El trabajador denunció acoso de su jefa

El trabajador denunció acoso de su jefaGetty Images

Baleares

La dura frase de una jueza a un denunciante de mobbing: “Cualquier persona con un nivel de inteligencia medio..."

El TSJ de Baleares confirma que no existió acoso laboral contra un el trabajador pese a su baja por ansiedad aunque le ahorra una multa de 300 euros por temeridad procesal

Hay sentencias que no sólo no dan la razón al demandante sino que, además, le dan un repaso difícil de olvidar. Esta es una de esas. La firma la titular del Juzgado de lo Social número 4 de Palma y ahora la ratifica -en parte- el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB), en otra resolución a la que ha accedido El Debate. Los magistrados desmontan de arriba abajo la denuncia por supuesto «mobbing» presentada por un comercial de un gigante farmacéutico y dermocosmético que trabajaba en Baleares. Eso sí, le ahorran una multa por temeridad.

La cronología del caso resulta especialmente llamativa. El comercial había sido contratado en agosto de 2022 y convertido en indefinido apenas un año después. Y quien informó favorablemente para que obtuviera ese contrato fijo fue precisamente la misma superior a la que después acusaría de acoso laboral.

Durante meses, los correos electrónicos incorporados al procedimiento muestran una relación aparentemente cordial e incluso cercana. En enero de 2023, la responsable escribía al equipo: «FELICITAR A: Leandro, Felisa y Fernando». En otro mensaje añadía: «GRACIAS EQUIPO (...) FELIZ DÍA COMPIS Y A SEGUIR LUCHANDO». Tras una charla comercial sobre uno de los productos de la compañía, la superior felicitó expresamente al trabajador: «Muchísimas felicidades por la charla (...) BUEN TRABAJO EN EQUIPO!!!»

Y el propio comercial respondía en distintos correos: «Millones de gracias B..., un saludo» o «Millones de gracias por tu apoyo».

Deterioro de la salud mental

Sin embargo, el trabajador sostenía que detrás de esos mensajes existía una presión comercial constante y un deterioro progresivo de su salud mental. Entre la documentación aportada figuraba un correo enviado por la responsable el 2 de mayo de 2023 en el que le recordaba los objetivos que esperaba de él: «Como me has comentado muchas veces, para ti te resulta fácil realizar 4 pedidos nuevos al mes. […] La prioridad de este ciclo es realizar 4 pedidos de farmacias nuevas por mes»

El comercial también presentó grabaciones, conversaciones telefónicas con compañeras y discusiones «acaloradas» con su superior jerárquica.

El jefe común y la mediación más llamativa

Uno de los pasajes más sorprendentes de la sentencia describe cómo reaccionó la empresa cuando el trabajador trasladó sus quejas.

Según recoge el fallo, el comercial comunicó al jefe de ambos que estaba sufriendo mobbing y la respuesta de ese directivo fue, cuanto menos, peculiar: le aconsejó ponerse en contacto con otro empleado de la empresa que «también había atravesado una situación de desavenencias» con la misma responsable.

La frase

La situación terminó estallando en diciembre de 2023. El 11 de diciembre, el trabajador causó baja médica. El informe del centro de salud señalaba un «empeoramiento de ansiedad y estado de ánimo depresivo» que él vinculaba a la «persistencia de acoso laboral». Ese mismo día pidió formalmente activar el protocolo de mobbing de la empresa.

El trabajador presentó denuncia y reclamó más de 46.000 euros por daños morales. Llegó incluso a pedir la extinción indemnizada de su contrato. Pero tanto el juzgado como el TSJIB concluyen que no existió acoso laboral, sino tensiones y discrepancias profesionales incompatibles con un escenario de hostigamiento sistemático.

«Cualquier persona con un nivel de inteligencia medio ostenta la capacidad suficiente para discernir que no ha sido sometida a situación discriminatoria, vejatoria, hostil o humillante, propia de una conducta constitutiva de acoso laboral», dejó escrito la jueza.

Multa no

La titular del Juzgado de lo Social 4 de Palma no se limitó a rechazar la denuncia por «mobbing». Además, impuso al trabajador una multa de 300 euros por temeridad procesal al considerar que había llevado a juicio acusaciones muy graves sin fundamento suficiente. La magistrada entendía que el comercial había atribuido a la empresa y a su superior una conducta vejatoria y humillante que, a la vista de las pruebas, no existió.

Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares corrige ese punto al considerar excesiva una sanción de 300 euros. La Sala recuerda que perder un procedimiento no significa automáticamente actuar de mala fe y concluye que el trabajador estaba ejerciendo su derecho a acudir a los tribunales, aunque finalmente no lograra demostrar el acoso denunciado.

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