Álvaro Ruiz Granados procede del Hospital Ramón y Cajal en Madrid
Salud ficha a un quinto oncólogo e incorpora a una enfermera gestora en Ibiza
La llegada desde el Ramón y Cajal de Álvaro Ruiz Granados devuelve la plantilla a su dotación básica de cinco especialistas tras meses de retrasos
La sanidad de Ibiza y Formentera intenta cerrar una de sus crisis más agudas de los últimos tiempos. La llegada este lunes del doctor Álvaro Ruiz Granados, quinto oncólogo de la plantilla de Can Misses, supone un balón de oxígeno para un área que ha operado bajo mínimos, dejando a decenas de pacientes en una angustiosa incertidumbre administrativa y asistencial. Ruiz Granados procede del Hospital Ramón y Cajal en Madrid
Con esta incorporación, el Área de Salud de Ibiza y Formentera recupera su dotación básica, aunque el horizonte fijado por la Conselleria de Salud sigue siendo alcanzar los siete especialistas para garantizar la estabilidad del servicio.
Más allá de los nombres propios en el cuadro médico, la gran novedad estratégica es la creación de la figura de la enfermera gestora de casos. Este perfil, que se activará a mediados de mes, nace con la misión de actuar como «muro de contención» frente al caos burocrático que asfixia a los facultativos. Su labor no es menor, ya que coordinará citas, unificará resultados de pruebas diagnósticas y servirá de enlace directo para los pacientes que deben desplazarse a Mallorca o que se enfrentan a la complejidad de los comités de tumores.
La consellera de Salud, Manuela García, confía en que esta figura permita a los oncólogos centrarse exclusivamente en la labor asistencial, recuperando el 100% de la actividad en un plazo de tres meses. La meta es que el paciente nunca acuda a la consulta sin que sus pruebas complementarias hayan sido procesadas previamente.
El cuello de botella de las revisiones
A pesar del optimismo institucional, la realidad a pie de calle —representada por entidades de pacientes como la Asociación Pitiusa de Ayuda a Afectados de Cáncer (APAAC)— mantiene un tono de cautela. Si bien el «plan de contingencia» ha logrado mantener a raya las primeras visitas (con una media de espera de seis días) y los tratamientos en el hospital de día, el verdadero problema reside en las citas de control.
Existen pacientes que, tras superar procesos críticos, acumulan meses de retraso para revisiones que deberían ser semestrales. Ante esto, Salud sostiene que el servicio de Radiología monitoriza cualquier anomalía en los TAC para avisar de forma preferente, pero la percepción de «abandono» en el seguimiento sigue siendo el principal caballo de batalla de los afectados.
Incentivos y reto de la vivienda
Para frenar la fuga de talento, el Govern de la popular Marga Prohens apuesta por dar incentivos económicos de «muy difícil cobertura», elevando el sueldo de un oncólogo recién titulado hasta los 71.760 euros brutos anuales. Sin embargo, la administración es consciente de que el dinero no lo es todo en el mercado balear.
Por ello, el Área de Salud ha reforzado sus protocolos de acogida, actuando como mediador y apoyo logístico para que los profesionales recién llegados encuentren vivienda. El acceso al mercado inmobiliario se ha convertido en el obstáculo más crítico para la fidelización de especialistas; sin un techo asequible, los complementos salariales pierden efectividad.