Cala Escondida y su chiringuito: únicos

Cala Escondida y su chiringuito: únicos

Vida veraniega

El verano de Baleares pierde uno de sus grandes iconos: este es el mítico chiringuito que cierra

El Chiringuito Cala Escondida, uno de los locales más conocidos de la costa de Ibiza, anuncia su cierre tras once años de actividad junto a Cala Comte

En el universo ibicenco hay pocos rituales tan veraniegos como pasar una tarde en un chiringuito frente al mar, viendo la puesta de sol mientras se toma algo con amigos. Mediterráneamente, dice el anuncio. Pues bien, uno de esos lugares tan únicos de la isla anuncia que echa el cierre y no abre este verano. Se trata del mítico Chiringuito Cala Escondida, ubicado en Racó d'en Xic, junto a Cala Comte, que dice adiós tras once temporadas ininterrumpidas.

La noticia la ha comunicado el propio equipo a través de un mensaje publicado en sus redes sociales, donde hace balance de una aventura que comenzó en 2015 y que, con el paso de los años, se hizo hueco en las agendas de todos los visitantes fieles a la isla que, año tras año, repiten. Se trata de un rincón tranquilo, esa Ibiza alejada de los grandes focos, donde lo importante seguía siendo el mar, la naturaleza y el ambiente relajado. Y, por supuesto, la puesta de sol.

Era uno de los mejores lugares de la isla para ver la puesta de sol

Era uno de los mejores lugares de la isla para ver la puesta de sol

En su despedida recuerdan que entre aquellas rocas y el Mediterráneo se vivieron «miles de atardeceres, conciertos sobre la marcha, encuentros entre amigos y celebraciones» que acabaron formando parte de la memoria de muchas personas. «Este rincón siempre será parte de nosotros», resumen en un texto cargado de agradecimiento hacia quienes les acompañaron durante más de una década.

La Ibiza tranquila

Pese al anuncio, el equipo evita hablar de un cierre definitivo. Insisten en que se trata del final de una etapa y confían en que el proyecto pueda renacer en otra ubicación cuando las circunstancias lo permitan.

Durante estos once años, Cala Escondida se ganó una personalidad propia dentro de la oferta de la isla. Funcionaba con energía solar, apostaba por productos de proximidad y había integrado sus instalaciones en el paisaje con la intención de minimizar el impacto sobre el entorno. Esa filosofía, unida a una cocina sencilla y a un ambiente informal, hizo que muchos lo identificaran con la Ibiza más auténtica, la que todavía conserva espacios donde el turismo convive con el respeto por la naturaleza.

El emblemático chiringuito de Cala Escondida

El emblemático chiringuito de Cala Escondida

La noticia ha despertado una oleada de mensajes de apoyo y nostalgia en las redes sociales. Decenas de clientes habituales recuerdan allí comidas interminables, baños al atardecer y algunas de las puestas de sol más fotografiadas de Ibiza desde un enclave que nunca necesitó grandes artificios para convertirse en un lugar especial. Con su ausencia, el verano ibicenco pierde uno de sus establecimientos inolvidables.

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