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Don Juan Carlos y Doña Sofía acarician al guepardo durante la visita que hicieron a Etiopía en 1972EFE

Casa Real  Las bromas del Rey Juan Carlos: primer día de Sabino Fernández Campo en Zarzuela y aparece un guepardo en su despacho

«Siempre me ha gustado estar rodeado de animales; los veo como compañeros de juegos y de bromas, llenos de vitalidad y de sorpresas», recuerda el padre del Rey en sus memorias

«Vamos con guepardo. Prepara alojamiento». Este mensaje llegó por télex al Palacio de La Zarzuela en mayo de 1972. Lo envió desde Etiopía el entonces secretario del Príncipe, Ramón Torralba Mercader, que acompañaba a Don Juan Carlos y Doña Sofía en una visita oficial. El Emperador Haile Selassie les había regalado un guepardo.

El télex lo recibió en Zarzuela el secretario general de la Casa del Rey, Alfonso Armada, quien llamó inmediatamente al zoo de Madrid y pidió instrucciones para recibir al guepardo, así como información sobre su dieta, cuidados y qué tipo de alojamiento le preparaban.

Cosas inimaginables

Lo sucedido ese día se ha puesto como ejemplo durante años de las cosas inimaginables que les podía tocar resolver en aquella época a los colaboradores de Don Juan Carlos en el Palacio de La Zarzuela.

A primera hora de la tarde del jueves 11 de mayo de 1972 el DC-8 de Iberia que trasladaba a los Príncipes desde Addis Abeba aterrizaba en Madrid con el guepardo a bordo. Como era habitual, los tres Infantes acudieron al aeropuerto de Barajas a recibir a sus padres, aunque ese día estaban deseando conocer a su nueva y exótica mascota.

Este fue el primer guepardo que habitó en La Zarzuela, pero no el único. Según relata Don Juan Carlos en sus memorias, hubo otro, que le regaló la hermana del Sha de Irán. El primero, según el padre del Rey, «murió de una indigestión de pájaros». Y el segundo, «un día que lo paseaba con correa por los jardines de La Zarzuela, pasó mi hijo Felipe al volante de su kart y el guepardo saltó hacia él sin que yo pudiera contenerlo. Se quedó todo en un susto, pero aun así decidí enviarlo al zoo de Madrid».

La broma de Don Juan Carlos

Uno de esos dos guepardos fue el que protagonizó la broma que Don Juan Carlos gastó a Sabino Fernández Campo el 21 de octubre de 1977, cuando se incorporó a Zarzuela como secretario general de la Casa del Rey. El primer día que acudió a su despacho, mientras esperaba sentado que lo recibiera el Rey, vio cómo un guepardo entraba en la habitación mientras lanzaba unos gruñidos inquietantes.

Fernández Campo «se alarmó, pero no por miedo a que el felino le hiciera daño, sino porque pensó que estaba enfermo y que sufría alucinaciones. Era imposible creer que aquello fuera real», según relata Manuel Soriano en su libro La sombra del Rey (editorial Temas de Hoy). «Poco tiempo después -añade- se acostumbraría, como lo más normal del mundo, a ver al guepardo por los salones y pasillos de palacio».

La cresta con los colores de España

Don Juan Carlos lo reconoce en su libro: «Siempre me ha gustado estar rodeado de animales; los veo como compañeros de juegos y de bromas, llenos de vitalidad y de sorpresas». «Tenía siete perros en el Palacio de la Zarzuela», recuerda y añade que «hoy tengo un loro conmigo en Abu Dabi. Es blanco y luce una cresta con los colores de la bandera española». Aunque Don Juan Carlos lo llame loro, probablemente se trate de una cacatúa abanderada (Lophochroa leadbeateri), cuya característica principal es su larga cresta de color rojo y amarillo.