Uno de los locales adquiridos por el ayuntamiento
Impuesto de Turismo Sostenible
El municipio de Mallorca que emplea el dinero de los turistas para comprar edificios antiguos y derribarlos
Calvià destinará más de seis millones de euros procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible a demoler una zona degradada de Magaluf
Cuando un turista pasa la noche en un hotel de Baleares paga un pequeño recargo en su factura. Ese importe corresponde al Impuesto de Turismo Sostenible (ITS), conocido durante años como la ecotasa, una herramienta con la que el Govern balear recauda millones de euros cada ejercicio para financiar proyectos de interés público relacionados con la sostenibilidad, la mejora del destino turístico, el patrimonio, el medio ambiente o la recuperación de espacios degradados.
Cada año, administraciones como el Govern, los consells insulares, los ayuntamientos y diferentes entidades presentan sus iniciativas para optar a estos fondos. Entre las propuestas seleccionadas figura una de las más singulares impulsadas por el Ayuntamiento de Calvià: utilizar el dinero procedente de la tasa turística para comprar edificios antiguos y derribarlos. El objetivo: cirujía en profundidad, no maquillaje, en zonas irrecuperables.
Otro de los locales comprados
El proyecto acaba de dar un paso decisivo. El Ayuntamiento ha formalizado la compra de once locales comerciales obsoletos situados de forma contigua en la calle Sant Miquel de Llíria, en la zona de Torrenova, en Magaluf. Se trata de antiguos establecimientos de restauración y ocio que llevan años sin actividad y que ocupan 543 metros cuadrados construidos sobre una parcela de 2.622 metros cuadrados.
La adquisición ha sido posible gracias a una subvención de poco más de seis millones de euros procedente precisamente del Impuesto de Turismo Sostenible y que sirven para comprar y derribar todos los inmuebles antiguos.
Otro de los locales
El objetivo no es levantar nuevos edificios, sino justamente lo contrario. La actuación forma parte de una estrategia urbanística conocida como «esponjamiento», un concepto muy utilizado en los grandes destinos turísticos del litoral mediterráneo que consiste en reducir la densidad edificatoria, eliminar construcciones degradadas y generar nuevos espacios públicos.
En este caso, tras el derribo de los antiguos locales se crearán 122 plazas de aparcamiento para vehículos y otras 72 destinadas a bicicletas eléctricas, una actuación con la que el consistorio pretende «aliviar la presión sobre una de las zonas más transitadas de Magaluf y favorecer una movilidad más ordenada».
De hecho, este será el tercer gran derribo impulsado durante la actual legislatura. Antes ya desaparecieron el antiguo Hotel Teix, en Magaluf, y el Hostal Colón, en Peguera, dos establecimientos que habían quedado obsoletos y cuya demolición también perseguía recuperar espacio para uso ciudadano.
El alcalde de Calvià, Juan Antonio Amengual, considera que este tipo de actuaciones demuestran el potencial que tiene el impuesto turístico cuando se destina a proyectos de transformación urbana. Según explica, la eliminación de infraestructuras obsoletas «permite ganar espacios para la ciudadanía y mejorar la imagen de los principales destinos vacacionales del municipio».