos de ellos antes incluso de cumplir su primer año de vida. Una de las conclusiones más preocupantes del informe se extrae precisamente de esta franja de edad, ya que se subraya que los dispositivos se están usando con los bebés como «espacios de conciliación o estrategias para poner calma».
Consecuencias sobre el desarrollo y el carácter
Las consecuencias de este exceso de pantallas detectadas por los investigadores son un déficit de atención, un retraso en el desarrollo del lenguaje, diversos problemas emocionales y alteraciones en los ciclos de descanso y alimentación.
Los momentos más habituales del consumo son antes de ir al colegio, durante o después de las comidas o antes de ir a la cama. Las finalidades, el entretenimiento, mantener al niño ocupado y calmar o gestionar situaciones difíciles.
Uno de los autores del estudio, el profesor de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación de la UIB Bartomeu Mut, ha advertido que las pantallas se usan muchas veces como «el gran conciliador», es decir, una manera de regular las emociones de los menores.
«La primera infancia es una etapa especialmente sensible y es necesario tomar medidas para reducir el uso o el abuso de las pantallas. No es una cuestión tecnológica, sino de desarrollo infantil», ha subrayado.
Baleares tendrá espacios libres de pantallas
Una vez recopilado y analizado los datos, la consejería de Educación ha anunciado este lunes una estrategia de reconquista de los espacios públicos creando zonas «libres de pantallas». Así lo ha anunciado el conseller de Educación y Universidades, Antoni Vera, quien ha mostrado su preocupación por esta realidad «perniciosa» para los más pequeños.
Vera ha concretado que estos nuevos espacios públicos sin móviles ni pantallas no sólo en los centros educativos sino también en las unidades pediátricas de los centros sanitarios para que las familias sean conscientes del riesgo. De hecho, el conseller ha subrayado que la protección de la primera infancia requiere la implicación conjunta de las instituciones, los centros educativos, los profesionales «y las familias».
De cara al próximo curso, ha añadido Vera, la Conselleria tiene previsto iniciar una formación dirigida a las familias dirigidas de los alumnos de quinto y sexto de primaria y primero y segundo de secundaria.
Por su parte, el rector de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Jaume Carot, ha reivindicado el papel de los investigadores a la hora de arrojar luz, con datos y no con opiniones, a un debate «especialmente sensible».