Recogida de aceituna en Marruecos

Recogida de aceituna en MarruecosEuropa Press

Marruecos, de productor insignificante de aceite de oliva para España a cuarto proveedor en solo un año

La campaña 25/26 marca un punto de inflexión en el progreso del reino de Mohamed VI como actor de relevancia en la escena internacional del oro líquido

El estallido de Marruecos como potencia agroalimentaria y proveedor de referencia para la Unión Europea (UE) es una certeza desde hace años.

El acelerón del país magrebí en producciones como tomate, aguacate, pepino, pimiento y frutos rojos impulsa el desarrollo del sector primario y la industria agrícola de Marruecos, que aprovecha la preferencia comercial ofrecida por la UE para ganar peso en el mercado europeo.

Este crecimiento, que se sirve del aprovechamiento de ventajas legales que permiten un hundimiento en los precios hasta cotas inalcanzables por los agrarios del viejo continente, se vigila con atención desde las explotaciones europeas.

El avance de Marruecos roba cuota de mercado a España en alguna de sus producciones hortofrutícolas fetiche, mientras que el gran valor del campo nacional, el aceite de oliva, permanece a salvo de este progreso; sin embargo, tal y como advierten los aceiteros españoles desde hace tiempo, Marruecos comienza a ser una realidad en el mapa mundial de productores de aceite de oliva.

La campaña 2025/2026 marca un punto de inflexión en el progreso del reino de Mohamed VI como actor de relevancia en la escena internacional del aceite de oliva. Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, en los dos primeros meses de 2026, Marruecos ha pasado de vender a España la insignificante cantidad de 55,21 toneladas a 2.963,83 toneladas.

Entre octubre, noviembre y diciembre de 2025, al inicio de la campaña de comercialización aceitera, España importó 1.429,97 toneladas de aceite de oliva procedente de Marruecos; mientras que en las mismas referencias de 2024 alcanzó poco más de la mitad, 730,83 toneladas.

Las cifras de importación más actualizadas de lo que va de campaña (de octubre a febrero) colocan a Marruecos como cuarto mayor proveedor de aceite de oliva para España, cuando hace un año se situaba en el décimo lugar. El volumen de oro líquido queda lejos de ser preocupante para los aceiteros españoles, aunque cabe destacar que la cuota de mercado de Marruecos en las importaciones nacionales es del 7,48 %, casi el triple del 2,01 % de hace un año.

En enero y febrero de 2026, España ha importado un total de 39.624,61 toneladas de aceite de oliva, un poco más que en 2025 (36.294,13) y que en 2024 (38.444,72). Solo Túnez (15.861,10); Portugal (13.174,47) e Italia (4.257,19) introdujeron más aceite de oliva en España que Marruecos en enero y febrero de 2026.

La Federación Interprofesional Marroquí del Olivo (Interprolive) adelantó en septiembre que el vecino del sur esperaba una producción de unas 200.000 toneladas para la campaña 2025/2026, más del doble de las 90.000 toneladas de 2024. Este gran salto se sostenía en el aumento de aceitunas: 2 millones de toneladas frente a las 950.000 toneladas de la referencia anterior.

Los cálculos apuntaban a que Marruecos contaría con un excedente de 60.000 toneladas para exportación, kilos claves para continuar con el proceso de expansión aceitera en la UE.

Marruecos atraviesa desde hace varios años una modernización del olivar y de las almazaras, que contaban con maquinaria anticuada, alejada de los estándares de calidad y eficiencia que diferencian la elaboración española. El cambio continúa y todavía deja a Marruecos muy lejos de aceites de oliva como los producidos en España, aunque la transformación de los cultivos y de las instalaciones empieza a dar sus frutos a unos precios extremadamente competitivos.

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