Toledo por la noche

Toledo por la noche

Castilla-La Mancha es la región con más fantasmas de España y la que menos miedo tiene de ellos

Contrasta el número de casos «espectrales» registrados en una encuesta con la actitud de sus ciudadanos

Alos castellanomanchegos no les dan miedo los fantasmas. Y eso que es la Comunidad con más sucesos paranormales registrados según una encuesta publicada en 2024 con ocasión de Halloween.

Si Halloween no es español, Castilla-La Mancha sí lo es y a esta prueba (también) nos remitimos. Según dicho sondeo, realizado por una empresa de entretenimiento en toda España, la región es la menos supersticiosa.

'El fantasma de Canterville'

A Toledo el estudio le llama «el epicentro de lo paranormal», pero es como si los toledanos, y los castellanomanchegos en general, fueran como la familia Otis de El Fantasma de Canterville, novela de Oscar Wilde donde el pobre fantasma no da ningún miedo a los nuevos inquilinos, que incluso le gastan todo tipo de bromas como juego.

Más de la mitad de los sucesos referidos son ruidos sin explicación. Le siguen en la lista la sensación de sentirse observado, apariciones, objetos que se mueven y cambios bruscos de temperatura. Rutas de Toledo, una de las empresas turísticas de la ciudad, tiene un itinerario fantasmal y hasta un libro, publicado en 2023, Fantasmas de Toledo, donde se recopilan muchos casos históricos y actuales.

La región inventada

Algunos de ellos pueden helar la sangre a los turistas, pero no a los toledanos, que viven en su Canterville particular con una indolencia natural a este respecto casi cómica, como en el relato de Wilde. La región inventada donde quien sabe si el rasgo común más característico de sus ciudadanos es su gracioso escepticismo a este respecto.

La casa de los esqueletos es uno de los lugares espectrales «típicos» de la capital castellanomanchega, donde muchos de sus vecinos y oriundos pueden contar y cuentan no solo con total normalidad, sino entre risas, abundantes casos particulares sin explicación como algo usual. Los toledanos son ante sus fantasmas como los galos de Astérix frente a los romanos.

Esqueletos de niños

Dicha casa, la llamada de los esqueletos, era un palacete judío en el que encontraron cientos de esqueletos de niños emparedados durante unas obras de rehabilitación. Cuentan, y lo cuentan los guías como lo contaría cualquier toledano impávido, que a partir del hallazgo se empezaron a escuchar risas de niños y pasos. También cuentan que una médium acabó con el fantasmal «jaleo». La catedral y las calles estrechas de la ciudad también son objeto de historias más o menos repetidas y conocidas.

O ese otro caso en que una pareja comenzó a vivir en una vieja casa donde de repente varias habitaciones se sumieron en un frío inexplicable. Los libros se abrían y se cerraban solos y la mujer notaba cómo alguien le acariciaba la espalda. Cuentan que dejaron una grabadora en el lugar por la noche que captó las siguientes palabras, pronunciadas por una mujer: «Cerdos, asesinos, fascistas. Dejadnos en paz».

Un buen susto

La explicación que se dio es que allí murieron mujeres republicanas durante la guerra. La pareja terminó marchándose de la casa, pero porque no eran de Toledo. Si lo hubieran sido a buen seguro se hubieran quedado, como si siguieran espontáneamente en la vida esa máxima de Wilde en su cuento: «Un buen susto puede ser muy saludable».

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