Desde la retaguardiaMiquel Segura

El PP parece haber desplegado una táctica, tan audaz como arriesgada, para tratar de desactivar a Coalició Per Mallorca

En todo caso les quedaría el amargo trago de tener que volver a amancebarse con Vox, de cuyo aliento en el cogote no se librarán tan fácilmente

Aun no ha llegado septiembre y el pulso político de la Part Forana ya se acelera. La irrupción de Coalició per Mallorca y la pronta nominación de su fotogénico candidato, están poniendo en marcha operaciones políticas en diversos pueblos. Tengo referencias concretas de lo que ocurre -o va a ocurrir- en Muro y Pollensa. En ambas villas, y puede que en otras, el PP está desplegando una táctica que a mi modo de ver es un arma de doble filo, pero ellos sabrán lo qué hacen. En la villa natal de mi progenitor han convencido al líder del antiguo PI para que se presente en coalición con ellos, una maniobra arriesgada que puede salir bien o no. En Pollensa -cuyas montañas contemplo en el momento de escribir esta pecadora crónica- están intentando hacer lo mismo con Cifre y su gente, un valor muy importante en el espacio político de centro. Puede que lo consigan porque entre la gente d'en Tomeu de can Pontico predomina un sentimiento de rechazo hacia lo que podríamos denominar el ala izquierda de Coalició Per Mallorca, donde pululan hombres y nombres cercanos a Més y a sus posiciones soberanistas.

La táctica que parece haber elegido el PP frente a la reorganización del angosto espacio político del centro regionalista es la de aislarlos a base de pactos primerizos con algunos líderes municipales independientes y asi debilitar a la coalición como tal.

Es posible que los fontaneros peperos -sólo conozco a uno merecedor de ese «rango»- manejen datos que yo desconozco y por ello actúen con un coraje que a mí se me antoja temeridad

A mi modo de ver se trata de un planteamiento arriesgado, porque al incorporar -posiblemente como independientes- a algunos líderes municipales que podrían sumarse a la Coalición crearán damnificados que pueden cambiar el sentido de su voto autonómico. Es posible que los fontaneros peperos -solo conozco a uno merecedor de ese «rango»- manejen datos que yo desconozco y por ello mismo actúen con un coraje que a mi se me antoja temeridad. También podría ocurrir que, en su arrojo, Prohens consiguiera, en efecto, desactivar la alternativa que ahora mismo representa Sánchez Lendinez. En todo caso les quedaría el amargo trago de tener que volver a amancebarse con Vox, de cuyo aliento en el cogote no se librarán tan fácilmente. Quizá eso ya no les importe tanto como hace tres años o, quién sabe, se lo jueguen todo a la carta de la mayoría absoluta, lo que ya sería el colmo de la audacia.

En otro orden de cosas: me anima y alienta la crisis que parece haber estallado en el seno de Més. Que Ferran Rosa agite el partido puede ser, ahora mismo, algo justo y necesario. De momento no tengo nada claro si el descontento por parte de la militancia apunta hacia un regreso a los postulados del PSM histórico o si, por el contrario, lo que reclaman es una vuelta más de tuerca en su delirante viaje hacia el comunismo woke. Habrá que estar atentos porque en estos traumas las primeras cuarenta y ocho horas pueden ser decisivas.

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