Grabación 'Voces desde la calma'
Lo que nadie se atreve a contar en los pueblos: la batalla silenciosa de las mujeres por la salud mental
Cinco testimonios reales rompen el estigma en Castilla-La Mancha y ponen voz a una realidad invisible donde el miedo, la presión social y el aislamiento marcan el día a día en el medio rural
En los pequeños núcleos rurales, donde las miradas se cruzan y el silencio a veces pesa más que las palabras, nace ‘Voces desde la calma’, un proyecto que pone rostro, emoción y verdad a una realidad que durante demasiado tiempo ha vivido en la sombra: la salud mental de las mujeres que habitan los pueblos de Castilla-La Mancha.
Impulsado por la Federación Salud Mental Castilla-La Mancha con el respaldo del Gobierno regional y el Instituto de la Mujer, este proyecto audiovisual se articula a través de cinco testimonios en primera persona, uno por cada provincia, que no solo buscan sensibilizar, sino también romper estigmas, derribar prejuicios y ofrecer un espejo real en el que otras mujeres puedan reconocerse.
Hablar para sanar: cuando la voz se convierte en refugio
El primero de estos relatos lo protagoniza Miriam, residente en un municipio rural de Toledo, quien abre su historia con una frase que resume el espíritu de toda la iniciativa: hablar ayuda. Su testimonio no se ancla únicamente en el diagnóstico, sino en el proceso de adaptación, en el aprendizaje interior y en esa reconstrucción silenciosa que llega tras comprender que la salud mental también necesita cuidado, comprensión y espacio.
Miriam reconoce que en los pueblos no siempre resulta fácil expresar lo que duele, que existe una presión invisible por mostrarse fuerte, correcta, estable, incluso cuando por dentro todo tiembla. Sin embargo, su voz se alza con serenidad y firmeza para recordar que el miedo no puede convertirse en frontera, que el cambio también es una forma de valentía y que volver a construir la vida desde cero es posible.
Cinco historias, una misma realidad compartida
A lo largo de las próximas dos semanas verán la luz los testimonios de otras cuatro mujeres: Estefanía, Eva, Ana y María, pertenecientes a distintas asociaciones integradas en la Federación. Todas ellas comparten algo más que un diagnóstico: comparten la experiencia de vivir la salud mental desde el medio rural, un entorno donde la cercanía puede ser abrazo, pero también control, y donde la falta de recursos especializados complica aún más el camino hacia la recuperación.
Los vídeos, acompañados de pequeñas píldoras audiovisuales, no solo narran vivencias personales, sino que visibilizan las dificultades estructurales que afrontan estas mujeres: acceso limitado a servicios de salud mental, problemas de movilidad, brecha digital, dependencia económica y un mayor peso del juicio social.
La doble invisibilidad de ser mujer y rural
La salud mental no impacta de forma homogénea. En el caso de las mujeres, a la carga emocional y al estigma se suma la desigualdad de género, que se intensifica cuando el entorno es rural. La presión social, el aislamiento, la falta de recursos y la dependencia económica profundizan las heridas y convierten el proceso de recuperación en una carrera de fondo.
Los datos revelan una realidad contundente: más de un tercio de la población española padece algún problema de salud mental, una cifra que crece significativamente en edades avanzadas. Ansiedad, trastornos del sueño y depresión son los más frecuentes, y el estigma sigue siendo una de las principales barreras para pedir ayuda y acceder a una vida plena.
Voces que empoderan y siembran esperanza
‘Voces desde la calma’ no es solo una serie de vídeos, es un espacio de dignidad. Un lugar donde las mujeres dejan de ser cifras y se convierten en historias vivas que inspiran a otras. Donde el dolor se transforma en mensaje y la vulnerabilidad se convierte en fuerza.
Cada relato es un acto de autonomía, un gesto de coraje silencioso que desafía el prejuicio y abre caminos. Un recordatorio de que la salud mental también se cuida, se escucha y se respeta, especialmente en aquellos rincones donde tradicionalmente ha sido más difícil hablar.
Sensibilización con nombre propio
Este proyecto cuenta además con la colaboración de profesionales y entidades comprometidas con un enfoque humano, sensible y respetuoso, que han acompañado a las protagonistas durante el proceso de grabación y edición, cuidando cada detalle para que la narrativa no solo informe, sino que emocione.
Castilla-La Mancha mira así hacia sus pueblos con una luz distinta, más consciente, más empática. Y lo hace a través de mujeres que, desde la calma, alzan su voz para recordarnos que pedir ayuda no es debilidad, sino el primer paso hacia la libertad.
Una llamada a escuchar sin juzgar
‘Voces desde la calma’ nos invita a detenernos, a mirar de frente una realidad silenciada y a comprender que detrás de cada historia hay una lucha silenciosa que merece respeto. Porque en el corazón de los pueblos también laten historias de resiliencia, de reconstrucción y de esperanza.
Y porque, como recuerda Miriam, hablar cura. Incluso cuando el entorno parece callar.