Trabajos en el yacimiento de Cerro Arenoso, en Carrascosa del Campo (Cuenca)
Doscientos fósiles de mamíferos dan pistas sobre el cambio climático de la Tierra hace 30 millones de años
El yacimiento de Cerro Arenoso, en Carrascosa del Campo (Cuenca), se halló en el año 1969 durante las obras del acueducto Tajo-Segura y supone un conjunto esencial para comprender los acontecimientos del Oligoceno y el Mioceno, gracias a fósiles de hace 30 millones de años
La insistencia humana por conocer los detalles de la existencia y desarrollo del mundo en el planeta Tierra, precisa de piezas que muchas veces se dan por imposibles. Tales eslabones perdidos, cuando se encuentran, iluminan la investigación propiciando grandes saltos del saber extraídos de pequeños hallazgos que significan mucho en clave científica.
Cualquier yacimiento, normalmente surge de la búsqueda de expertos, que guiados por crónicas o relatos legendarios, tratan de dar con la ubicación de ruinas y vestigios. En cambio, otras veces la historia vuelve a la luz por casualidades de lo más pintorescas. En este caso fueron las obras del Trasvase Tajo-Segura las encargadas de desenterrar una pieza clave para la comprensión de la vida en lo que hoy es la Península.
El yacimiento paleontológico extrajo huesos de millones de años de antigüedad y supuso el hallazgo más antiguo de la presencia de animales en el territorio. Desde roedores hasta carnívoros, el estado de conservación de los huesos es variable en función de la roca que los guarde.
Algunas de las especies encontradas están completamente extinguidas, pero otras podrían responder a los ancestros de animales actualmente con vida en la Tierra. La etapa en la que se sitúa la edad de los huesos, asumió un cambio climático crucial para el consecuente desarrollo de la fauna y la flora, así como la constitución del planeta. Hace tres años, se retomaron las excavaciones y los primeros días de septiembre han resultado en el exitoso hallazgo de cerca de dos centenares de fósiles de mamíferos.
Fruto del Trasvase Tajo-Segura
Imagen de una de una de las zonas por donde pasa el trasvase Tajo-Segura.
Cuando en el año 1969, la obra para el acueducto del trasvase estaba en curso, nadie podía imaginar lo que iba a resultar de una operación, como cualquier otra. Todavía menos, la importancia que iban a sugerir posteriormente tales huesos, que abrían una puerta al conocimiento de sucesos acontecidos hace treinta millones de años.
Así lo relata el paleontólogo Fernando Blanco, codirector de las excavaciones e investigador en la Estación Biológica de Doñana (CSIC). Tras la vuelta al trabajo en el yacimiento hace tres años, se advirtió la importancia del enclave y la oportunidad para comprender el clima hace millones de años. El mundo viró de un escenario marcado por su carácter tropical, cargado de bosques y altas temperaturas acompañadas de humedad. De pronto, la escena cambió afectando a todo el planeta, en tiempos donde surgieron el Himalaya o Los Alpes.
«Esto hace que la Tierra se empiece a enfriar hace unos 33 millones de años», detalla Blanco, quien resalta que la fauna encontrada en Cerro Arenoso sirve de eslabón perdido con animales más antiguos. «Por eso es tan importante lo que encontramos aquí, para entender cómo estas faunas se adaptaron a los cambios climáticos del pasado».
Cerca de Cerro Arenoso, en Valquemado (Huete) existe un yacimiento con 7 años menos de edad, donde se ha comprado que solo una de las especies sobrevive, mientras el resto desaparecen. De esta manera queda demostrado como en tal tiempo desaparecen «especies arcaicas y antiguas» de épocas precedentes mientras «toman protagonismo otros grupos modernos» que vienen a ser parientes de especies actuales como ciervos, rinocerontes o jirafas.
Campaña reciente
Esqueleto Eggysodon
Los primeros quince días de septiembre han servido para hallar doscientos fósiles nuevos, lo cual triplica con margen el resto de campañas anteriores. De los huesos encontrados, llaman la atención los relacionados con un pariente del rinoceronte conocido como ‘Eggysodon’, al que corresponden el 70% de los restos excavados. A su vez, han aparecido restos de carnívoros, que podrían corresponder a especies de dientes de sable o perros-oso.
Los restos se encuentran en fase de estudio y restauración para su posterior exhibición pública. Fernando Blanco asegura que en el lugar hay «trabajo para décadas», para la que se precisa ayuda del Gobierno de Castilla-La Mancha. En menor medida, también se destaca la presencia de caparazones de tortuga y dientes de cocodrilo que dan fe de la presencia de humedales.
Un cambio climático de importancia
Los hallazgos han expandido su importancia gracias a charlas divulgativas destinadas a la «paleontología en general». Cada nuevo vestigio es celebrado en la localidad adyacente, que acoge con orgullo el yacimiento. «El yacimiento es muy rico y va a dar muchos fósiles. Hay mucho optimismo y esperanza para que continúe en el futuro», asegura.
Paco del Saz, alcalde de Loranca del Campo no ha titubeado a la hora de servir ayuda a los investigadores: «Hemos puesto viviendas a su disposición y el alquiler lo paga el Ayuntamiento. En todo lo que se les pueda echar una mano, para eso estamos». Cerro Arenoso abre una puerta a un mundo que siendo el mismo, parece otro, dando cuenta de los grandes cambios climáticos que ha sufrido la Tierra.
Concretamente en el Oligoceno inferior, el planeta experimentó «una transición climática muy importante en la Tierra», que vino a provocar «un cambio paisajístico», que por tanto afectó a flora y fauna. El codirector de las excavaciones e investigador en el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), Ignacio Aguilar destaca la abundante presencia de ancestros de los actuales rinocerontes, tapires o caballos, consolidándose como «los grandes herbívoros que ocupaban el paisaje».
Estos antepasados de caballos y rinocerontes, protagonizan un gran porcentaje de los huesos hallados, provocando una notable presencia de carnívoros, que encontraban una buena vitrina de alimento a su disposición. Dientes de sable y perros-oso acompañan a animales acuáticos que dan cuenta del gran crisol paisajístico de aquel momento.
«Una cosa única de Cerro Arenoso es que va a arrojar luz sobre el cambio climático que ocurrió en aquella época, lo que ayudará a comprender la historia de la Tierra».
Si eso es posible se debe, tal y como ha señalado, a que «el registro paleontológico es el único laboratorio real que existe para testar grandes cambios climáticos a lo largo del tiempo». «El registro fósil es la mejor herramienta para comprender qué puede suceder en el futuro».