El vicepresidente, Antoni Costa, en la presentación de Talaia
Tecnología y vanguardia
Talaia, el supercomputador llamado a cambiar la economía balear que es capaz de trabajar como 1.700 ordenadores a la vez
Permitirá desarrollar proyectos de inteligencia artificial, biomedicina, cambio climático o predicción meteorológica dentro de un plan de 250 millones hasta 2030
Se llama Talaia, es un supercomputador y está llamado a ser un punto de inflexión en la economía balear. Hasta ahora, el archipiélago había quedado al margen del mapa español de las grandes infraestructuras de cálculo científico. A partir de este jueves, con la puesta en marcha del primer Centro de Supercomputación e Inteligencia Artificial de las Islas Baleares (BSAI), esa situación cambia. El Govern y la Universitat de les Illes Balears (UIB) han sellado el acuerdo que da estabilidad al proyecto y coloca a Baleares dentro de la Red Española de Supercomputación, la infraestructura que agrupa a los equipos más potentes del país para dar servicio a investigadores, empresas y administraciones.
De un primer vistazo, puede parecer un proyecto para fines meramente tecnológicos, pero sus aplicaciones trascienden el ámbito académico. Un supercomputador permite resolver problemas que exigirían semanas, meses o incluso años de trabajo a un ordenador convencional. En el caso de Talaia, su capacidad de cálculo equivale a la de entre 1.300 y 1.700 equipos funcionando al mismo tiempo. Su arquitectura de altas prestaciones le permite ejecutar millones de operaciones de manera simultánea y afrontar procesos que requieren una enorme potencia computacional. Y sobre todo, variada para una gran variedad de fines, porque ese músculo tecnológico tiene aplicaciones de todo tipo. Servirá para desarrollar modelos de predicción meteorológica más precisos, analizar el impacto del cambio climático, impulsar proyectos de biomedicina, entrenar sistemas de inteligencia artificial, optimizar redes energéticas o procesar grandes volúmenes de datos. Son ámbitos que dependen cada vez más de la capacidad de cálculo y que condicionan tanto la investigación científica como el desarrollo industrial.
El centro se ubica en el Complex Balear de Recerca, en el ParcBit de Palma, un enclave que desde hace años concentra buena parte de las empresas tecnológicas y de innovación del archipiélago. Allí tendrá su sede permanente una infraestructura que el Govern quiere convertir en un recurso compartido. La intención es que no quede limitada a la universidad o a un reducido grupo de investigadores, sino que pueda ser utilizada también por centros científicos, empresas, emprendedores y la propia Administración pública. Esa idea fue precisamente una de las que quiso subrayar el vicepresidente primero y conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, durante la firma del convenio con el rector de la UIB, Jaume Carot. Según explicó, el centro nace con la vocación de convertirse en una infraestructura abierta al conjunto del ecosistema innovador balear, de manera que cualquier proyecto con necesidades de computación avanzada pueda acceder a sus recursos.
La creación del Centro de Supercomputación e Inteligencia Artificial responde también a una estrategia económica más amplia. Baleares lleva años intentando reducir su dependencia del turismo mediante el desarrollo de actividades intensivas en conocimiento. El Ejecutivo autonómico considera que disponer de una infraestructura científica de estas características puede facilitar la implantación de empresas tecnológicas, favorecer la transferencia de conocimiento desde la universidad al tejido productivo y atraer perfiles altamente cualificados. De este modo, el proyecto se integra en el plan de innovación y transformación digital diseñado por el Govern hasta 2030, dotado con 250 millones de euros. Ese programa contempla inversiones destinadas a reforzar la investigación, modernizar infraestructuras científicas y tecnológicas y favorecer el crecimiento de empresas vinculadas a la innovación. La puesta en marcha del centro ha supuesto una inversión específica de 2,36 millones de euros.
Uno de los aspectos con mayor repercusión es la incorporación de Talaia como Infraestructura Científico-Técnica Singular (ICTS). Esa catalogación permite la entrada de Baleares en la Red Española de Supercomputación (RES), el sistema nacional que coordina los principales nodos de cálculo de altas prestaciones distribuidos por el territorio español y que da soporte a proyectos científicos de primer nivel.
Formar parte de esa red supone acceder a programas colaborativos con otros centros nacionales, compartir recursos tecnológicos y aumentar la capacidad para participar en investigaciones de gran escala. También mejora las opciones de captar financiación competitiva y facilita que grupos científicos de Baleares puedan optar a proyectos internacionales que exigen disponer de este tipo de infraestructuras.
La llegada de Talaia también tiene un componente simbólico. Hasta ahora, investigadores y empresas del archipiélago debían recurrir a infraestructuras ubicadas en otras comunidades cuando necesitaban grandes capacidades de computación. Desde este momento, Baleares pasa a contar con un nodo propio y se incorpora a un club reservado a territorios que disponen de tecnología de cálculo de altas prestaciones.
El convenio firmado este jueves entre el Govern y la UIB fija además el modelo de gobernanza conjunta del centro y garantiza su desarrollo futuro. La universidad aportará su capacidad investigadora y el Ejecutivo autonómico impulsará la consolidación de una infraestructura que aspira a convertirse en uno de los pilares tecnológicos de Baleares durante los próximos años.
En una comunidad cuya economía ha estado históricamente ligada al turismo y los servicios, la entrada en el mapa nacional de la supercomputación representa un cambio de dimensión. Las islas se suben a la atalaya del futuro.